Conociendo nuevas personas

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Sentía que las luces me dejaban aturdido por unos instantes al mismo tiempo que ni mis pensamientos escuchaba por el volumen de la música. Veía a las personas moverse de un lado al otro, otras encima de otras, y otras con otras.

 -¡¿Qué haces aquí?! –entre preguntó y gritó al llegar a mi lado. Se había desaparecido por como una hora.

 -¡No encuentro a nadie! –respondí aunque de ser sincero, no buscaba a nadie. Me arrepentí a los dos minutos. Miró hacía toda la pista y volvió a mí.

 -¡...beber!

 -¡¿Qué?! –no escuché todo lo que me dijo

 -¡Vamos por algo de beber! –repitió a lo que asentí.

No, era bueno en lo de salir a divertirme. Bueno, no estaba de ánimos. De ser sincero veía mi vida con Danielle hasta un gran tiempo en el futuro, juntos. Y pues... aquel: Creo que es lo mejor para ambos. Nada fue lo mismo desde entonces.

Sentí como me pisaron pero no puede reclamar al ver que todos se movían de un lado al otro. Una que otra persona nos había reconocido, pero de allí. Éramos dos personas normales y ya.

Harry pidió un extraño shot de quien-sabe-qué y yo, un vaso de jugo de naranja. Una chica de cabello oscuro recogido en un moño se nos acercó a los pocos minutos de habernos instalado en la barra, junto con una pelirroja de cabello rizado, platicaron con nosotros, Harry les coqueaba, ellas le coqueteaban y yo... un cero a la izquierda.

 -Ya regreso –les avisé mientras me apartaba. Harry me dio una mirada de desaprobación a lo que respondí levantando mis hombros. Entre apretones, empujones y juro que alguien me apretó el trasero. Llegué al baño.

Vaya lugar.

No quería imaginar  el porqué de los ruidos que salían de uno de los cubículos al ser golpeados rítmicamente, ni porque había un tipo con la cabeza en el escusado y ni del porque olía a ahumado.

Me apoye al lavabo y observe mi reflejo. No me veía como antes, era... como si no fuera yo. Yo no veía nada como antes, sí, patético.

Abrí la llave, tome un poco de agua entre mis manos y moje mi rostro. Cerré la llave y volví a levantar la mirada.

 -No podemos seguirnos escudando en eso de: me rompieron el corazón –le hablé a mi reflejo. Era verdad, si te rompen el corazón. No te queda otra que ir a conseguir pegamento y tú mismo juntar los pedacitos-. Ya no –me dije a mi mismo. No podía quedarme la vida entera lamentando haber perdido a una chica. Nadie debería de hacerlo, yo menos. Exhalé el aire en mis pulmones-. Es hora... de conocer nuevas personas. Y... iniciar de nuevo –me dije. Una sonrisa salió de mis labios.

Era hora de salir a divertirme, a disfrutar, a vivir sin importarme más que yo. Si, era hora de sacar a ese Liam.

El aire caliente proveniente de los cuerpos de personas en la pista me llegó al poner un pie fuera del baño. Tenía que divertirme, ser como antes. Nada más tenía que importarme, ser joven y ya. Me encaminé hacía la barra y pedí un trago. Bueno, un poquito de ayuda no vendría mal. Si contamos el hecho que no había estado con personas, fuera de los chicos y los asistentes, en estas situaciones. No me vendría mal.

La garganta me ardió al tomármelo de golpe. Me dejó un sabor agrio al mismo tiempo que refrescante. Raro, pero ya que. Al momento de colocar la copa en la mesa <<una melodiosa risa>> llegó.

Harry.

Y no, estaba solo. Me acerqué a él y vi que tanto la morena y la pelirroja habían sido sustituidas por una rubia y una castaña.

La Embarraste Payne, está embarazadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora