🌙 | 2 | ¿Qué se siente?

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Capítulo II
¿Qué se siente?



Taehyung aún podía sentir los colmillos del animal en su garganta y eso lo asustó más.

Se suponía que era un sueño, no debía sentirse tan real pero así fue. Desde ese día, el cachorro comenzó a soñar con esa bestia negra todas las noches y a sentirse cada vez peor cuando esta le hacia la misma pregunta y Taehyung no le respondía como quería.

Cada vez que erraba, el lobo terminaba soltando lo que parecía ser un bufido antes de despedazarlo y despertarlo. Con el pasar de los días, se hacía más dolorosa la forma en la que el lobo lo hacía despertarse y Tae había empezado a notar la aparición de pequeños hematomas en los lugares donde él lo atacaba, en su cuello, brazos, pecho... Estaban por todas partes y ya él no sabía cómo ocultarlos.

Ahora con fiebres repentinas y un dolor terrible de encías, el cachorro fue hasta la casa de enfrente, llevando su pelota verde favorita para jugar con su mejor amigo. Tenía la esperanza de que al pasar la tarde jugando con Jungkook podría olvidarse de todas sus dolencias.

—Pero si es el pequeño TaeTae, ¿Cómo has estado, hijo? —Lo recibió con un gran abrazo mojado la madre de su mejor amigo y lo hizo pasar al interior de su hogar—. Ay, disculpa sí arruine tu ropa, estaba dándole un baño a Moon.

Tae sonrió ante la mención de la bebé.

—No se preocupe por eso, no pasó nada. —Palmeó su suéter de lana demostrando que este seguía igual de seco y la madre de su amigo sonrió aliviada—. Estoy bien, señora Jeon.

—Me alegra escuchar eso. Tenías días sin venir, ya comenzaba a extrañarte y ni se diga de Jungkook. —Señalo detrás de ella, a la gran puerta de vidrio que daba al patio trasero—. Mi cachorro ha estado jugando afuera todo el día, cabizbajo porque no habías venido pero estoy segura de que ahora estará feliz. Ve con él, y recuerda que estás en tú casa. Yo iré devuelta con la bebé antes de que haga un reguero en el baño.

Ambos se rieron y Taehyung agradeció la amabilidad de la señora Jeon con una inclinación. Fue al patio trasero y allí encontró a Jungkook a unos metros lanzando, de lo más aburrido, piedrecitas a un árbol.

Sonriendo por la maldad que haría, se acercó en silencio hasta él y luego le tiro la pelota al mismo tiempo que gritaba:

—¡Piensa rápido!

La pelota rebotó en la nuca del menor, el cual no tuvo tiempo de reaccionar y soltó un quejido de dolor mientras se sobaba la parte adolorida. Jungkook se giró con ganas de pelear con quien le había lanzado aquel objeto pero su ceño fruncido rápidamente cambio a una expresión de asombro y felicidad al ver a su amigo frente a él.

¡Hyung! Jungkook se levantó corriendo hasta Taehyung y lo abrazo—. Te extrañe mucho. ¿Dónde habías estado? ¿Por qué no habías venido a jugar conmigo?

Taehyung se rió enternecido al ver los ojos aguados del cachorro de cabellos castaños, en verdad Jungkook lo había extrañado. Por lo general, ambos cachorros siempre se la pasaban juntos de un lado para el otro y era muy extraño, como ahora, que pasaran tantos días sin verse.

—Estaba en casa, enfermo. —Revolvió su cabello y ambos se sentaron en el césped—. Más bien debería preguntarte yo por qué no me fuiste a visitar.

—Quise ir a su casa, Hyung. ¡De verdad! —Jungkook agacho la cabeza mientras jugaba con sus dedos nerviosamente—. Quería ver como estaba y jugar un poco con usted pero papá no me dejo. Dijo que no quería que lo que sea que tuvieras me lo contagiaras y me prohibió salir de la casa. Lo siento mucho, Hyung.

𝑷𝒔𝒆𝒖𝒅𝒐-𝑨𝒍𝒑𝒉𝒂 | ᴷᵀᴴHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora