María se fue a la cama de su amiga, Carlota le dio conversación hasta que cayó rendida al sueño. Sin embargo, María no fue capaz de volver a dormir.
Se quedó pensativa varios minutos pensando en todo lo ocurrido. Un intenso pero corto dolor de cabeza le vino de repente. Se quejó y bajó de la cama.
Fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua.
Notó una presencia detrás suya.
Dejó el vaso y suspiró antes de girarse.
- no quiero hablar del tema todavía Leo - susurró.
- pues yo necesito hablar contigo - respondió con su típica seriedad fría.
María suspiró profundamente y se giró. Se encontró con Leo a pocos centímetros de ella. Se aguantaron la mirada por un momento. Él la miraba intensamente. Ella tan solo aguantaba la mirada.
Finalmente, Leo apartó los ojos de ella y se alejó un par de pasos.
- ven al salón - ordenó.
Ella suspiró.
María se estremeció al llegar al salón y encontrarse las miradas de Franco, César y Nicolai. Se sentó en un sillón sin decir nada y miró el vaso de agua que tenía entre las manos.
- María... - habló César algo apenado por su amiga.
- tienes que decirnos qué soñaste - intervino Leo con seriedad. Permanecía de pie a un lado del salón con los brazos cruzados.
María le miró triste, pero él endureció la cara. La joven suspiró desanimada volviendo su mirada al suelo.
- no sé qué soñé, solo sé que fue horrible y quise llorar y gritar desesperada... no recuerdo ninguna imagen específica... solo la sensación de dolor intenso, horror y terror... - la voz de la joven se entrecortaba y sus ojos se inundaban de lágrimas. - y lo peor de todo es que... pienso en dormir y me entra una ansiedad extraña que impide que sea capaz - levantó la cara mojada por las lágrimas que corrían por sus mejillas y vio a sus amigos - le tengo terror a dormir... - rompió a llorar más fuerte y se tapó la cara con las manos.
Franco y César no tardaron en ir con ella y abrazarla para consolarla. Leo se dio la vuelta intentando calmarse de la rabia que sentía. Nicolai permanecía quieto mirando a la joven pensando en una solución.
Un poco más calmados, el vampiro intervino serio.
- María, Leo te encontró con los ojos en blanco, si eso es cierto, es posible que hayas sido maldita por esa mujer de la otra noche, la demonia.
- qué, cómo es posible, solo hablamos
- ¿no te tocó en ningún momento?
María pensó la preguntar e intentó recordar.
- sí, me estrechó la mano cuando nos presentamos - se acarició instintivamente la mano. - su tacto fue gélido y me estremecí al hacerlo... - dijo entendiendo lo que estaba diciendo. Miró a Nicolai y se lo encontró con el ceño fruncido.
El vampiro se acercó a ella.
- ¿me permites tu mano?
María dudó por un segundo, pero accedió acercando su mano lentamente.
Nicolai cogió su mano con delicadeza.
Los hermanos observaban detenidamente.
Nicolai pasó su mano por la de ella arriba y abajo, luego se centró en su palma y lentamente acercó uno de sus dedos hasta tocar el centro de la palma de ella.
En ese mismo instante, María levantó la cabeza como si estuviera poseída, abrió la boca y sus pupilas eran completamente blancas.
Un horrible mancha roja sangre apareció en la palma de ella, el vampiro se estremeció y su cuerpo comenzó a temblar, sus pupilas se tornaron a un rojo oscuro y antes de que nadie pudiera hacer nada, él mismo se impulsó con las piernas hacia atrás con tal fuerza que llegó hasta la pared del salón.
María volvió a normalidad cayendo desplomada sobre Franco que la cogió al vuelo.
Se hizo silencio sepulcral, esperando que ni Nono ni Carlota se despertaran por el estruendo del golpe del vampiro.
Luego miraron César y Leo y se acercaron a María preocupados. Franco miró a Nicolai que se levantaba algo mareado.
- ¿estás bien? ¿estás bien?
Ella asintió dolorida de la cabeza.
- creo que sí...
Leo se incorporó, fue hasta Nicolai y lo cogió por el cuello.
- Leo ¡no!
El vampiro se quejó del dolor.
- qué coño le has hecho - dijo enfurecido.
Franco golpeó a su hermano mayor y liberó a Nicolai.
Leo miró a su hermano molesto.
- deja que hable primero - habló Franco serio, protegiendo al vampiro que permanecía detrás de su espalda.
Leo volvió a mirar al vampiro, este agachó la cabeza.
- las maldiciones demoníacos no se ven a simple vista, tan solo otro demonio es capaz de hacer que se muestren... - le dolió decir aquello - con un simple tacto se puede maldecir a alguien, por eso pensé que en su mano podría tenerlo
María se acarició su mano observando que había vuelto a la normalidad.
- en efecto, estás maldita María, tienes una maldición demoníaca
La joven se estremeció al oír eso.
- el demonio controla el cuerpo del humano acabando con su ser mediante sufrimiento y terror.
Ella tragó saliva sin dar crédito y volviendo a caer lágrimas de sus ojos.
- pero no pienso permitirlo - hizo una pausa controlando su rabia - conozco a un licántropo que podría ayudarnos, iré con él y le preguntaré qué hacer
- ¿debemos fiarnos de otro demonio? - preguntó Leo desagradable.
Nicolai le miró algo triste. Luego miró a María.
- confío en ti Nicolai
El vampiro se acercó a ella y esta le sonrió dulcemente.
- confío en ti - le susurró.
- puede que tarde un día... o más... - dijo desanimado.
- no me importa, me vas ayudar, te lo agradezco - le sonrió de nuevo y le acarició la mejilla.
Nicolai asintió débilmente, luego miró al resto de los hermanos.
- me mantendré en contacto - y se fue.

ESTÁS LEYENDO
Seres caídos del cielo.
FantasiaTres hermanos ángeles son desterrados a la Tierra injustamente. Tienen un plan y lo ejecutarán poco a poco con la ayuda de un par de humanos. Sin embargo, como en toda buena historia, los planes tienen fugas, imprevistos y en esta incluso romances i...