-Liam, está a punto de llover. –Habló agitada mientras miraba al cielo.
-Excusas, son solo excusas. –Decía mientras mi respiración era rápida. Y sentía mis músculos latir, los de las piernas.
-Liam. –Llamaba detrás de mí. Volteé sin dejar de trotar.
-¡Eres una perezosa! –Le grité mientras ella se había detenido y llevaba sus manos a las rodillas. Tomaba bocanadas de aire. La distancia eran unos diez metros a más entre nosotros. Me quité la capucha mientras me detenía. Seguía trotando en el mismo lugar. Ella trataba de regular su respiración. Sus mejillas estaban rojas y unos cuantos cabellos se le pegaban a la frente por el sudor-. ¡Muévete! ¡Todavía nos faltan dos kilómetros más!
-¡Liam! –Se quejó mientras yo continuaba trotando sin moverme de mi lugar.
-¡Perezosa! –Bufó indignada mientras llevaba sus manos a sus caderas.
-Niall me lo advirtió. Zayn lo hizo también. Debí de hacer caso –habló observando al cielo.
-No seas dramática. –Me detuve y la observé divertido. Ella seguía observando al cielo-. Christina. –Llamé. Ella tenía sus manos extendidas sin dejar de observar al cielo gris.
-Va a llover.
-Te acabas de ganar medio kilómetro más. –Dejó de ver al cielo y su vista se fijó en mi. Su boca abierta y su ceño fruncido.
-¡Liam! –Se quejó.
-Solo escuchó mi nombre. –Canturreé mientras me daba la vuelta, me colocaba la capucha y volvía a trotar-. Y eso que vamos lento. Así que apúrate. –No la escuché quejarse. Ligeramente volteé y me sorprendí. Corría a toda velocidad a alcanzarme. No era por presumir, pero era bastante rápido.
-¡Te voy a atrapar, Liam! –Reí mientras también comencé a correr.
-¡Alcánzame si puedes! –Grité mientras, no es por sonar presuntuoso, fácilmente la deje atrás.
-¡Liam! –Gritaba a mis espaldas.
-¡Perezosa! –Sentí pequeñas gotas de lluvia golpear mi rostro. Paramaba. Pero aún así no me detuve, era divertido. Cualquiera que nos vería diría que éramos extraños. Persiguiéndonos en medio un parque. Molestándonos mutuamente.
-¡Liam! –Estaba agitada, bastante agitada por el tono con que trataba de que parara.
-¡Te voy a abandonar aquí! –Amenacé mientras aceleraba mi paso. Pasando bajo un de los tantos árboles que había allí. Era divertido. O lo fue hasta que escuché un estruendo. Volteé inmediatamente. Esta vez fui yo quien grito su nombre-. ¡Christina! –Su nombre salió de mi boca mientras regresaba corriendo a donde ella se había caído. Caído y rodado siendo especifico.
-¡Auu! –Dijo entre labios mientras yo me quitaba la capucha y me arrodillaba a su lado. Prácticamente estaba boca abajo en el piso. Se volvió a quejar cuando la volteé para ver si algo le había pasado.
-Perdón, perdón. –Musité mientras la ayudaba a sentarse y me colocaba como respaldo para su cuerpo. La apoyé contra mí mientras la revisaba.
Mordió su labio tratando de acallar el grito que quiso dar. El camino era de gravilla o como se llame. Había pequeñas piedritas y tierra. Sus ojos estaban rojos y trataba de contenerse.
-Duele. –Sus manos habían impedido que algo le pasará en el rostro. Todo el golpe lo recibieron sus palmas y sus rodillas. Las primeras, se habían raspado y sangraban. Me imaginaba como quedaron sus rodillas. Había sangre, pequeñas piedritas y tierra con algo de piel levantada. Me sorprendía que no llorará. Bueno, faltaba poco.
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La Embarraste Payne, está embarazada
FanfictionÉl, una estrella. Un adolescente que comenzaba a ser hombre. En la cima de su carrera. Con el mundo a sus pies. A veces la vida te tiene sorpresas. Sorpresas que nunca esperas. Para bien, para mal todas son sorpresas. Nadie nace preparado. Ni siqu...
