Te necesito

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No, no era un sueño. No era una pesadilla. Era la maldita realidad.

Díganme insensible, frío, cruel, sin corazón, o lo que quieran. Mi rostro estaba sin expresión alguna. Ni una mueca, ni un gesto, nada.

Hace menos de doce horas me habían informado de la muerte de mi hijo. Hace menos de doce horas había dejado de ser padre. Ni siquiera duró veinticuatro horas que fuera un padre.

Posiblemente ninguno se comportaría como yo, pero ni me importaba. Mis manos estaban en los bolsillos de mi pantalón deambula por el pasillo como si nada. Llevaba la misma ropa con la que llegué al hospital, hace como dos días. Posiblemente apestaba, ¿y qué? No me importaba para nada.

Lo sabían. Todos los sabían. Bueno, casi todos. La mitad de las enfermeras del hospital. Me había topado con alguna que me dedicaba una mirada de compasión, ¿qué se creían? Había llamado a mis padres para decirles la noticia. No, ni siquiera decirles que había nacido. Había sido un pestañeó su paso por esta tierra que lo único que les pude decir era que ya no eran abuelos. Mis hermanas, bueno, estaba seguro que alguno de mis padres les había avisado. Mis amigos, los chicos. Niall había traído un oso de peluche gigante para su futuro ahijado. Zayn y Louis habían traído flores, peluches y globos, con leyendas de recupérate, felicidades, es un niño. Que desperdicio.

 -Liam –volteé y vi un oso de peluche que caminaba hacía mí. Tenía acento irlandés. Me detuve en seco al ver por lo menos seis diferentes ramos de flores con veinte globos caminaban detrás de él, con un pelotón de animales de zoológico de felpa traídos por Zayn y Louis-. Te estábamos buscando, noso…

 -¿Para qué traen eso? –Por el tono de voz que empleé sus pies se clavaron en el suelo. Niall bajó el oso, lo suficiente para dejarme ver su cara-. ¿Para qué? –Repetí ya que se habían quedado callados.

 -Es… pensamos que… eh… -Hasta había asustado a Louis.

 -Son para ellos. Para Christina y él bebé. -A Zayn se le atoró la lengua al terminar la oración. Vaya.

 -Fuimos a buscar a Liam. No lo encontramos. –Vaya, sonaba… no sonaba bien. Miré a Louis y una jirafa cubría la mitad de su cara.

 -¿Está en la habitación con Christina? –Que inocente la pregunta de Niall. Bajé la mirada. Me di la vuelta dándole las espaldas-. ¿Dónde está tú mini-tú? –Que dulce e inocente la pregunta de Niall.

 -Liam. –Me llamaba Zayn. Yo solo quería alejarme de ellos.

 -¿Qué sucede? –Louis hizo caer uno de los peluches mientras preguntaba.

 -¿Dó-dónde está? –Cerré los ojos con fuerza, a pesar de no estarlos viendo.

 -No está. –Fue tan frío que juraría que a uno de ellos le causé algún escalofrío.

 -¿Entonces? Si no está en la habitación, ¿dónde? –Indagaba Niall quien no se daba cuenta. Hablaba con ligera alegría y entusiasmo por verlo-. ¿Dónde lo encontramos? Quiero dar…

 -¡No está! –Grité volteando a encararlos-. ¡Se fue! –Algunos peluches cayeron de las manos de Louis. Algunos globos golpearon contra el techo del pasillo cuando se le escaparon de las manos a Zayn. Algunas flores también cayeron.

La sonrisa en el rostro de Niall desapareció. El oso color chocolate con un corbatín color azul, me imagino porqué, terminó tirado en el piso.

 -Ya no está aquí, Niall. Se fue. Ya no existe.

Incluso Samantha había venido. Hasta Paul, no, no había venido, simplemente ya lo sabía. Pocas personas conocían de que… de él. Y pocas también ya se habrían enterado que había muerto.

La Embarraste Payne, está embarazadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora