Cincuentaicuatro

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Cuando Seungkwan dejó de ir por varios días Mingyu comenzó a preocuparse. Había tenido prohibido llamar por teléfono para que nadie pudiera encontrarlos, pero esta vez la incomodidad en su pecho crecía tan rápido que si no se contactaba con Seungkwan terminaría por explotar. Era casi la semana veintidos, dos semanas desde que dejó su departamento y estaba pensando en moverse. ¿pero a donde?

Mingyu no tenía ningún lugar a donde ir, su único recurso era esa pequeña casa, y estaba seguro de que Minghao tampoco tenía un lugar, y no había suficiente dinero como para huir por el mundo. Ellos ni siquiera tenían suficiente dinero como para pagar un hospital ¿Cómo traerían al cachorro al mundo? No habían hecho ningún preparativo, o algo, lo único que tenían era ropa de bebé y un par de cosas necesarias, pero el bebé no saldría de Minghao por arte de magia, tenían que sacarlo.

Miró a Vini en busca de ayuda.

—Comienza a justificar tu estadía aquí, si no lo haces me arrepentiré de no haber traído a la perra.— Le dijo colocándola en medio de la sala. —¿Qué debemos hacer?— El teléfono sonó y Mingyu no dudó en responder, lo hizo tan rápido como pudo. —¿Seungkwan?

—¡Dime que no lo secuestraste!— Escuchó la voz alterada de su amigo. —Mingyu, dime que no terminaste de volverte loco y que no secuestraste a ese omega.

—¡No! Minghao siempre ha podido irse cuando quiera, nunca se lo impedí y él llegó solo.— Explicó intentando no sonar demasiado fuerte. —¿Dónde estás?

—Por dios, Mingyu, he estado en jodidos problemas legales con los lobos, amenazaron con demandarme por ser un cómplice de secuestro, y la policía de los lobos es un infierno ¡Ellos pudieron quitarme todo medio de comunicación! ¡Pensé que iban a matarme! Ni siquiera pude contactarme con mis padres o un abogado. Dudo que realmente hayan sido policías.

Mingyu intentó hablar, realmente lo intentó, pero su cabeza no mandaba indicaciones a su cuerpo, o era su cuerpo el que no las seguía, pero no podía pensar claramente aun con el teléfono en la mano. Apretó los labios y miró hacia la habitación donde estaba Minghao.

—¿Ellos saben dónde estamos?— Consiguió preguntar.

—Si.

Colgó.

Su cabeza tardó más en asimilar el movimiento que hizo para levantarse que su propio cuerpo, caminó hasta la habitación y sacó las cosas de los cajones, también despertó a Minghao, pero eso había sido un pequeño accidente. De cualquier manera no se atrevió a mirarlo y solo siguió ordenando sus pensamientos. Bien, tenían que irse rápido ¿A dónde? ¿a que lugar? El dinero que tenían era para el cachorro, aun si escapaba ¿Cómo pagarían los costos de traerlo al mundo? ¿Tenía que volver con sus padres y pedirles un préstamo? Mingyu no tenía algo que asegurara su vida.

—¿Qué pasó?— Preguntó Minghao viéndose alarmado y saliendo de su nido de ropa sucia.

—Nos vamos de aquí.— Intentó sonar tranquilo...Realmente lo intentó. —Tenemos que irnos.

Minghao guardó silencio y Mingyu lo escuchó olfatear el aire.

—Son lobos...— murmuró Minghao saltando de la cama y tomando a Mingyu de la mano. —Solo toma lo que sea y vámonos. —Dijo corriendo hacia la pequeña caja donde guardaban el dinero, Minghao ni siquiera se molestó en ponerse los zapatos.

—¡No corras!— Le recordó a Minghao, porque ciertamente Mingyu tenía miedo de que el omega cayera de pronto y explotara como un grano. ¿eso se podía? —Iré por Vini.

Tomó a la planta y tomó la pequeña mochila que había llenado con ropa y poco más, encontró a Minghao en el pasillo y lo tomó de la mano. ¿A dónde irían? Jodidamente no importaba, porque podía sentir el terror del omega aun cuando este no había dicho una sola palabra al respecto, no iba a preguntar, y mucho menos se iba a detener a hablarlo, primero tenían que salir de ese lugar y despues pensar, no tenía tiempo para ordenar sus ideas, y Vini no dejaba de mecerse con el aire y golpearlo con sus pequeñas hojas.

—¿Cómo nos encontró?— Preguntó Minghao colocándose un zapato. —Espero que Seokmin y Jun estén bien...

—Espero que nosotros estemos bien.— Balbuceó con Vini en la mano.

Justo antes de poder decir algo más Minghao lo abrazó por la espalda, Mingyu sentía que habían dado vueltas sin hacer nada útil, la casa no era demasiado grande pero los minutos se hicieron segundos y para cuando estaban en la sala de estar parecía que habían pasado horas. No podían perder más, así que tomó la mano de Minghao para apartarlo un poco, no era tiempo de abrazarse, no era tiempo de detenerse ni siquiera un segundo. Sin embargo Minghao no se apartó de él.

—Mingyu, es tarde.— Murmuró Minghao contra su espalda. La puerta principal se abrió.

Minghao estaba temblando. Los dos lo hacían.

—Cuanto tiempo, HaoHao.— Una amable sonrisa se presentó.


...

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Hold [GyuHao] [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora