Un cosquilleo en mi pecho me hizo despertar.
Al momento en que mis ojos sintieron la luz, un dolor de cabeza se hizo presente al igual que ardor. Moví mi cabeza con la intención de apartar la luz cuando mi nariz sintió un aroma. Un perfume de rosas tenue. Abrí mis ojos a pesar del dolor. Una cabellera castaña se encontraba recostada sobre mi hombro. Una mano sobre mi pecho, razón del cosquilleo. Y todas las imágenes de la noche anterior llegaron.
Mi corazón se aceleró al igual que algo llamado conciencia, se le dio por aparecer.
No podía moverme, la iba a despertar. Se encontraba tapada con el viejo cobertor que había. Ni siquiera lo había lavado desde que llegué y... solo podía pasarme a mí. Noté que habíamos pasado toda la madrugada así, abrazados y... desnudos. Bueno, después de lo que pasó no era mucho problema pero...
No sé porque no podía dejarla de mirar. O de sentir un cosquilleo con su pierna enredada con la mía. O el sentir su piel rozar.
Algo comenzó a sonar: un teléfono.
Miré a todos lados pidiendo que estuviera cerca para apagarlo, pero no era así. Perdido en algún lugar del piso. Sentí como se revolvió al abrazarme aún más. Hundió su nariz en mi pecho. Mi corazón seguía acelerado. Y de pronto dio un pequeño salto. Levantó su cabeza y una pequeña sonrisa salió de mis labios al ver que el maquillaje se le había corrido. Si, debió ser eso.
Su boca se abrió queriendo decir algo y yo borré esa sonrisa al recordar la primera palabra que salió de su boca. El teléfono volvió a sonar. Ella despegó sus ojos café oscuro casi negros de mí. Era su teléfono.
Ella se levantó cubriéndose con la sábana, solo sé sentó en la cama para ubicar el teléfono. Pero esto causó que yo me descubriera. Sus mejillas tomaron un tono carmesí al verme. Tuve que jalar la almohada para no quedar al aire libre o bueno, que algo no quedará al aire libre.
El insistente sonido regresó a lo que con la sábana se levantó y comenzó a buscar el teléfono. Quizás era la tercera vez que la llamaban de nuevo por lo que, con cuidado no quitar la almohada del punto exacto. Estaba ayudándola a buscar su teléfono. El cual encontré entre mi ropa interior y un tacón.
-¿Disculpa? –la llamé a lo que volteó. Sus mejillas seguían encendidas y más aún al ver que le estaba extendiendo su teléfono con la mano derecha y con la izquierda me cubría.
Ella me miró por dos segundos antes de fijar su vista en el teléfono. Lo tomó antes de que lo volviera a mandar al buzón.
-Yo... esperare afuera –avisé. Noté que estaba incómoda por lo que me volteé dispuesto a salir. Sentí una brisa donde la espalda pierde su nombre, ahora fui yo quien se ruborizo. De seguro debí verme ridículo al salir con una mano tapándome el trasero y otra sosteniendo una almohada.
Al cerrar la puerta de mi habitación, me encamine al baño para así no estar sosteniendo una almohada. Algo en mi me dijo que esa almohada quedaba descartada para recostar mi cabeza al dormir. Luego de verificar que la toalla, que con suerte estaba allí, no cayera. Me miré al espejo.
No sabía qué hacer, nunca me había pasado eso. Nunca había hecho algo así. Sé que dirán pero... no, no lo había hecho. No hablo de eso, sino del hecho que nunca me había pasado que al irme a un bar haya conocido una chica, la haya besado, hayamos pasado toda la noche conociendo la anatomía de nuestros cuerpos de cabo a rabo y del revés al derecho, y de levantarnos incómodamente... cerca. Después de haber hecho algunas cosas la noche anterior que espero los vecinos no hayan escuchado.
Pero... no era al único que le pasaba eso. No. Habían bastantes personas que acaban haciendo eso, y no era nada anormal. Era como una experiencia y... me preguntaba qué hacer. La opción de ir a buscar algo más que ponerme llegó. No podía andar con una especie de toga por allí. Dudé frente a la puerta si tocar o no. Pero de nerviosismo me salté ese paso. Abrí la puerta y noté su espalda descubierta. Me quedé estático cuando ella volteó. Había quitado parte del maquillaje corrido, su cabello estaba enmarañado y recordé el por qué sostenía su vestido para que no cayera.
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La Embarraste Payne, está embarazada
FanfictionÉl, una estrella. Un adolescente que comenzaba a ser hombre. En la cima de su carrera. Con el mundo a sus pies. A veces la vida te tiene sorpresas. Sorpresas que nunca esperas. Para bien, para mal todas son sorpresas. Nadie nace preparado. Ni siqu...
