🌑 | 60 | El Ataque de la Bestia

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Capítulo LX
El Ataque de la Bestia
 
  

Moon se encontraba totalmente pérdida mientras corría por las calles. El ruido había parado de repente, causando su confusión y aturdimiento. Las orejas de Lúa quedaron con un pequeño zumbido fantasma, pero eso era mejor que el terrible ruido que la torturaba.

Siguió corriendo a cuatro patas, no sabía a dónde exactamente, sin embargo, todo a su alrededor le parecía familiar. Reconocía las casas a sus costados, los autos y a las personas que huían al verla.

No sabía cómo, pero había vuelto a la zona de los Alfas y aquellos eran los vecinos de Taehyung que corrían asustados al verla. No lo entendía, ella y Jimin se habían ido de allí para evitar que los capturaran. ¿Por qué había vuelto? Era peligroso quedarse por los alrededores, más aún en su forma lobuna.

Escuché la voz del Alfa...

Moon se paró en seco. Agudizó su oído, pero nada.

¿Taehyung nos estaba llamando?

Nos dijo que volviéramos a casa...

Abrió los ojos y se apresuró a dirigirse emocionada al hogar de Taehyung. Sí Lúa había escuchado su voz, lo más probable es que estuviera ahí mismo esperándola.

Él había vuelto a buscarla... Había regresado a casa por ella.

En ese momento la alegría no cabía en el pecho de la loba, que corrió más rápido, sin importarle sus heridas y el poco aire que llevaba a sus pulmones. En verdad lo extrañaba, anhelaba estar a su lado y ya quería arreglar las cosas con él. Cuando estuvo a unos metros del lugar, se transformó nuevamente a su forma humana y entró a la casa antes de que alguien pudiera verla desnuda.

—¡Tae! —Lo llamó tan pronto cerró la puerta tras ella—. ¡Amor, estoy aquí! ¿Dónde estás?

Recorrió la sala, la cocina y al no encontrarlo en esos lugares, subió a su habitación en el segundo piso. Creyó que al abrir la puerta lo encontraría allí esperándola junto a la ventana para protegerla entre sus brazos, pero su corazón cayó al suelo al ver la habitación completamente fría y vacía.

Los ojos de Moon ardieron, y llevó su mano a su pecho cuando el dolor volvió. Se sentía más débil, y tener emociones fuertes como esas; en las que se ilusionaba y luego se estrellaba cruelmente, solo hacían que su corazón sufriera.

Moon no creía tener ya mucho tiempo. En definitiva ese último rechazo había sido una fuerte apuñalada en su alma. Ella pensaba que era fuerte, fuerte como un Alfa, pero la realidad era que ella era tan débil como una Omega. El profesor Kim se lo había advertido, le dijo claramente que el estar sin su compañero por tanto tiempo la mataría, y eso ya estaba pasando. 

No tenía fuerzas ni para vestirse. Estaba sentada en la orilla de la cama, enfundado lentamente una pierna tras otra en los pantalones, y luego recuperando el aliento mientras pasaba sus lastimados brazos por las mangas de la camisa. Había decidido vestirse con la ropa de Taehyung, porque esta estaba impregnada con su aroma a llovía y la reconfortaba el solo sentirlo sobre ella. Se abrazó a así misma aspirando su olor, y las ganas de llorar disminuyeron un poco.

Pero aún así, prefería los fuertes brazos de su Alfa en lugar de solo imaginárselos.

Al verse en el espejo, rió sin ganas al ver lo patética que se veía. La ropa del chico le quedaba gigantesca y la hacía ver más pequeña y enferma de lo que se sentía. Se ajustó la correa a la cintura y se acercó hasta el espejo para detallar mejor su reflejo. Un gemido sorprendido escapó de sus labios al palpar las pronunciadas y oscuras bolsas bajo sus ojos, su piel estaba pálida tan blanca como la de un cadáver y notó un pequeño temblor en sus manos que no podía detener por más que quisiera.

𝑷𝒔𝒆𝒖𝒅𝒐-𝑨𝒍𝒑𝒉𝒂 | ᴷᵀᴴHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora