Restregué mis ojos mientras soltaba un bostezo. Estaba cansado. Pero aun así no quería cerrar los ojos.
Reposé el peso de mi cabeza en mi mano.
Se veía calmada. Tenía una expresión tan tranquila. Estaba dormida. Yo estaba a su lado.
Tomé su mano sin dejar de verla. No me había dado cuenta que tenía una pequeña cicatriz, no más de unos cinco milímetros en su pulgar hasta que lo toqué. Era pequeña e indetectable, era antigua. Posiblemente se había cortado con algo. Acaricié con mi pulgar sus nudillos.
Respiré hondo mientras observaba su nariz. La punta era redonda. Sus labios eran gruesos. Su cabello estaba ligeramente ondulado.
Mis ojos me pesaban. Aseguraba que faltaban tan solo minutos para que amaneciera. Si es que ya no lo había hecho. No había pegado un ojo en toda la noche.
Observé su rostro nuevamente.
Sus mejillas tenían un ligero rubor.
.
Di un pequeño salto al despertar. Creo que había tenido una pesadilla. No recordaba. Miré a mi alrededor unos segundos sin reconocer el lugar. Paredes blancas. Frío. El hospital. Ya recordé.
Giré hacía el lado izquierdo y mi boca ligeramente se abrió.
-Liam. –Mi nombre salió de sus labios en una ronca voz. Cuando sus ojos se encontraron con los míos. Había estado observándome.
Prácticamente trepé encima de la cama hasta abrazarla. La abracé con fuerza. Como si en algún momento fuera a desaparecer. Cómo si alguien me la quisiera arrebatar.
Gimió.
Me separé enseguida.
-Perdón. –Me disculpé. Había sido tan brusco. Ella aún se estaba recuperando-. Perdón, lo siento. –Sus ojos se pusieron rojos y no tardó en llorar. En ese momento fue ella quien me abrazó con fuerza. Gimió de dolor pero cerró sus brazos con más fuerza.
Escondí mi rostro en su cuello mientras la escuchaba sollozar.
Me separé y tomé su rostro en mis manos. Besé su rostro. Besé su frente. Besé sus mejillas empapadas. Besé sus párpados. Besé sus pómulos. Besé su nariz. Besé su mentón.
Junté mi frente con la de ella. Cerró los ojos con fuerza dejando que unas lágrimas cayeran. Las limpié con mis pulgares.
-¿Dó-dónde está? –Su voz era trémula. Acaricié su rostro-. Liam. –Mi nombre tembló en sus labios. Colocó sus manos encima de las mías.
-Está en cuidados intensivos. Él… él estará bien, lo prometo. –Escondió su rostro en mi pecho mientras lloraba.
.
-Te-te lo traje. Pe-pensé que lo necesitarías. –Habló nervioso extendiéndome la bolsa con mi ropa. Había ido a casa a tráela-. Zayn se quedó en el auto. –Dijo con las manos en los bolsillos.
Asentí mientras la tomaba el bolso con mis cosas. Nos quedamos en silencio.
-¿Có-cómo está? –Preguntó dudoso. Levanté la mirada y él se arrepintió de haber preguntado-. Lo siento. Yo no quise. Yo…
Me acerqué a él y lo abracé. Demoró un tanto en reaccionar. Me apretujó entre sus brazos. Todos concordaban en que Niall daba los mejores abrazos. Pero no mentiré, era el segundo mejor para mí.
-Gracias. –Le dije palmeando su espalda mientras me separaba. Él sonrió.
Agradecía tanto que estuvieran allí para mí. Bueno, Harry no había aparecido en para nada. No sabía que sucedió con él, pero tampoco quería pensar en eso ahora.
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La Embarraste Payne, está embarazada
Fiksi PenggemarÉl, una estrella. Un adolescente que comenzaba a ser hombre. En la cima de su carrera. Con el mundo a sus pies. A veces la vida te tiene sorpresas. Sorpresas que nunca esperas. Para bien, para mal todas son sorpresas. Nadie nace preparado. Ni siqu...
