•[Falso-Alfa]•
Las cosas hubieran sido más sencillas para Taehyung sí su pareja destinada fuera una Omega, pero lastimosamente las cosas no fueron así.
Al igual que para Moon todo hubiera sido más fácil sí tan solo su pareja destinada la amara y ace...
Jungkook parpadeó varias veces mirando el estacionamiento frente a él. Allí no había nada más que sus autos y unas cuantas personas que buscaban su camino al interior del club.
Después de su cita con Quincy, Jungkook la dejó devuelta en la posada y condujo hasta el pueblo vecino donde Taehyung lo esperaba para celebrar. Antes de entrar al club, le dijo que le daría su regalo y le tapó los ojos con una venda. Lo hizo dar vueltas varías veces sobre su eje para marearlo y luego descubrir sus ojos, exclamando la tan trillada frase de cumpleaños.
—Eh, gracias Tae... ¿Y se dónde supone que está mi regalo? —preguntó confundido el menor girándose hacia su amigo.
—¡Está justo aquí! —Volvió a señalar al estacionamiento con una gran sonrisa—. Oh, espera, dame un momento, seguro fue que el lazo se le cayó.
Taehyung se disculpó rápidamente y se dirigió hasta su auto abriendo la puerta trasera, metió la mitad de su cuerpo en este y Jungkook suspiró con cansancio, tratando de imaginarse cual sería ese grandioso regalo sorpresa que su amigo le había preparado.
Sí había algo a lo que Jungkook le temía, era a las locas ideas que salían de la cabeza de Taehyung.
—Hey, ya está aquí. Ven... —Lo escuchó murmurar al interior del auto y cuando volvió a salir, lo hizo cargando en brazos a una chica con un gracioso lazo rojo sobre su cabeza.
Jungkook frunció el ceño.
¿Ese era su regalo? ¿Una persona?
El lazo que llevaba la chica era más grande que su cabeza, usaba pantalones ajustados, tacones y una camiseta corta con un cuello alto sin mangas. Sin dudas era una Alfa, y obviamente no era el tipo ideal de Jungkook, pero luego su expresión confusa cambio a una de asombro al visualizar mejor el rostro de la chica.
—¿Moon? —susurró sin poder creerselo.
Y la chica le devolvió una brillante sonrisa llena de entusiasmo e ilusión. Era su hermana, su hermanita. La pequeña niña de cabellos negros y de ojos azules que siempre lograba sacarle una sonrisa.
Moon se bajó de los brazos del Alfa que la cargaba y corrió los pocos metros que los separaban para luego dar un salto hacia Jungkook. Él la atrapó en el aire, y como en los viejos tiempos, Jungkook le dió vueltas al estilo carrusel, abrazándola fuertemente.
Los ojos del Alfa se humedecieron y bajó a Moon para mirarla a la cara, sus manos fueron hacia sus mejillas y descubrió que estaba llorando al igual que él. Volvió a abrazarla y Jungkook sintió una gran paz internamente.
—Feliz Cumpleaños, JK...
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—No puedo creerlo, ¿De dónde la sacaste? —preguntó Jungkook dándole un trago a su cerveza.
—Quisiera decirte dónde, pero ella fue la que me encontró a mí.