Mis manos temblaban. Mis dientes castañeaban. Sentía espasmos recorrer mi cuerpo. Mi pecho se contraía rápidamente. Mis ojos estaban clavados al frente. No sentía nada a mí alrededor. Mis oídos zumbaban. Actuaba como un autómata.
Escarcha ese había formado en el parabrisas, a causa del vapor por mi respiración. Llevaba sentado en el auto por cómo una hora. Mis manos reposaban sobre el volante, habían permanecido allí desde que apagué el auto al punto que las yemas de estos se encontraban helados a falta de circulación. La punta de mi nariz al igual que mis mejillas; rojas y heladas.
Pasé una mano por mi cabello, estaba ligeramente húmedo. No entendía la razón por la cual lo estuviera, pero no importaba.
Sabía que no podía quedarme por siempre dentro del auto. Sabía que tenía que salir, pero no quería.
No.
Bajé mi vista hacia el reloj en mi muñeca. Faltaban cinco minutos para las seis de la mañana.
Y yo recién llegaba a casa.
Negro.
Frío.
Negro.
Frío.
Negro.
Abrí los ojos y durante unos segundos mi vista se nubló. Parpadeé varias veces tratando de aclarar mi visión. Cuando lo conseguí, vi el cielo raso color crema. Mi ceño se frunció y volví a parpadear esperando que la imagen cambiará, pensando que estaba soñando, pero no.
Sentí una brisa helada llegar hasta mí. Giré mi cabeza hacía el lado derecho, de donde lo había sentido. Una ventana estaba a poca distancia, ya que yo me encontraba apegado a la pared. Mi entrecejo se arrugó más ante aquello.
No era mi habitación.
Me desubiqué por tres segundos, hasta el instante que escuché un pequeño ronquido. Giré mi cabeza haciendo que algunos huesos tronarán. Mi estómago formó un vacío cuando vi como un cuerpo estaba desparramado a mi costado.
Acostada boca bajo con todo su enmarañado cabello despabilado sobre la almohada. Sentí que un nudo se formó en mi garganta el momento en que vi que su espalda no sólo estaba descubierta por las sábanas, sino que su espalda estaba desnuda, al igual que ella, al igual que yo.
Sentí como un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo: desde la punta de los pies hasta las orejas, el momento en que vi mi torso desnudo, levanté las sábanas y comprobé que estaba de la misma manera en que Dios me trajo al mundo.
"¿Qué había pasado?" -me pregunté.
Vi como un mechón de su cabello se movía, a causa de su respiración, mis manos temblaron ligeramente mientras se acercaban a este. Con cuidado lo moví y allí estaba; Sophia. No sentí alivio al verla, todas esas feas sensaciones se intensificaron.
"¿Qué rayos pasó?"
De repente una serie de recuerdos y de escenas cortas, de la noche anterior, se cruzaron por mi cabeza haciendo que me mareara.
"Oh, oh"
Un punzante dolor atravesó mi cabeza, desde el occipital hasta el frontal, al levantarme rápidamente. Me tambaleé ligeramente cuando de un salto salí de la cama. Sin querer moví las sábanas descubriendo parcialmente a Sophia, por muy extraño que suene; cerré los ojos y la cubrí. A pesar de que la habitación comenzaba a dar vueltas, y sentía que algo corría peligro de salir de mi estómago a través de mi boca, comencé a buscar entre el piso de la habitación. Y en menos de lo que esperaba había calzado toda mi ropa. Sentí que mi corazón comenzó a acelerarse cuando terminé de hacerlo, por varias razones.
ESTÁS LEYENDO
La Embarraste Payne, está embarazada
ФанфикшнÉl, una estrella. Un adolescente que comenzaba a ser hombre. En la cima de su carrera. Con el mundo a sus pies. A veces la vida te tiene sorpresas. Sorpresas que nunca esperas. Para bien, para mal todas son sorpresas. Nadie nace preparado. Ni siqu...
