•[Falso-Alfa]•
Las cosas hubieran sido más sencillas para Taehyung sí su pareja destinada fuera una Omega, pero lastimosamente las cosas no fueron así.
Al igual que para Moon todo hubiera sido más fácil sí tan solo su pareja destinada la amara y ace...
Habían pasado ya un par de años desde que Taehyung se presentó como Alfa, y debía admitir que se sentía muy bien. De vez en cuando, el cachorro se detenía a mirar la cicatriz que había quedado en su mano.
La marca de los dientes de su lobo había quedado permanentemente plasmada en todo el centro de su palma y no parecía que desapareciera con el tiempo. Taehyung ya estaba resignado a vivir con ella, aunque tampoco era que le molestara, de hecho la apreciaba como un valioso recuerdo de su otro yo, del ser primitivo y de pelaje negro que habitaba en silencio dentro de él.
Tal y como había dicho Jungkook aquella vez, luego de su presentación eran muy pocas las veces en las que Vante y Taehyung hablaban. Solo eran pequeños comentarios o apariciones en sueños donde ni siquiera se dirigían la palabra y solo se miraba, pero eso estaba bien para ambos. Así funcionaban.
Al mirarse a los ojos podían sentir todo lo que no eran capaces de transmitirse con palabras.
—Taehyung, ¿Ya estás listo? —Su madre se apoyó en la puerta de su habitación luciendo un elegante vestido dorado y Taehyung asintió mientras terminaba de ajustar los últimos botones de su camisa de lino y tomaba el obsequio que llevaría a la fiesta de los Jeon. Gina sonrió complacida al ver lo apuesto que estaba su hijo—. Ay, mi bebe luce tan guapo. Ven aquí.
—¡Mamá! —Se quejó el cachorro cuando su madre lo abrazo y lo estrujó, despeinándolo un poco.
Gina se rió mientras lo veía arreglándose nuevamente el cabello. Se preguntaba internamente porque su hijo insistía tanto en verse bien para esta ocasión, incluso estaba sorprendida por el hecho de que por primera vez no tuvo que obligar a Tae a vestirse formal. Él mismo había ido por iniciativa propia con su padre a comprar los trajes que usarían en la fiesta.
—¿Están todos listos? —preguntó el señor Kim al ver a su esposa e hijo bajar las escaleras.
Sonrió en grande al verlos bajar el último escalón y dar una vuelta para que él pudiera admirar sus atuendos. Era algo que siempre hacia la familia Kim a modo de diversión antes de salir a un evento.
—¿Y qué tal?
—Hermosa... —El Alfa se acercó hasta su esposa, envolviendo su cintura y besándola.
—Claro papá, yo también me veo hermosa. —Taehyung rodó los ojos y se dirigió hacia la puerta—. ¡Vámonos, se nos hace tarde!
—No lo sé, Tae. Ya me dieron ganas de quedarme. —Bromeó su padre besando la mejilla de su madre.
—A mi también —Le siguió el juego Gina—, ¿Qué te parece si nos quedamos en casa y mañana le entregas tu regalo a Moon?
El cachorro abrió los ojos asustado.
—¡Nooo~! Prometimos que iríamos y eso haremos. ¡Andando! —Y abrió la puerta saliendo al exterior.
Ambos adultos se rieron de la desesperada orden de su hijo y todos juntos partieron hasta el hogar del Alfa líder. La puerta se abrió y los recibió la esposa de esté con una gran sonrisa en los labios, haciéndolos pasar de inmediato. Entre besos y abrazos se saludaron mientras el cachorro se hacía aun lado escapando así de la señora Jeon y su adicción de apretarle las mejillas.
—¡Qué bueno que ya llegaron! —exclamó la Omega abrazando nuevamente a la pareja—. Estaba a punto de salir con el pastel para cantarle cumpleaños a Moon y así correr a toda esta molesta gente de aquí.
Para Jeon Miyoung ver a sus mejores amigos y a su hijo llegar a la fiesta había sido como una bendición. De todas personas invitadas, para ella, esas tres eran las más importantes. Los demás eran amigos de su esposo y miembros del consejo y ella no se llevaba muy bien con ellos.
Ella no quería hacerle una gran fiesta a su hija, quería una celebración sencilla, solo con los amigos cercanos de Moon pero su esposo insistió en que debía celebrarse por todo lo alto, después de todo, ella era hija del Alfa líder y debía tener la mejor fiesta de la manada para recalcar su poder.
—Tú y yo sabemos que no serías capaz... —Replicó Gina y su esposo asintió.
—Sin mencionar de que te meterías en problemas con el Gran Consejo.
—¡Me importa un bledo el consejo! —respondió en susurros Miyoung para evitar que el pequeño cachorro o cualquiera la escuchara. Solo con los Kim, Miyoung se sentía con la libertad de ser ella misma y expresarse como quería—. Pero ahora que están aquí, ¡Qué empiece la verdadera fiesta!
El niño fingió toser a su lado, captando la atención de los mayores y se acercó a la Omega anfitriona de vestido blanco.
—¿Y Jungkook y Moon? —preguntó alzando el regalo que traía en su mano—. Traje un regalo para ella por su cumpleaños.
Los tres adultos compartieron sonrisas cómplices y Miyoung se inclinó un poco para hablarle a su altura.
—Jungkook y su hermana se encuentran jugando en el patio con los otros cachorros, creo que están el inflable.
—Muchas gracias. —Se giró hacia sus padres—. Mamá, papá, voy a ir con ellos, ahora regreso.
Y sin esperar respuesta, Taehyung se fue prácticamente corriendo esquivando a los adultos hasta llegar al patio. El niño se sorprendió porque habían montado muchos juegos infantiles, desde columpios, carruseles, castillos inflables, toboganes y muchos más que lo llenaban de emoción. Sus ojos se fijaron específicamente en el tobogán rojo y decidió que ese sería el primer juego al que subiría... luego de encontrar a Jungkook y darle su regalo a Moon.
No tuvo que buscarlos por mucho tiempo puesto a que fueron ellos los que lo encontraron a él.
Jungkook lo llamó desde un columpio con forma de un panda y casi cae de frente cuando soltó una mano para saludar a Tae.
—¡Hyung, al fin llegas! —Jungkook se bajó del panda y fue con él. —Te estabas perdiendo la diversión.
—Acabo de llegar con mis padres. ¿Y Moon? —Taehyung respondió sin dejar de mirar alrededor en busca de la cumpleañera. —Tengo un regalo para ella.
—¿Un regalo? ¡A ver!
A Jungkook se le iluminaron los ojos al ver el tamaño de la caja e intento quitársela para abrirla.
—¡No!
Taehyung alejó rápidamente el regalo de las manos de Jungkook, y valiéndose de los centímetros que le sacaba de ventaja al menor, alzo su brazo evitando así que Jungkook lo alcanzara.
—¡Oye, quiero ver!
—Que no...
—¡Oppa!
Ambos niños dejaron de pelearse por el regalo al escuchar la voz de la pequeña.
Moon llegaba corriendo hasta ellos con su largo y delicado vestido azul cielo. Su cabello negro estaba recogido en un moño, decorado con varias trenzas, piedrecitas brillantes y mariposas azules que le daban un toque mágico a todo su atuendo. Parecía una pequeña princesa.
Taehyung se había quedado hipnotizado viéndola, pensando que estaba frente a la niña más bonita que había visto.
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