🌙 | 48 | Soy Libre

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Capítulo XLVIII
Soy Libre

   
   
—¿Podrías, por favor, dejar de seguirme? —Le suplicó Nina al borde del desespero.

—Aún no te encuentras bien, vuelve a la cama —Le pidió Jungkook yendo trás ella—, ya cuando te sientas mejor podrás ir a al club a resolver tus asuntos.

El Alfa corrió por la calle hasta alcanzarla y la sujetó del brazo, pero la chica se soltó inmediatamente de su agarre, dando varios pasos hacia atrás y mareándose en el proceso. Aún se encontraba débil, y perdía el equilibrio a cada tanto. Aún así no pretendía quedarse en la cama sin hacer nada y con un Alfa en su departamento.

Cuando se sintió lo suficientemente mejor, se levantó y fue hasta la sala donde lo encontró dormido sobre su sillón. No hizo ningún ruido para despertarlo y solo se devolvió a su habitación para darse esa tan anhelada ducha. Quería urgentemente deshacerse de la horrible sensación de suciedad. Tomó ropa limpia y se encerró en el baño. Mientras el agua se encargaba de limpiar su cuerpo, Nina respiró aliviada al darse cuenta de que no habían señales de que hubieran abusado de ella la noche anterior. No sentía dolor o malestar, lo cual confirmaba lo antes dicho por el Alfa. Él había llegado justo el momento en que aquel tipo quería raptarla.

Él la había salvado, y Nina no podía estar más confundida por eso. ¿Por qué lo hizo? Cualquier otro se hubiera aprovechado de ella en ese momento de vulnerabilidad, pero este chico no. Más bien, parecía genuinamente preocupado por ella.

—Oye, no sé qué más quieres de mí —Nina lo encaró—. Ya te agradecí por lo que hiciste, pero basta. No necesito que me sigas, lo que haces es asustarme más.

—No es mi intención asustarte... —Jungkook bajó el rostro apenado—. Solo quiero asegurarme de que estarás bien. No me parece buena idea que regreses a ese club después de lo que pasó.

Tal vez el chico podía tener buenas intenciones, pero aún así la pelirroja no se fiaba de él, podía estar fingiendo empatía solo para hacer que cayera en su trampa.

—Estaré bien, no tienes que preocuparte por nada, Alfa. Adiós. —Intentó pasar a su lado pero Jungkook volvió a tomarla del brazo.

—Lo siento, pero me gustaría asegurarme de eso personalmente. —respondió mirándola fijamente, y por un momento la Beta fue capaz de ver un pequeño brillo en su mirada lobuna. El Alfa comenzaba a enojarse.

Nina se rió en su mente. ¿Quién se creía que era? ¿Su guardaespaldas? Ella no necesitaba uno, mucho menos un Alfa que a leguas se veía más joven que ella.

—Haz lo que quieras, niñito. —espetó de mala gana, alejándose de él.

Jungkook gruñó disgustado por su actitud, y estuvo aún más  furioso por el pequeño picor que quedó en su mano luego de sostenerla hace unos momentos. Agitó su cabeza, frotando su palma contra sus pantalones para alejar la comezón, y siguió su camino detrás de ella hacía el club, intentando alcanzarla.

Nina, subió velozmente los escalones, saludando de paso al guardia corpulento que cuidaba fielmente la puerta durante el día, y entró en el recinto completamente furiosa.

Tenía que hablar con su jefe y dejar bien en claro los puntos sobre las ies. ¿Por qué diablos le había revelado su dirección a aquel hombre? Eso era ilegal, y de muy mal gusto. Prácticamente la había vendido a aquel tipo, sin importarle en lo más mínimo lo que este hiciera con ella.

Sin el Alfa de ojos verdes, quién sabe si ahora mismo estaría muerta.

—¿Otra vez? —Nina se detuvo al escuchar la voz del guardia en la puerta—. Ya le dije que no puede pasar.

𝑷𝒔𝒆𝒖𝒅𝒐-𝑨𝒍𝒑𝒉𝒂 | ᴷᵀᴴHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora