Comunicación

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Llené el vaso por completo antes de llevarlo a lo boca y refrescarme. Lo tomé de un solo bocado y vacío, lo volví a colocar sobre el mesón de la cocina.

-Le pediría que me avisará si va a salir, caballero -volteé y me sentí un tanto avergonzado al estar sudando y con un terno deportivo.

-Yo... salgo a correr todas las mañanas -expliqué. Ella bajó los lentes tipo botella, observé sus ojos saltones y movió sus labios junto con una pelusa de bigote que tenía.

-Está bien, pero insisto. Hágamelo saber -anunció con su chillona voz. Asentí antes de que volteara. Vi como el moño en el que todo su cabello estaba amarrado pulcramente desaparecía de mi vista.

El día siguiente en que hablé con Christina sobre contratar a alguien, Samantha envió a la Sra. Hyde. Si, lo sé, igual que el cuento. E increíblemente algo en ella me recordaba a ese tétrico personaje. Llevaba como tres días en la casa y siendo honesto. Aún no me acostumbraba que esa mujer estuviera cerca. Era... irritable. Cada vez que volteaba me topaba con sus ojos saltones pendientes de cada paso que daba, sin contar las charlas que recibía sobre temas monótonos que siendo honesto, no entendía y me aburrían. Aunque, el lado positivo de ella: los quehaceres.

No podía negar que tenía la casa tan limpia que hasta juraría que podía ver mi reflejo en el piso, bueno, no tanto pero algo así. Cocinaba excelente. Sin contar con que cada segundo pasaba dándole a Christina cosas para alimentarla sanamente. Y bueno... eso hacía que no me importará tener a una señora de cincuenta como una sombra por toda la casa.

-... y pues quedamos en eso.

-No hay problema. ¿Cuándo?

-Entre la próxima semana o en dos. Dependiendo cuando lleguen.

-Está bien, me alegraría verlas.

-Ellas también quieren... verlos.

-¿Vernos? -no esperé respuesta deduciendo a que se refería-. ¿Lo saben? -se quedó en silencio.- Louis -dije y escuché un suspiro.

-Lo siento. Se lo dije sin querer a El la otra vez que llamó y... y ella...

-Se lo dijo a Perrie ¿no?

-Pero no se lo han dicho a nadie más, lo prometo -me quedé en silencio-. Es que... son nuestras novias y...

-Está bien, no hay problema -escuché un suspiro de alivio.

-Bueno, tengo que irme. Harry viene y voy a patearle el trasero -sonreí.

-No te entretengo más. Oh, gran Louis, dios de los videojuegos -escuché su risa.

-No lo olvides. Nos vemos.

-Adiós Louis -corté la llamada al instante que alguien tocó la puerta. Volteé y antes que dijera que podía entrar, entró.

-Disculpe caballero -sí, me llamaba así-. ¿Está aquí la señorita?

-¿Christina? -pregunté.

-La señorita -aseguró-. No la encuentro, le dije que le prepararía un batido de lechuga, naranja y rábano pero no la encuentro -sentí que algo revolvió mi estómago al escuchar la combinación.

-¿No está en su habitación?

-Fue el primer sitio que revisé -sí, fue una pregunta estúpida -. Revisé la biblioteca, el estudio, el baño pero no-Escuché que soltó el aire en sus pulmones-. Esa señorita, iré a revisar el ático. Allí la encontré la última vez -musitó antes de cerrar la puerta y salir.

La Embarraste Payne, está embarazadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora