R O S A R I O
No quiero tus oraciones
No quiero tus rosas
No hay nadie muriendo hoy
Fuera de mi camino
Soy una leyenda y estoy aquí para quedarme
Lo hice a mi manera, solo avancé y el camino se creó solo
Cuando llueva, bailaré bajo la lluvia.
Es algo extraño en realidad, estar en ese lugar, frente a esos vampiros sin tener que fingir nunca más. Sin tener que controlar los latidos ni la respiración, ni siquiera las expresiones faciales. Es tan extraño y gratificante al mismo tiempo. Maravilloso, se podría decir. Verlos ahora sabiendo lo que sabe, el tener la libertad que siempre quiso del otro lado de la puerta lo está llenando de una inexplicable felicidad. Ni siquiera lo oculta cuando deja sus armas sobre la mesa, como si fueran un par de grilletes que se quita por fin.
—Supongo que eso es todo —dice el vampiro a la derecha. Resulta un poco gracioso mirar al Consejo ahora, con tan pocos integrantes, sabiendo que no les pertenece nunca más.
—¿Qué pasará con Jasper? —pregunta otro.
—Jasper se ganó el derecho a vivir libremente —responde Chris—, ya no será más un sirviente.
Los miembros del Consejo se miran entre ellos, poco convencidos, pero a Christopher no le importa. Solo quiere salir de ahí. Así que se despide con un ademán y se da la media vuelta abandonando ese salón, sabiendo que jamás volverá a entrar en él. Es incluso nostálgico caminar por esos pasillos, por esas escaleras siendo consciente de lo que eso implica. Afuera, recargado en su auto, está Jackson con las manos en los bolsillos y esa sonrisa usual de burla.
—Si estás esperando a que haga alguna reverencia, olvídalo. No pasará —dice Christopher, sonriendo.
—Haré que eso sea una regla. Si no te inclinas ante mí, el Celat va a cazarte y hará que pagues.
Chris se ríe con fuerza.
—Debo admitir, me alegra saber que el Consejo tendrá un miembro honesto. —Jackson bufa.
—No sé por qué me metí en esto, de verdad. Soy el menos indicado para seguir reglas. —Christopher asiente, de acuerdo con eso. Jackson le da un leve golpe en el hombro—. ¿Vas a estar bien? Toda tu vida solo has conocido esto.
—Y no voy a extrañarlo, eso te lo aseguro. —Jackson es quien ríe esta vez—. ¿Dónde está?
—En el almacén. —Jackson le indica con la barbilla—. Se moría por ver todas las armas.
Christopher asiente una vez más antes de encaminarse hacia el almacén. Zoe está ahí dandole la espalda mientras mira uno de los armarios enormes que guardan todas las armas y de más utensilios que él solía usar. La chica se gira de inmediato cuando lo escucha entrar. Ya tiene entre sus manos algunos frascos y cajas. Su sonrisa es como la de una niña que mira su regalo de cumpleaños.
—Si robas algo, se darán cuenta.
—No voy a robarlo —responde ella. Acto seguido se guarda todo en los bolsillos internos de su abrigo—, solo lo tomaré prestado.
—¿Ya estás rompiendo las reglas?
Ella se encoge de hombros.
—Aprendí del mejor.
Chris ríe leve y mira alrededor. Aún recuerda la primera vez que entró ahí cuando Ethan le dijo que sería el Celat, el gran Celat a quien todos iban a temer. Cuando le dijo que estaría solo el resto de su vida, pero eso lo haría más valiente, más mortal. Todo fue una mentira porque nunca fue tan valiente como cuando Caleb estaba a su lado. El chico exhala largo, antes de darse la media vuelta.
ESTÁS LEYENDO
Báthory
VampirCaleb vive una vida normal. Tiene un buen trabajo, amigos, un perro y un maravilloso novio. Pero, una noche Caleb descubre que su novio no es nada de lo que él imaginó y pronto su vida se ve envuelta en un torbellino de vampiros, licántropos y cosa...
