•[Falso-Alfa]•
Las cosas hubieran sido más sencillas para Taehyung sí su pareja destinada fuera una Omega, pero lastimosamente las cosas no fueron así.
Al igual que para Moon todo hubiera sido más fácil sí tan solo su pareja destinada la amara y ace...
Vante cayó de rodillas con las manos en los oídos, ni siquiera le prestó atención al hecho de que el gran lobo blanco había huido. En su mente, lo único que existía era el dolor.
Aquel ruido era infernal.
Tan desagradable como el sonido de garras afiladas rasgando una pizarra o el rechinar incesante de una bisagra oxidada, solo que el sonido era mil veces amplificado.
No lo soportaba, era irritante y doloroso. Pero al mismo tiempo fue lo único que pudo hacer que Taehyung volviera a recuperar el control de su cuerpo. El pelinegro parpadeó varias veces confundido, dándose cuenta de que el ruido había cesado casi por completo. No lo comprendía, se sentó un momento en suelo mientras agitaba su cabeza con molestia. Tenía un pequeño zumbido en el oído izquierdo, pero era algo menor y que iba desapareciendo poco a poco.
Se preguntaba que había sido eso, jamás había escuchado algo parecido.
Hace unos momentos estaba peleando contra el líder Cambiaformas y ahora... No sabía a dónde se había ido o qué había pasado con él. ¿Había vuelto a perder la conciencia y Vante había tomado el control? ¿Había sido eso? Un mal presentimiento le decía que sí y Taehyung comenzó a negar mientras se ponía de pie. Tal vez solo se había desmayado por el dolor, lo último que recordaba con certeza, era sentir como sus costillas se fracturaban en su pecho y en lo mucho que quería estrellar el rostro de aquel hombre contra los árboles por eso. Luego, su cuerpo fue lanzado por los aires y después... Ya no podía recordar más nada.
—¿Sabes? Me estás asustando cada vez más, lobo estúpido.
Le habló a su lado animal, pero está vez, Taehyung sentía que algo iba mal. Este silencio no se sentía igual a cuando Vante lo ignoraba. Más bien, se sentía vacío. Cómo si su lobo ya no estuviera a su lado. Eso lo inquietó y perturbó. Por más que Vante estuviera enojado o quisiera jugar con él a las escondidas, jamás se ausentaba de esta manera. Al menos podría percibirlo en su interior, pero no.
No podía sentirlo.
Taehyung se sacudió la tierra de la ropa para ir a casa con Moon, por alguna razón presentía que ella sabría lo que le estaba pasando y que le ocurría a Vante, pero hizo una mueca cuando se palpó los costados.
Todo su cuerpo dolía, pero ya había comenzado a sanar, así que no debía preocuparse demasiado. Pero debía admitir que estaba molido. El Señor de los Lobos era realmente formidable, era tan fuerte y hábil como describían los rumores. No le sorprendería no hubiera usado toda su fuerza con él. Taehyung a penas podía responderle a los golpes, pero eran más las veces que fallaba que las que lograba conectar.
Por un momento, se preguntó si realmente ese era el hombre que había criado a su compañera. Nunca había tenido la oportunidad de ver el estilo de combate de Moon, pero ahora, Taehyung sentía un pequeño temor al imaginarse a su chica pateando traseros.
La sola mención de Moon en su mente lo hizo tambalearse. Su pecho comenzó a doler, como muchas veces ocurría cuando sentía que algo estaba mal con la chica.
—¿Qué te ocurre, mi amor?
Ahora sí comenzaba a preocuparse.
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