María abrió los ojos de par en par cuando vio la pila de libros que sostenía Leo. Como le prometió, fueron a la biblioteca.
- no cojas tantos, se nota que estás fuerte, pero tampoco tanto - dijo liberándole de unos cuantos. - además, no puedes llevarte tantos, solo se permiten dos así que elige
Leo frunció el ceño sin comprender.
- no entiendo, me dijiste que las bibliotecas están para que la gente lea, por qué solo puedo coger dos, yo necesito leer más
- son las normas Leo, puedes coger dos y cuando los termines, volvemos y coges otros dos...
- es estúpido, tardaré en leerlos diez minutos
María suspiró cansada, era como discutir con un niño, sin embargo, tenía razón, Leo leía a una velocidad descomunal.
- bien, pues... haremos una cosa, tú quédate aquí leyendo, te recogeré... - Se giró y miró el horario de la biblioteca. Cerraba a las ocho. - te recogeré a las ocho.
Leo no dijo nada, no sabía muy bien qué hacer. María hizo una mueca sonriente enternecida por su inocencia a pesar de su aspecto rígido y serio.
- coge cualquier libro, siéntate y léelo. Cuando termines coge otro.
- ¿puedo leer más de dos? sí, por supuesto, en la biblioteca puedes leer todos los que quieras
Los ojos de Leo se iluminaron, se giró y admiró las estanterías llenas de libros.
- bien - dijo él poniéndose manos a la obra.
María sonrió colocándose el bolso y se fue.
Franco entró a la casa y se encontró a María empacando el cuadro que había hecho para los vecinos de Carlota.
- ey
- hola - saludó ella.
- dónde has estado
- llevé a Leo a la biblioteca - se giró a ver a Franco - creo que fue la primera vez que le veo sonreír.
Franco esbozó una sonrisa.
- Le he dejado todo el día, así no tendremos que soportar su cara de amargado. - sonrió ella.
Se echaron a reír los dos.
- ¿vosotros qué habéis estado haciendo?
Franco suspiró.
- hemos puesto una protección celestial a la casa de herramientas...
- ¿qué?
Franco apretó los dientes.
La cara de María era un poema al ver cómo había quedado la casa de herramientas. Era casi una chapuza, no parecía nada estable ni tampoco que fuera a durar más de dos días.
- joder Franco pero esto que es...
- ya, lo siento, no sabemos hacer una casa, y tú te fuiste, y el idiota de César se creía que sabía más que yo...
María lo miró con los ojos muy abiertos y las cejas arrugadas.
- p-pero hemos puesto una protección celestial - empezó a excusarse.
- ¿qué es eso de protección celestial?
- ahora nada podrá derribarla, ni tormentas ni rayos ni nada - dijo orgulloso.
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Seres caídos del cielo.
FantasyTres hermanos ángeles son desterrados a la Tierra injustamente. Tienen un plan y lo ejecutarán poco a poco con la ayuda de un par de humanos. Sin embargo, como en toda buena historia, los planes tienen fugas, imprevistos y en esta incluso romances i...