B O R N F O R T H I S
Yo creo, que podemos escribir nuestra historia
Yo creo, que podemos ser un ejército
Somos los guerreros que aprendieron a amar el dolor
Venimos de diferentes lugares, pero tenemos el mismo nombre
Somos los quebrantados que elegimos encender una llama
Mira como nuestro fuego arde, nuestros corazones nunca son dominados
Porque nosotros nacimos para esto
Es una mañana diferente. Una mañana que va a cambiar sus vidas y la historia. Es la mañana que decidirá todo de ahora en adelante. Todos pueden sentirlo, en el aire, en los rayos del sol que se abren paso entre las nubes, en las aves que cantan escondidas entre los árboles.
Y Christopher luce diferente, de pie en medio de la sala, con las brazos cruzados y el ceño fruncido. Es el Celat, sí, pero hay algo distinto en él. La determinación de su mirada nunca antes ha sido tan clara como en ese momento y quizá es por eso que todos guardan silencio para escucharlo. Gaye está a su lado tomando el lugar que dejó Sy. Del otro lado de Chris está Cole pidiendo a su manada, con miradas, que guarden silencio.
—Hemos perdido demasiado tiempo viajando de ciudad en ciudad, librando batallas en las que solo encontramos muerte —inicia Christopher mirándolos a todos—. Ya no más.
—Es cierto que liberamos a mucha gente —continúa Gaye. Su tono es similar al que solía usar Sy—, pero tan pronto tapamos un agujero, la serpiente busca otro más por dónde salir.
—¿Qué vamos a hacer entonces? —pregunta Mateo de pie entre los cazadores.
—Cortar la cabeza de la serpiente —habla Cole.
—Iremos por el Consejo —sentencia Chris—. Será nuestra última batalla. Los mataremos o moriremos en el intento.
—Quizá me perdí de algo, pero ¿que a caso tú no le perteneces al Consejo? —pregunta uno de los cazadores—. ¿Cómo sabremos que esto no es una trampa para entregarnos a ellos? Deberíamos de cortarle la cabeza, para estar seguros de que no es un traidor.
—Matarlo sería como escupir a la muerte de Sy —responde Gaye—, él confiaba en Christopher con tanta fuerza que no dudó en sacrificar su propia vida. Y voy a dejarlo en claro: nadie va a tocarlo. Es... mi familia ahora. Si no quieren enfrentar al Consejo, bien, márchense en este momento. Luchen por su propia cuenta si en la última batalla no les quedó claro la gravedad de esta situación.
—Chris ya ha matado a miembros del Consejo —interviene Jasper—, incluso aunque les pertenecía, nadie en la tierra los odia más que él.
—Vamos a ir y eso es todo —dice Mateo mirando a los cazadores que él dirige, aquellos que aún no confían por completo en el Celat—. Si alguien tiene un problema, que se largue. Los demás a cargar los autos. Ahora.
Todos se dispersan para guardar las armas, preparar municiones y de más artefactos que puedan ser de ayuda en esa batalla final.
—No hay forma de que pasemos desapercibidos —dice Christopher justo cuando Caleb se une al pequeño grupo. El Celat lo mira y se hace a un lado dejándolo incluirse—. Somos muchos. El Consejo sabrá que vamos en camino.
—Si no atacamos nosotros, lo harán ellos —responde Gaye.
—Hay dos manadas más que están dispuestas a ayudarnos —inicia Cole—, les enviaré las coordenadas tan pronto me las entregues —dice a Chris.
—No hay marcha atrás —explica el Celat.
—Nunca ha existido tal cosa.
Todos asienten ante la oración de Gaye.
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Báthory
VampiriCaleb vive una vida normal. Tiene un buen trabajo, amigos, un perro y un maravilloso novio. Pero, una noche Caleb descubre que su novio no es nada de lo que él imaginó y pronto su vida se ve envuelta en un torbellino de vampiros, licántropos y cosa...
