Mi reflejo en el espejo retrovisor mostraba claramente que no había logrado dormir más de dos horas en toda la noche. Mis pensamientos y todo mi razonamiento se encontraba hecho un lío de problemas.
Bajé mis manos del volante. Giré la llave del auto apagando el motor. Veía la nieve caer sobre el parabrisas. Sentía la punta de mi nariz helada. Escuchaba mi tenue respiración.
Sentí un cierto escalofrío recorrer mi cuerpo el momento en que puse un pie fuera del auto. Me encaminé a la casa dejando una estela de huellas sobre la nieve. Había pasado casi todo el día fuera ya que prácticamente había anochecido, aunque en esa época del año lo hacía temprano. Eran aproximadamente las siete de la noche cuando estaba llegando. Con el lanzamiento del tercer disco el lunes siguiente, el anuncio de la gira mundial... nos tenía de cabeza. Aquel viernes, por la mañana habíamos dado la rueda de prensa anunciando la serie de conciertos que tendríamos por todo el mundo. Aproximadamente duraría entre ocho meses a un año, un largo tiempo fuera de casa, pero trabajo era trabajo. Si mal no recordaba iniciaría a mediados de mayo del siguiente año, dentro de medio año en ese entonces.
Me encantaba mi trabajo, pero era a veces reamente agotador. Me había ido en la mañana. La casa parecía desolada, me hizo recordar la época en la que vivía solo. Lo cual fue una para nada agradable sensación.
Luego de todo un día de trabajo, fuera, me encontraba en la entrada de la casa. No había recibido llamadas, ni tampoco las había hecho.
Sentía un sudor frío recorrer mi espalada. De no ser por el encendido automático de las luces, aseguraría que la casa estaría en tinieblas. Las luces de la entrada y del jardín delantero estaban encendidas pero podía notar claramente que el resto de esta permanecía a oscuras. Ese escalofrío aumentaba su profundidad en mi interior.
Entré a la casa topándome con el pasillo en tinieblas, lo cual esperaba. Metí las llaves en el bolsillo del pantalón. Mis pisadas hacían que la madera crujiera mientras encendía las luces. Nunca me había gustado estar a oscuras, siempre me ha aterrado. Pero no era solo eso lo que me llevaba a encender las luces, buscaba a alguien.
Se me hizo extraño que el lugar estuviera a oscuras con alguien en la casa.
Sin quitarme el abrigo caminé directamente hacía el estudio. Al igual que el pasillo, las luces estaban apagadas y estaba desolado. Escaneé el lugar y noté que todo estaba en orden, nada fuera de lo normal, no era algo esperaba.
Un nudo en mi garganta se comenzó a formar. Salí de allí y pasé hacía la sala, al otro extremo. Nada. El nudo se incrementaba. Bueno, usualmente no pasaba allí. Caminé rápidamente hacía el pasillo y de allí directo a la habitación al final de este. Me detuve en frente de la puerta sintiendo que mis manos sudaban, estaba nervioso. Pero eso no impidió que tocara la puerta, no respondieron. Luego del tercer intento abrí la puerta. Mi mano fue al interruptor. Nadie. El escalofrío recorrió mi columna. Mi ceño se frunció luego de revisar que el baño en el cual no había nadie. Froté mi cuello antes de salir de allí. La casa era amplia pero eran pocos los lugares a los que ella frecuentaba. Mi cerebro dijo cocina y que de allí sería poner la casa de cabeza hasta encontrarla. Caminé o prácticamente corrí hacía allá. Encendí la luz. Nada. Cierto temor me recorrió. No podía ser. Me adentré a la cocina y pude notar que todo estaba tal y como lo había dejado en la mañana. Exactamente igual. Incluso la tetera que deje preparada estaba sobre la estufa.
-No -susurré. No podía haberse ido. No, no. La casa estaba desolada, las cosas estaban como las había dejado. Pero ella... no. No, su cepillo de dientes había estado en el baño cuando lo revisé y nadie se va sin su cepillo de dientes. No.
Eran cerca de diez habitaciones sin contar con el garaje y el ático. La sala, la cocina, el estudio, su habitación ya las había inspeccionado. Me llevaría menos de diez minutos revisar el resto de la casa, mis manos pasaron por mi cabeza. ¿Y si no estaba?
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La Embarraste Payne, está embarazada
FanfictionÉl, una estrella. Un adolescente que comenzaba a ser hombre. En la cima de su carrera. Con el mundo a sus pies. A veces la vida te tiene sorpresas. Sorpresas que nunca esperas. Para bien, para mal todas son sorpresas. Nadie nace preparado. Ni siqu...
