María dormía plácidamente en los brazos de Leo, de vez en cuando se movía o se quejaba dando pie a que podría ser otra pesadilla, en esos momentos, Leo la abrazaba con más fuerza y calidez haciendo que ella volviera a dormir tranquilamente.
Sorprendentemente, Leo no permaneció incómodo o molesto por la situación, se quedó quieto mirando el techo tranquilo, de vez en cuando se giraba y observaba la cara de ella con detenimiento, la miraba sin enfado o superioridad, simplemente, se fijaba en cada detalle de su cara.
Él se movió un poco, entonces ella se dio la vuelta y se alejó de sus brazos, siguió durmiendo.
Leo se la quedó mirando algo sorprendido, era su oportunidad para escapar e irse, pero no lo hizo, la miró alejada de él, esperando que en algún momento retrocediera sus movimientos y volviera con él.
En vez de eso, la joven se volvió a quejar, Leo alargó un brazo, la agarró y la arrastró con él de nuevo, la abrazó con fuerza e inspiró el olor de su pelo casi seco del jacuzzi.
María siguió durmiendo con normalidad.
De un momento al otro, ella se incorporó de la cama con rapidez y salió dando saltitos mientras se quejaba dormida, Leo se sentó en la cama, mirándola extrañado hasta que la vio meterse al baño.
El ángel suspiró entendiendo.
Unos pocos segundos después se oyó la cisterna, luego el grifo y finalmente la puerta se abrió y apareció ella con los ojos cerrados y la cara arrugada, estaba dormida.
Leo la miraba sentado con la cabeza apoyado en el cómodo cabecero.
La joven medio dormida dio un par de saltitos rápidos y saltó a la cama en el mismo hueco de antes y no dudó ni un segundo en abrazarse de nuevo al cuerpo de él, apoyando la cabeza en su regazo.
Leo se quedó un momento quieto, ella cayó de nuevo en sueño.
El ángel la miraba detenidamente y luego acercó lentamente su mano y le tocó con suavidad la cara y el pelo.
Sus ojos recorrían cada milímetro de la cara de ella.
Sus dedos acabaron rozando sus labios.
Fue ahí cuando suspiró volviendo a la realidad, apartó la mirada, alejó su mano y cerró los ojos algo molesto.
Sin embargo, un par de segundos después, volvió la cara a la de ella y volvió caer en esa extraña sensación que le hacía imposible dejar de mirarla y querer tocarla y abrazarla.
Se acomodó y se volvió a tumbar lentamente sin dejar que ella se alejara. Una vez tumbado, la abrazó con dulzura y cariño, apoyando el mentó sobre la cabeza de ella que se escondía en su cuello.
Se quedó ahí, inmóvil, escuchando los suspiros de la respiración de ella.
Las horas pasaron.
Nicolai y Franco entraron por la ventana a su cuarto del hotel, tenían una pinta horrible por lo que era imposible ir por la puerta con el riesgo de que les viera alguien o el mismo recepcionista.
No dijeron una sola palabra.
Nicolai cogió un neceser de su mochila y fue al baño.
Franco se quedó parado sin saber qué hacer.
- debes lavarte, ven - dijo el vampiro desde el baño.
Franco dudó por un momento.
Nicolai sacó del neceser vendas, alcohol, tiritas, betadine, algodón y una pinzas.
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Seres caídos del cielo.
FantasíaTres hermanos ángeles son desterrados a la Tierra injustamente. Tienen un plan y lo ejecutarán poco a poco con la ayuda de un par de humanos. Sin embargo, como en toda buena historia, los planes tienen fugas, imprevistos y en esta incluso romances i...