🌙 | 19 | Obligaciones del Heredero

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Capítulo XIX
Obligaciones del Heredero

  
  
Jungkook estaba sufriendo la peor resaca de su vida. Se sentía muy mal y creía que moriría.

Tenía un dolor de cabeza palpitante y una palidez que lo hacía lucir como todo un cadáver, la luz le molestaba, pero aún así, su terrible malestar no impedía robarse las miradas de los demás.

Todos en la cafetería dirigían miradas curiosas y discretas al joven apuesto que se sentaba solo en una de las mesas del exterior. Su porte desborda tanta confianza y elegancia que sin lugar a dudas te dejaba ver que era un Alfa.

Sin embargo, nadie en ese pequeño lugar se imaginaba que se trataba nada más y nada menos que del heredero y futuro líder del clan más poderoso de la región.

—Diablos, ¿Dónde estará? —se preguntaba por cuarta vez el paradero de su amigo.

A Jungkook y a Taehyung les gustaba ese pequeño pueblo debido al anonimato que les brinda. Nadie allí conocía sus rostros y tampoco pretendían mostrarlos para evitar que otros viajeros que pasaran por allí los reconocieran. Por eso, el Alfa había elegido usar una gorra y lentes oscuros, que aparte de ayudarlo a ocultar los signos de su noche de fiesta, también mantenían su identidad en misterio.

Había pedido un café cargado, muy puro y sin azúcar, y ahora lo bebía soportando el amargasimo sabor, pero sabía que era la única manera de bajarse la resaca de manera rápida.

Casi no había dormido, anoche también había estado recorriendo el club de arriba abajo, pero se rindió en algún punto cuando perdió todo rastro del aroma a almendras.

Tampoco era que le importará... Solo era un aroma que había llamado su atención en su momento de borrachera. Tal vez incluso alucinó con ese olor y nunca existió ningún aroma a almendras en primer lugar.

—Veo que aún vives... —Taehyung llegó a su lado, portando lentes al igual que él y con el cabello completamente revuelto.

Jungkook sonrió, aunque esa sonrisa fue muy torcida mientras lo saludaba levantando su café.

—Y al parecer tú también. Creí que Sunji no te dejaría ir nunca.

Ambos amigos rieron y Taehyung tomo asiento a su lado. Jungkook hizo el ademán de llamar a para que vinieran a tomar la orden de su amigo, pero el pelinegro negó diciendo que no tenía apetito.

—Lamento haberme ido. —Tal parece que era la mañana en la que Taehyung se disculpaba por arruinar la noche de todos, pero Jungkook se encogió de hombros y restándole importancia.

—No hay problema, son cosas que uno no puede controlar. De todas formas me la pasé genial ayer. —Le dijo para animarlo y Taehyung asintió.

—Me alegra escuchar eso.

—¿Estás listo para volver? —preguntó Jungkook sacando las llaves de su auto para pasárselas a su amigo. Hoy él no se sentía con los ánimos para manejar—. Recuerda que tenemos que llegar antes de que la última manada que invitó mi papá llegue para los juegos.

Ugh, los juegos. Taehyung una mueca.

—No sé si quiero competir este año... —comentó en voz baja.

—Siempre dices lo mismo, y yo siempre te recuerdo que no puedes faltar.

Cada año, todos los clanes de la región se reunían en una manada en específico para celebrar unos juegos amistosos, donde los mejores Alfas de cada clan participaban en pruebas de fuerza, habilidad y destreza para ganar victorias a su equipo.

Taehyung odiaba esas competencias. 

Y Jungkook amaba ganar en cada una de ellas.

Este año, el clan Jeon había sido seleccionado como la sede de los juegos, y muchas manadas vendrían de muy lejos con su gente para competir. Como hijo del Líder, Jungkook debía estar presente en la inauguración y por consiguiente, Taehyung también.

Realmente no importaba quién ganará al último en los juegos, puesto a que todo era un evento en equipos y solo ganaba el clan con mayor cantidad de Alfas victoriosos.

Taehyung no veía la razón por la que debía participar. A él no le llamaba para nada la atención ese tipo de demostración de fuerza bruta y en su equipo habían muy buenos Alfas, por lo que estaba seguro que el Clan Jeon tendría excelentes resultados sin él, pero siempre lo obligaban a participar, ya sea su padre o como ahora hacía, Jungkook.

—La vez anterior casi me sacan de la arena. —Le recordó Taehyung—. El imbécil de Jung me tiró tierra en los ojos y estuve ciego por dos días.

—¡Pero igual le terminastes ganando! Medio ciego, pero lo hiciste. A demás, tienes que participar... —Insistió el menor tomando de su café—. Cómo mi mano derecha, es tu deber acompañarme en todos los eventos. Y cuando sea nombrado oficialmente Alfa Líder será peor, así que vete acostumbrando.

—¿Aún estoy a tiempo de renunciar? —Alzo una ceja curioso y Jungkook largó una carcajada negando.

—Lo siento, cuando nos volvimos mejores amigos, ese beneficio de renunciar dejo de existir.

Taehyung se unió a sus risas y ambos se levantaron, tomando camino hacia el auto para ir devuelta al Clan Jeon.
 

Maratón

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Maratón.
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𝑷𝒔𝒆𝒖𝒅𝒐-𝑨𝒍𝒑𝒉𝒂 | ᴷᵀᴴHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora