A L L I W A N T
Todo lo que quiero, no es nada más
Que escucharte tocando en mi puerta
Porque si pudiera ver tu rostro una vez más
Podría morir como un hombre feliz, estoy seguro
Cuando dijiste tu último adiós
Morí un poco por dentro
Me acosté en cama llorando toda la noche
Solo, sin ti a mi lado
Pero si me amabas ¿por qué me dejaste?
Nuestro amor se hizo para las pantallas del cine
Caleb despierta en la madrugada, cuando el cielo apenas comienza a aclararse. Su cuerpo se siente entumido y, extrañamente, cansado. Se sienta en el borde de la cama y gira la cabeza para aliviar la tensión acumulada en su cuello. No tiene fuerzas para levantarse, la realidad es abrumadora. Christopher no está. Christopher no volverá a estar a su lado al despertar ni lo verá antes de dormir. Aún no logra asimilarlo por completo. Es como si su cerebro tuviera una incapacidad real para procesar la frase Christopher está muerto.
Caleb se queda sentado sin mirar nada en realidad. El vacío que Christopher dejó es demasiado grande, demasiado difícil de controlar. Está consumiéndolo por completo. Reconoce el lugar en donde está. No es el castillo, es la casa de la manada. Con lentitud se pone de pie y camina hasta el espejo que cuelga de la pared y se mira el hombro. Ya no está la marca de Chris, solo hay dos pequeños círculos que resaltan en su piel como una cicatriz. Exhala, todo es real.
—¿Caleb? —Jasper asoma la cabeza por la puerta. Caleb no se gira, no aparta la mirada de esa cicatriz.
—¿Cuánto tiempo pasó?
—Una semana. —Caleb asiente, pero no se mueve de su posición. Jasper entra con pasos leves y se sienta en la cama—. Pensé... que quizá no sería lo mejor quedarnos allá. Solo...
—Está bien —interrumpe en medio de un suspiro—, está bien, Jasper.
Se gira por fin hacia el joven que asiente y baja la mirada. Sí, es realmente duro para Caleb lidiar con esa situación, pero para Jasper debe ser algo insoportable vivir dentro del castillo donde habitó durante tantos años junto a Christopher. Se sienta a su lado y lo envuelve entre sus brazos. No está seguro de cómo lo harán, pero van a mejorar, con el tiempo. Poco a poco.
—¿Qué ha pasado? Con el Consejo.
—¿Estás seguro de querer involucrarte en esto... aún? Puedes volver a casa, si lo deseas.
—Esta es mi vida ahora, Jasper. Tú eres mi familia y no voy a dejarte solo. A demás —dice cuando lo suelta y se pone de pie—, necesito mantenerme ocupado.
—Bien.
La casa está en silencio conforme bajan las escaleras. Los miembros de la manada lo miran de reojo y susurran cosas. Hay demasiada compasión en sus ojos, mucha más de la que Caleb necesita. No es el único que ha perdido a alguien esa batalla y, si no la detienen, no será el último. Jasper lo conduce a un cuarto diferente al de la última vez. Es un estudio mediano, con un escritorio de madera al centro donde Jane y Vico están inclinados revisando papeles. Ambos levantan la vista cuando atraviesan el marco de la puerta. Jane le hace una seña a Vico y el chico abandona la habitación, cerrando la puerta detrás de él.
—¿Cómo te sientes? —pregunta ella con voz suave. Caleb levanta los hombros como respuesta.
—¿Han descubierto algo más?
—Pudimos liberar a la ciudad, aquel día. —Caleb se coloca a su lado y mira el mapa que ella le señala. Hay diversos nombres de ciudades esparcidos. Algunos tienen una marca negra encima y otros una X en color rojo. La que ella señala, está marcada de negro—. No quedaron muchos sobrevivientes, pero es una oportunidad para iniciar de nuevo. Tenemos un grupo de lobos cuidando los límites, por si acaso.
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Báthory
VampirosCaleb vive una vida normal. Tiene un buen trabajo, amigos, un perro y un maravilloso novio. Pero, una noche Caleb descubre que su novio no es nada de lo que él imaginó y pronto su vida se ve envuelta en un torbellino de vampiros, licántropos y cosa...
