Capítulo 16

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T H E P U R G E

No puedo ver
Todo lo que siento es que me estoy rompiendo
¿No puedes ver que se está apoderando de mí?
¿No puedes ver?
Sí, quieres que luche contra eso y quieres que me deje ir
Sí, me dices que luche y me maldices si no lo hago

El rugido es poderoso, es tan fuerte que suena por encima de la lluvia y se convierte un eco que inunda cada parte del castillo. El lobo cae sobre ellos, en realidad sobre Christopher, porque el Celat arroja a Caleb lejos de ellos y apenas tiene tiempo de girarse hacia el animal que lo encierra contra el suelo. Caleb se gira para ver cómo Chris sostiene el enorme hocico que busca morderlo.

—¡Jasper, con un demonio! ¡Reacciona!

El lobo gruñe y Christopher apenas tiene tiempo de girar el rostro cuando lanza una mordida. Caleb se levanta sin saber qué hacer porque está aterrado. Ese es Jasper. El mismo chico dulce y amable que siempre lo consuela y apoya. El mismo que ahora está enterrando sus enormes garras en el abdomen de Christopher. El Celat suelta una exclamación y quizá eso hace que Caleb reaccione. Puede ver que la sangre está escurriendo entre ellos y lo único que se le ocurre hacer es tomar una roca de entre el pasto y la arroja hacia la cabeza de Jasper. Falla, por muy poco, pero eso llama la atención del lobo, lo que le da la oportunidad a Chris de colocar los pies en el estómago del animal, arrojándolo tan lejos como puede.

La perforación de su piel es profunda, pero no tiene tiempo de pensar en eso así que se levanta, la sangre chorrea con más rapidez cuando corre hacia Caleb y lo jala del brazo conduciéndolo hacia su habitación. Pero el rugido vuelve y Christopher vuelve a empujarlo cuando el lobo corre hacia ellos. Caleb choca contra la pared y se golpea el hombro, pero ni siquiera le duele.

—¡Jasper! ¡Maldito bastardo! ¡No quiero hacerte daño!

La mandíbula de Jasper aprieta el brazo de Chris que busca detenerlo. Sus colmillos se llenan de la sangre que está brotando cuando corta la piel. Sus patas están sobre el cuerpo de Christopher, de nuevo contra el suelo. Su aliento es espeso y se ve más claro entre la lluvia. El lobo gruñe y lo siguiente que escucha es el crujido del hueso. Chris suelta un quejido bajo.

—¡Caleb! —el mencionado reacciona cuando lo llama—. ¡El sedante! ¡Arriba, la primera habitación de la izquierda! ¡El tercer cajón de la derecha!

El lobo mira a Caleb y afloja el agarre, lo que permite que Christopher alcance una de sus navajas escondidas en la bota y se la entierre en el muslo izquierdo. Caleb corre escaleras arriba cuando escucha el chillido del animal. La puerta está abierta, es la única de ese edificio que está abierta y eso le facilita el trabajo. Solo hay un mueble, es muy grande, de madera oscura. Se concentra en el cajón que le indicó Christopher y encuentra algo parecido a una pistola con un tubo amarillo incrustado. Es la única que hay así que solo la toma y se asoma por el balcón. Chris se mueve con torpeza y cierta lentitud esquivando los ataques de Jasper. Está cansado y débil, puede ver su sangre manchando el suelo, combinándose con la lluvia. Caleb sujeta el arma, tiene que dispararle a Jasper para que se duerma.

Para su constante mala suerte, el arma baila entre sus dedos y cae por el balcón hasta el suelo. Christopher lo mira con la boca semi abierta.

—¡¿Es una puta broma?! —Caleb gime por lo bajo maldiciéndose. El lobo lo mira y gruñe más fuerte—. ¡Hey! ¡Tus ojos en mí, perro de mierda!

Caleb corre escaleras abajo justo cuando el lobo vuelve a atacar a Christopher y lo patea con sus patas traseras, lanzándolo contra la fuente a unos metros de ellos. Caleb logra llegar hasta el arma, pero cuando levanta la vista, el lobo se lanza contra él. Caleb se agacha unos segundos antes y el animal pasa de largo chocando contra una puerta de madera que se rompe bajo su peso. Caleb corre hacia el otro lado y el lobo lo sigue. El castaño solo puede esquivarlo, pero las garras de Jasper logran rasguñarle la pierna. El chico grita bajo y cae de costado. La herida le arde con fuerza. Es profunda y está llenando con su sangre el suelo mojado por la lluvia. Se gira y Jasper se acerca a él con pasos lentos, gruñendo y mostrando los dientes. Aún tiene las cicatrices marcando su cara y eso hace que el corazón de Caleb se encoja dentro de su pecho.

BáthoryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora