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Durante la semana junto con Samuel estuvimos revisando departamentos en toda la ciudad, incluyendo Seattle, pero no me iba a arriesgar a quedarme allá en caso de que algo sucediera así que me quedé en un edificio no muy lejos de mi casa, Samuel seguía insistiendo que viviera con él, pero prefiero que tengamos al menos dos lugares para vernos sin que nadie nos moleste.

* Hola ya casi está el contrato

* Lo siento por no acompañarte, pero sigo sin arreglar esto maldito problema

* Ya, tranquilo ¿sí? Lo importante es que ya tengo mi departamento

* Pasaré a recogerte más tarde

* Te quiero

Cuelgo y regreso a la sala para terminar de firmar los papeles, había soñado con este momento cuando por fin me saldría de casa, aunque fuera demasiado rápido.

- Felicidades señorita Blake, gracias por escoger nuestra inmobiliaria -

Acompaño a la señorita que me entrego el departamento a la salida y una vez sola brinco y doy pequeños gritos por haber logrado algo que siempre soñé, lo mejor es que tiene una bonita vista. Hago una planeación de las cosas que compraré después, me deja ocupada toda la tarde hasta la hora de la cena termino mi cerveza y al ver que Samuel no llegará apago las luces y me acerco a la puerta, pero tocan.

- ¡Llegaste! - brinco para saludarlo y me recibe llenándome de besos.

- No te dejaría sola cuando tenemos un nuevo departamento - me deja en la encimera.

- ¿Nuestro? - asiente.

- Consideraré esa propuesta, pero es mío y que le quede eso muy claro Coronel -

Toco su nariz y coloca su frente con la mía.

- Te extrañé y perdón ... de nuevo - susurra y lo beso.

- Estás aquí eso es lo que importa -

Sella nuestra conversación con un beso que rápidamente se convirtió en uno intenso, me separo de él para quitarme la blusa estaba completamente desesperada quería que rápido se quitara la ropa, mi cuerpo lo deseaba y cuando regresa a mi desnudo lo atraigo con mis piernas.

- Tu y yo vamos a estrenar este departamento como se debe - me toma de los muslos para dejarme aún más en la orilla.

Retira mi cabello de mis hombros y alzando mis piernas se deja hundir erizando cada parte de mi piel, incluyendo mis pezones que con solo sentir sus movimientos dentro de mí. Y es que mi cuerpo ha estado sensible últimamente, cada que tenemos sexo me siento como si fuera mi primera vez donde no quieres parar nunca.

- Más ... adentro ... - coloca sus dos manos a cada lado para poder penetrarme más.

Sonrío y abro aún más mis piernas para sentir más, bajo mi mano para poder tocarme mientras el sigue, pero en un momento que bajo mi mirada observo que no lo mete por completo y al darse cuenta me abraza.

- Contra ... la ... pared ... - le ordeno, y lo hace.

- Mételo hasta adentro -

- No ... te puedo lastimar -

- ¡¡Hazlo!! - chillo. Niega y estira mis brazos entrelazando nuestras manos.

- Piernas en la cintura - lo hago y coloca su cara en mi cuello inhalando mi perfume al igual que dejando besos.

Con su misma erección busca mi entrada, se lo que va a pasar, en esta posición es la única manera en que puede metérmela toda y lo sabe, solo que su brusquedad me asusta, pero me gusta. Al hacerlo arqueo mi espalda dejando salir un gemido doloroso, sabía sus consecuencias, pero no me importaba tenía meses sin sentir su rudeza contra mí.

La Cazadora ( I y II Parte)  (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora