74

702 82 74
                                        

Llegar al castillo de Robinstein, a pesar de haber sido su hogar por años aún se sentía tan extraño, el ambiente cambiaba; era un lugar frío y no solo por el clima, se podía sentir la falta de empatía que se respiraba en el aire.

Joel bajo azotando la puerta de su coche y se adentró a paso veloz hasta llegar a fuera del despacho de su madre; la Reina.

- Alteza real...

- ¿Dónde está mi madre?

- Lo siento príncipe, su majestad está ocupada, ¿Quiere que le agende una cita para que pueda verla?

Una mierda.

- No necesito una cita -gruñe- es mi madre, dile que tengo que hablar con ella en este preciso momento

Su secretario sin tener otra opción entra a su oficina y Joel espera impaciente fuera moviendo su pie rápidamente por los nervios.

- Lo siento, está ocupada

- Dile que salga -dice enojado- que salga, si no quiere que monte un maldito escándalo

- Alteza real, le sugiero

- No quiero tus sugerencias -empuja- apartate de mi camino

- No puedo dejarlo pasar, es una orden

- ¡Que te quites!

- ¿Qué son esos gritos Joel? -interviene Francisco-

- Esté que no me deje entrar a ver a mi madre -señala furioso-

- Rey Francisco -se inclina- su majestad lo ordeno

- Joel, hijo ¿Qué es tan importante?

- Necesito hablar con ella, diles que me dejen pasar... Es importante

Analiza a Joel, era su hijo y Francisco por primera vez en su vida quería actuar como un buen padre.

- Déjalo pasar

- Ella lo ordeno y...

- También te lo estoy ordenando yo, anda quítate -lo jala- entra y espero que encuentres la respuesta por la que viniste

- Gracias, papá

Joel sintió un poco extraño a su padre.

- Ya te dije que no lo recibiré, dile que se vaya...

- No me voy a mover de aquí madre

Patricia se acomoda en su lugar soltando un suspiro pesado.

- Ay Joel -talla su frente- ¿Cuándo aprenderás a respetar mis órdenes?

- ¿Y tú cuando te darás cuenta que no te voy a obedecer?

- ¿Viniste a retarme? -rie- me admira tu valentía, ¿Ahora que me dirás? ¿O vas a pedirme perdón?

Repentinamente Joel no lograba articular una sola palabra.

- Mañana es tu juicio Joel, espero que ahora que se largue Erick de mi pais -recalca- puedas mejorar tu actitud conmigo, ese niño ya pasó por encima de mi, solo espero que se marché sin hacer ningún otro tipo de chistecito, porque no estoy dispuesta a tolerarlo, no más

Continúa mudo, en silencio tratando de pensar en que decir.

- Venías a hablar Joel y solo estás callado, dudo que hayas venido desde Oxford a ver a tu madre ¿Qué querías decirme?

- Que te quiero

El entrecejo de parecía se frunció sintiendose extraña por las palabras que acaba de escuchar de su hijo; palabras que jamás había escuchado.

El príncipe Erick ||Joerick||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora