Capítulo XXIII
Pseudos-Amigos
De camino a la salida del arboreto, Moon abrazaba su desnudez sintiéndose completamente agotada y débil.
Está vez, Lúa la había llevado más lejos de lo que creía y ahora sus pies dolían de tantas piedritas y ramitas que había pisado, sin contar la nieve que le cubría hasta los tobillos y producía escalofríos en todo su cuerpo. Por fortuna, aún le quedaba un poco del calor post-celo en su cuerpo y eso evitaba que se congelara por completo.
—Te pasaste está vez, Lúa... —Le recriminó la chica a su loba—. ¿Estás segura de que no nos perdimos? Llevamos caminando por horas.
No lo estamos, la verdad es que con el dolor que sentía no medí las distancias.
—Da igual, creo que ya estamos cerca de la salida. —contestó sin darle importancia y abrazándose más fuerte. Cómo quería estar en su cama y echarse a dormir luego de tres días de agonía.
En momentos como este, Moon odiaba que el señor Kim viviera tan lejos, su casa era la última de la montaña. Y desgraciadamente no traía su teléfono consigo para llamarlo y pedirle que viniera con ropa para ella. Cada vez que se transformaba, la ropa de Moon se desgarraba y al volver a su forma humana, aparecía justo como había venido al mundo.
Para estás cosas, ella siempre estaba preparada con una mochila llena de varias mudas de ropa, en caso de querer transformarse, pero está vez, su celo había llegado sin previo aviso y no tuvo tiempo para tomar la mochila y llevarla consigo. Había salido de casa, casi llorando y no veía ni pensaba en nada más que en el dolor que sentía acumulándose en su vientre.
Moon siguió caminando hasta que los árboles se hicieron más escasos y logró ver las amplias planicies blancas que vestían las montañas, y suspiró. Ahora llegaba la parte incómoda de la situación, al estar desnuda, Moon tendría que escabullirse por toda la aldea, rogando no toparse con nadie en el camino y cubriéndose sus partes íntimas hasta llegar a la casa del señor Kim.
—Oye, Lúa. ¿Te quedan fuerzas para salir y llegar a casa? —preguntó esperanzada, un lobo blanco caminando por las calles era más normal que una chica desnuda.
Me siento muy débil como para salir. Lo siento...
Moon asintió comprendiendo.
No le quedaban más opciones, tendrían que caminar.
No culpaba a Lúa por no querer salir. Sabía la clase de dolor por el que pasaba su lado animal, y no iba a presionarla. Después de sus celos, tanto Lúa como Moon quedaban muy desgastadas, y su loba siempre le pedía dormir luego de ellos. Algo que era imposible de hacer en su casa porque al señor Kim y a Jimin le daba pánico que se durmiera y no despertara. La última vez que se había dormido luego de su celo, había pasado dormida más de quince horas, y era un sueño tan profundo que por más que Jimin la llamara y sacudía, Moon no despertaba.
Desde entonces, los dos hombres se aseguraban de vigilar su sueño y terminaban despertándola luego de tres horas, ni más ni menos. Ese era su límite de descanso.
Armin nos está esperando en aquella roca, ve con él. Su humano ha estado preocupado...
Y eso fue lo último que Lúa le notificó a Moon antes de sentirla dormirse en su interior y no volver a hablarle hasta que recuperará sus fuerzas.
Moon se giró buscando a su amigo, y efectivamente lo encontró sentado de espaldas a ella sobre una gigantesca roca a las afueras del arboreto. Se movió entre los árboles hasta estar detrás de él y lo llamó:
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𝑷𝒔𝒆𝒖𝒅𝒐-𝑨𝒍𝒑𝒉𝒂 | ᴷᵀᴴ
Fanfiction•[Falso-Alfa]• Las cosas hubieran sido más sencillas para Taehyung sí su pareja destinada fuera una Omega, pero lastimosamente las cosas no fueron así. Al igual que para Moon todo hubiera sido más fácil sí tan solo su pareja destinada la amara y ace...
