Aparqué el auto y solté el aire en mis pulmones.
Masajeé mis sienes. No, no había sido un gran día.
Salí del auto y estaba seguro que la puerta casi se desarma del portazo que di. Pero poco o nada me importaba. Caminé hacía la casa, dispuesto a entrar. El momento en que mi mano tocó el pomo de la puerta, me detuve.
No podía más.
Golpeé mi cabeza contra la puerta mientras cerraba los ojos.
Mentía si decía que había sido un gran día, mentía si decía que había sido un estupendo fin de semana.
Mi vida era un montón de...
Respiré hondo. Me aleje de la puerta, no quería entrar. No... no podía.
Correr me hacía bien. Pero no estaba de ánimos para estarme dando un baño después. Por lo que lo más razonable sería una caminata.
Salí de mi casa mientras metía mis manos en los bolsillos del pantalón. Un vaho salía por mis labios mientras caminaba por el vecindario. Un aire helado golpeaba mi rostro, propio de la época otoñal. Inicios de noviembre.
Había llegado a un pequeño parque que quedaba a unos quince minutos de la casa. Entré en este observando grandes pinos. La mayoría de las hojas de los árboles habían caído puesto que en unas semanas comenzaría a nevar. El tiempo pasaba tan rápido.
Solté el aire en mis pulmones que rápidamente se trasformó en vapor.
Había pasado casi toda la mañana en la disquera, tantos arreglos con el lanzamiento del disco. La gira que sería el próximo año, entrevistas, y... era demasiado.*
Paul nos dio el resto del día libre después del almuerzo, los demás se habían retirado mientras que yo me debatía entre quedarme haciéndole compañía a Samantha enviando invitaciones para la rueda de prensa en donde anunciaremos la gira mundial, la próxima semana. O ir a casa.
Y eso fue lo que más me sorprendió.
Ubiqué una banca de madera en medio de aquel parque. Usualmente corría por este en las mañanas. Me senté sacando las manos de mis bolsillos, las lleve a mi cabeza y removí mi cabello. Todo el aire salió de mis pulmones.
El momento en que estaba dispuesto a regresar a casa, que fue hace dos horas. Sophia me había llamado.
Durante las últimas semanas nos fue imposible reunirnos, ella ocupada acomodándose en la universidad mientras que yo estaba ocupado con la banda y con... Christina.
Froté mi rostro.
Luego que Paul nos dijera que nos podíamos ir, yo... yo simplemente pensaba en ir a casa a ver a Christina. Era lo único que quería. Si Sophia no llamaba, era probable que la hubiera seguido evitando.
No podía verla, no podía...
Pero fui.
Saliendo de la disquera fui a recogerla en la universidad. Tenía un par de horas libres puesto... bueno, ni le presté atención. Cuando nos vimos, lo primero que hizo fue preguntarme porque no le contesté el fin de semana. Ya que quería que saliéramos. Como el imbécil que soy, le mentí. No podía creerlo.
Pero para su consuelo, no fue la única a quien evite.
Vaya idiota que soy.
Durante todo el fin de semana evite a Christina. Ella trataba de decirme algo, y yo rápidamente la cortaba o hacía como si no escuchaba. Incluso cuando me quería avisar para comer. No podía mantenerle la mirada, ni siquiera lo hice. No estaba cerca de ella, cuando ella entraba en una habitación yo rápidamente salía. Cuando caminaba por el pasillo yo recordaba repentinamente que había olvidado algo en mi habitación encerrándome hasta que ella se fuera.
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La Embarraste Payne, está embarazada
FanfictionÉl, una estrella. Un adolescente que comenzaba a ser hombre. En la cima de su carrera. Con el mundo a sus pies. A veces la vida te tiene sorpresas. Sorpresas que nunca esperas. Para bien, para mal todas son sorpresas. Nadie nace preparado. Ni siqu...
