Pasaron los días, Franco y César se dedicaron a ayudar a Nono con las obras de la casa, aprendieron mucho de él y disfrutaron de su compañía y amabilidad.
Por otro lado, Leo no hacía otra cosa que leer y leer libros, cambió un poco la temática, a parte de enciclopedias ahora también leía libros de emprendedores, de cómo montar una empresa, de administración, derecho, legalidad...
María seguía pintando y dibujando, buscaba trabajo y solo encontró camarera de garitos por la noche, estaban comenzando el verano y por tanto era temporada alta de turistas y gente que buscaba una buena fiesta.
Así que la amiga veía menos a los ángeles, se pasaba el día durmiendo y descansando porque le esperaba otra noche de trabajo intenso.
César y Franco iban a verla trabajar casi todos los días, César cumplió y Franco alguna ves se quedaba en casa haciendo compañía a Nono. Carlota era otra que apenas se perdía una fiesta los fines de semana, entre semana trabajaba en la frutería de su tía.
- vale, prueba esto - le dio un chupito a César, este se lo bebió como si de agua se tratara.
María no daba crédito.
- joder, es de los alcoholes más fuertes que tenemos
- es lo que tiene que no nos haga efecto este tipo de cosas - dijo Franco con una copa en la mano.
Era un Viernes a las dos de la mañana, la fiesta solo estaba empezando, cada vez llegaba más y más gente.
- Bueno chicos, empieza la faena, pasadlo bien.
- que se te haga leve - dijo César sonriente levantando la copa y yéndose con Franco a adentrarse entre la multitud.
Franco le miró arrugando las cejas.
- ¿qué se te haga leve?
- qué - arqueó los hombros - se lo he escuchado decir a Carlota.
Franco sonrió pensando en lo fácil que se le está haciendo a su hermano pequeño integrarse en este mundo.
- ¡vamos a ver a Carls! - dijo ilusionado buscándola entre la gente.
Pasaron los minutos y la fiesta estaba en pleno auge. María apenas paraba en el bar, aunque en un momento dado, la cambiaron a camarera de los reservados. Lo agradeció ya que suponía menos ajetreo.
Mientras esperaba a que le dieran otro encargo, se quedó mirando a la multitud a un lado de la barra.
- María - una voz grave y elegante la llamó.
Ella se giró y se encontró con la figura musculosa de Leo. Llevaba puesto una camisa blanca que le sentaba genial, unos pantalones oscuros y zapatos de fiesta, iba a la perfección en cuanto a la vestimenta, aunque su pelo corto, rapado por los lados al estilo degradado y perfectamente peinado hacía que se viera como uno de los hombres más sexys que había visto María en toda su vida. Se quedó algo paralizada al verle en ese ambiente y también por ese aspecto nuevo que traía.
- ¿Leo? - preguntó extrañada.
- dónde están mis hermanos, necesito hablar con ellos - dijo con su típica cara seria.
María sacudió un poco la cabeza para volver a la realidad. Tragó saliva.
- esto... - miró hacia la multitud - eh... no sé - alzó la voz para que le escuchara a pesar del ruido de la música alta.
Leo observó el ambiente en busca de sus hermanos.
- eh... ¿qué haces aquí? - preguntó sin dejar de mirarle de arriba a abajo.
- busco a mis hermanos
- están aquí, supongo que con Carlota... - hizo una pausa - te veo diferente
Leo la miró.
- lo sé
- ¿y a qué ha venido el cambio?
Leo la volvió a mirar y dudó en responder su respuesta.
- ya sé de qué vamos a montar la empresa
María abrió los ojos de par en par, estaba sorprendida.
- ¿así? ¿de qué?
Leo se quedó algo pensativo sin decir nada mirando a la multitud, observando los atuendos, aspectos, maquillajes, ropa, colores, texturas, estilos tan diferentes que había.
Esbozó una media sonrisa expresando seguridad en sí mismo y volvió a mirar a María.
- de moda.
Tras unas horas, llegaron a casa, María estaba cansada pero le interesaba la conversación que iban a tener.
- así que una marca de ropa
- ¡me flipa la idea! - dijo César ilusionado.
Sus hermanos le miraron serios molestos por su actitud de niño.
- de todas las cosas que podríamos hacer por qué has elegido la ropa
- es el sector de emprendimiento que más dinero y fama puede dar
- sí sale bien - intervino María. Captó la atención de todos los hermanos y eso le estremeció - eh... lo digo porque... hay mucha gente que intenta emprender su propia marca de ropa, pero... - dijo algo tímida - acaban fracasando... - los hermanos siguieron mirándola sin decir nada. Entonces ella se sintió algo avergonzada y agachó la cabeza - ay... perdón, no quiero sonar aguafiestas... solo pretendo ser realista y eso...
- entiendo lo que dices, la probabilidad de que un negocio salga bien es de un 1 entre 100
- ¡¿1 entre 100?! - preguntaron al unísono los hermanos pequeños.
- pero eso no será nuestro caso, he leído mucho sobre emprendimiento, sé que pasos cometer y cuales no.
- ya... - empezó María - pero y dónde vas a sacar el dinero
- ¿dinero? - preguntó César.
- para crear una empresa primero tienes que invertir, y no poco, sino mucho dinero
- ¿mucho? - sonó preocupado César - no tenemos dinero Leo - miró a su hermano mayor.
- lo conseguiremos, lo que realmente necesitamos es público
- y de dónde lo vas a sacar
- según los datos, actualmente, el público que más dinero y apoyo da ronda los 13 y 25 años, es decir, gente joven. Por lo tanto, para ganar su atención es solo mediante nuestra imagen
- ¿nuestra imagen?
Leo dejó ver su cambio.
- tenemos que darles lo que quieren ver, gente apuesta, joven y soltera.
María abrió los ojos sorprendida.
- y nuestro medio para proporcionarnos serán las redes sociales, un método gratuito y de rápido alcance. - proseguía contando su plan - si las cosas salen como lo espero, en medio año ya tendremos la primera sucursal en la capital...
- ¿qué? - preguntó María alucinada - a ver, a ver, está muy bien el optimismo pero... estas cosas no son tan fáciles de hacer y pensar que en medio año ya estaréis en la capital... es de locos chicos
- por qué eres tan negativa
- por que si fuese tan fácil cualquiera lo haría
- ahí está tu error - Leo hizo una pausa algo dramática - nosotros no somos cualquiera.
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Seres caídos del cielo.
FantasiTres hermanos ángeles son desterrados a la Tierra injustamente. Tienen un plan y lo ejecutarán poco a poco con la ayuda de un par de humanos. Sin embargo, como en toda buena historia, los planes tienen fugas, imprevistos y en esta incluso romances i...