🌕 | 30 | Tú decides

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Capítulo XXX
Tú Decides
  

  
Por primera vez en mucho tiempo, Moon despertó sin sentirse somnolienta y cansada.

Su cuerpo dolía, sí. Estaba un poco golpeada después de haberse peleado con aquellos Alfas, pero por alguna razón que desconocía, se sentía en paz, relajada y hasta... Protegida.

Aunque no del frío...

Sus piernas se estaban congelando y las apretó más cerca de su pecho para entrar en calor, dándose cuenta de que no traía prenda alguna que las cubriera. Lo cual era raro, porque al palparse el pecho pudo notar que lleva encima su collar y una camiseta más grande que ella. A parte, estaba descansando sobre una chaqueta impregnada con un fuerte aroma a lluvia.

Moon no quiso abrir los ojos. No quería saber el porqué se encontraba en esas condiciones, solo quería seguir disfrutando del aroma de Taehyung un poco más.

Aunque sí sentía curiosidad por saber el paradero del Alfa, así que, enterrando su nariz en su chaqueta y aspirando una última vez su aroma. Abrió los ojos y se fue incorporado poco a poco.

A su lado, pudo ver una fogata encendida y al otro extremo, muy, pero muy apartado de ella se hallaba el Alfa, recostado contra la base de un roble. La luz de las llamas casi no llegaban a alumbrarlo, pero sus ojos rojos eran lo suficientemente luminosos como para ser visibles incluso desde esa distancia.

—¿Por qué estás tan lejos? —preguntó, su voz saliendo algo baja pero perfectamente audible para él.

El Alfa soltó una risa de incredulidad y negó.

—¿En serio pretendes que me acerque a ti, así como estás? —Moon realmente no sabía el afecto que causaba en él—. Aquí estoy bien.

Ahora mismo, Taehyung estaba luchando consigo mismo para no ir junto a ella y hacer algo de lo que se pudiera arrepentir.

Por eso sus ojos continuaban rojos.

Vante quería tomar el control y apoderarse completamente, y en todo sentido, de la chica frente a él. Pero se trataba de Moon. Su Moon. Y Taehyung la respetaba lo suficiente como para mantenerse a una buena distancia y no sucumbir a los deseos de su lobo.

Moon se sonrojó y bajó la mirada para luego cubrirse las piernas con la chaqueta. Ya podía imaginarse la agonía que debió haber pasado Taehyung tratando de vestirla.

Ahora que se habían encontrado, la atracción física que sentían mutuamente se intensificaba. Eran destinados después de todo. La necesidad de sentirse cerca el uno del otro era abrumadora y casi asfixiante. La chica se sorprendía del gran autocontrol que ambos estaban teniendo sobre sus lobos.

Por qué Moon debía admitir, que tuvo que apartar la vista tan pronto vió los duros abdominales de su Alfa.

—Lo siento, —Moon se rió de su torpeza—. Aún estoy medio dormida y no proceso lo que digo.

—No importa... —se encogió de hombros—. Estuviste inconsciente solo por una hora.

—Bien. Al menos no fue todo un día.

Se quedaron en silencio. Ninguno sin saber que decir exactamente.

Moon se había quedado viendo fijamente las llamas danzar sobre la madera, quemándola. Mientras que Taehyung sólo tenía ojos para ella.

Aún no podía creer que la tuviera justo frente a él, a solo unos metros de haber estado tantos años separados. En verdad tenía muchas ganas de ir a su lado y abrazarla.

𝑷𝒔𝒆𝒖𝒅𝒐-𝑨𝒍𝒑𝒉𝒂 | ᴷᵀᴴHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora