X = + Problemas

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Sé que no es bueno juzgar a las personas a la primera impresión, pero siendo honesto. Amber no me daba... no... no me caía bien. Lo admito, no... no.

Y algo me decía que yo tampoco le caía bien y ese algo habló a los dos minutos en que estábamos sentados cenando. La comida que llevé era suficiente para los tres y eso que no sabía que ella estaba. Pero, cuando Christina tomaba una porción, se la pasaba a Amber y ella se supone que la tenía que pasar a mí, dejaba el plato a media mesa y seguía conversando con Christina. Ignorando que mi plato estaba vacío. Sin contar que pedí que si me podía pasar los donplins y se los vacío en el plato.

<<Lo siento, no te escuché>>

Fue lo que respondió y estaba seguro, que sí me escuchó. Christina había salido por un vaso de agua por lo que no lo vio.

Y ni contar lo que pasó cuando regresé de correr esta mañana.

Tomé aire y despeine mi poco cabello al estacionar el auto. Quería evitarme disgustos. Aparqué el auto y me baje caminando hacia la plaza. Con lentes de sol y una gorra me mezclé entre la multitud. En la mañana había ido a la disquera. Con suerte Paul tuvo una reunión y nos dio, a regañadientes, el resto del día libre. Era hora del almuerzo pero me disculpé diciendo que quería almorzar en casa. Pero como ni Christina o... Amber sabían que tenía el día libre. Decidí citarme aquí en la cafetería JOX, con alguien.

Llegaré un poco más tarde.

No te diviertas sin mí.

X

Sonreí mientras repasaba el mensaje que me habían mandado hace cinco minutos. Revolví mi cabello al quitarme la gorra, le pedí al mesero un par de sándwich y algo que beber. Siempre pedíamos eso. Miré a mi alrededor con una sonrisa, últimamente la tenía cada vez que estaba aquí... con ella. Me quité los lentes y miré a la plaza que estaba allí, era bueno salir a despejarse de vez en cuando y que mejor que con...

-¿Está ocupado? -preguntaron a lo que volteé a quien lo dijo. Sonreí y me puse de pie.

-Pensé que llegarías más tarde -ella sonrió y depositó un beso en mi mejilla.

-Fue un contratiempo... pequeño -le sonreí mientras ella se sentaba en la silla que estaba apartando para que lo hiciera. Me dirigí al asiento que ocupaba y me senté-. ¿Y qué pediste? -me preguntó.

-Lo de siempre -dije con una sonrisa al verla allí. Ella mordió su labio inferior, desvió su mirada coqueta al resto del lugar.

-Sabes, me gusta este lugar.

-¿Y por qué? -dije tratando de no sonreír más al verla moviendo su perfecta nariz.

-Pues... cada vez que vengo...

-¿Sí? -pregunté viendo como nuevamente mordía su labio.

-Tiene... algo... -volvió a veme-. Especial -adoraba que hiciera eso. Eran tan...

-¡Liam! -mi estómago saltó. Pasé saliva y levanté mi mirada tratando de pensar que solo fue un delirio haber escuchado mi nombre-. ¡Liam! -volví a escuchar cuando localicé al sujeto que lo decía.

Había algo por lo que todos lo conocían, sus inconfundibles rizos.

-Harry -musité en voz baja y con un nudo en mi garganta. Vi como se abrió paso entre algunas personas. Mi corazón se aceleró. Venía con una sonrisa. No podía creer que de todos los sitios de Londres, me encontraría con él.

-No sabía que habías... -se quedó callado al ver que no estaba solo. Ella se volteó y la sonrisa de Harry desapareció-. ¿Sophia? -estoy seguro que no pensó encontrarse con ella.

-Hola Harry, ¿me recuerdas? -le preguntó al ponerse de pie.

-S-sí -musitó, ella no lo notó pero la expresión que Harry tenía en su rostro decía algo entre: sorpresa, no entiendo que haces aquí, confusión y no me parece que esto es una broma.

Levantó su vista a mí y yo desvíe la mirada.

Era incómodo, y se puso peor el instante en que Sophia le pidió que nos acompañara. No entendía porque Harry justo tenía que estar aquí, ni porque no tenía nada mejor que quedarse con nosotros.

-... pero ya conoces el resto -le dijo Sophia antes de tomar un sorbo de soda sin azúcar que le habían traído. Harry asintió ante el relato de como la había encontrado en Manchester.

Saliendo de un concierto me había encontrado con ella. Reencontrado siendo más exacto. Ella había sido mi compañera cuando íbamos en la secundaria. Fue agradable, platicamos y... me dio su número. La iba a llamar el día en que llegamos a Londres pero... apareció Christina.

-Si yo... -Harry se aclaró la garganta y se acomodó en su asiento-. ¿Te puedo hacer una pregunta, Sophia? -notaba algo raro en el tono de hablar de Harry.

-Por supuesto, somos amigos -dijo sin dejar de sonreír. Noté que eso incómodo a Harry. Oh, mala señal, era Harry Styles incómodo ante una chica.

-Sí yo... no quiero que crees que es irrespetuoso pero... ¿qué haces aquí? -me atragante ante la pregunta tan directa que Harry le dio.

-Ah, tranquilo -dijo no percatándose de una doble intención en esa pregunta. Estaba seguro que había una-. Bueno, no sé si Liam te dijo... -volteó a verme y con la mirada supe interpretar lo que trataba de decir un claro: No, no me dijo-. Es que planeó estudiar aquí.

-¿Aquí? -oh, Payne, Payne. Me decía a mí mismo.

-Aquí tontito, en Londres -la boca de Harry ligeramente se abrió.

-¿Alguien más no quiere un dulce? Yo sí -intervine llamando a alguien para que nos atendiera y evitar cualquier otra pregunta. Pero como mi suerte es de un trébol de tres hojas nadie me veía.

-¿En Londres? -insistió Harry.

-Sí, ¿no es genial? -Harry levantó las cejas y asintió para nada convencido-. Por eso he estado viendo los papeles. Tengo que volver a Wolverhamptom por unas semanas y luego me instalaré aquí. Estoy emocionada -volvió a tomar otro sorbo de su bebida.

-¿Hasta qué acabes la carrera o...? -Sophia levantó los hombros y bajó de nuevo su vaso.

-No lo sé... -volteó a verme. Sentí un escalofrío-. Quizás... para siempre -pasé saliva ante sus ojos viendo fijamente.

-Bastante genial. ¿No crees, Liam? -preguntó Harry.

La Embarraste Payne, está embarazadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora