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Conforme pasaba la noche, la tensión entre todos era demasiada o no sé si solo era yo. Samuel no despegaba la vista de mí y más cuando hablo con Robert, pero se desapareció cuando una chica le habló ahora estaba sola con la mirada de Samuel.

Por alguna extraña razón quisiera saber qué es lo que piensa, ¿será que recuerda como yo la vez que estuvimos juntos? Porque yo sí y siento que es algo malo, no debería de estarlo haciendo, pero ... aunque haya sido solo un momento para mí fue algo más que una simple follada.

Tomo camino hacia la salida del salón y dispuesta a buscar a Mario para llevarme a casa, no podía seguir ahí terminaría más loca de lo que ya me encuentro. Siento pasos detrás de mí y apresuro más el paso que casi troto, pero me alcanzan.

- Diana -

- Suéltame Samuel - forcejeo, pero me pega a él.

- No, ¿Qué hacías con él? - ¿Qué?

- ¿De verdad quieres que te diga que hacía con él? - por su cara exigía que le diera una respuesta. - Solo nos presentó Samuel, ¿Qué más da? -

- Su cercanía me decía lo contrario -

- ¡Por Dios basta! ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me sigues? ¿Por qué no puedo estar cerca de alguien sin que metas la maldita nariz Samuel? - estaba harta y hoy tenía que decirme que problema tiene.

- No soy el único que deja de pensar en esa noche -

- No se dé qué hablas - tomo camino, pero sus fuertes manos me de nuevo.

- ¿Segura? Tus ojos me dicen que todos los días lo recuerdas - mierda.

- Samuel lo que pasó esa noche se quedó esa noche -

- No, no se puede quedar en esa noche Diana porque yo la tengo presente cada segundo, cada minuto y es una maldita tortura no tenerte como te tuve esa noche - trago al oír su confesión.

- Yo tampoco puedo olvidarme de esa noche Samuel - si, por fin había soltado la verdad también.

Y por primera vez la tensión que siempre se formaba cada que estábamos juntos se había apagado. Sin perder el tiempo junta sus labios con los míos y el beso que nos dimos el día que le invité una copa cuando estábamos los dos solos y fue nuestro primer beso verdadero sin aparentar ser algo.

Nuestro beso se había hecho más profundo estando a la mitad del pasillo que da al salón, donde cualquiera que salga nos podrá ver y se armaría un escándalo, pero no quería que se despegara de mí, yo también lo extrañaba y el motivo por el cual no salir era para no verlo porque si, estaba sintiendo algo por Samuel.

Por el coronel que desde que llegué a la base no dejaba de molestarme con sus comentarios y regaños estúpidos, pero ahora lo tenía pegado a mi boca y por lo visto tampoco quería separarse de mi ni yo de el pero teníamos que hacerlo.

- ¿Me acompañas? - asiento y toma mi mano para buscar su auto.

......

El estar en su departamento solos, juntos en una misma recámara me pone los nervios de punta. Me siento pequeña estando frente a él y más con la mirada con la que me ve cada que estoy cerca de él. Su mano toma mi rostro para volver a juntar nuestros labios, y está vez lo hacemos sin rodeos, sin nadie que nos vea ni nos moleste.

Rodeo mis brazos en su cuello y sus manos se dirigen a mi cintura para acercarme más a él, por suerte los zapatos ayudaban un poco pues sin ellos le llego a la altura del pecho.

Deja mis labios y baja por mi cuello robándome un jadeo que gruñe en cuanto me escucha, siento una pequeña paz al estar con él, pero termina cuando siento su mano meterse entre mis bragas pasando sus dedos sobre mi coño húmedo hasta hundir sus dedos.

La Cazadora ( I y II Parte)  (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora