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Kusanagi Kyo tan solo había seguido a Sunem caprichosamente, si al final decidió irse nada tenía de raro, considerando que tanto Yagami como él, perseguían el mismo propósito de proteger los tesoros, tal vez, simplemente decidió dejar todo en manos del pelirrojo. Era una resolución conveniente, pero por alguna razón, Sunem no pudo quedarse quieta. Aún no le había dicho lo suficiente a ese chico como lo hizo con Yagami, ella no quería ser odiada por él, debido al futuro que vendría.

Corrió entre las calles sin ningún rumbo especifico. Incluso terminó dando vueltas sobre los mismos lugares en más de dos ocasiones. Innumerables veces usó la comunicación, con resultados inútiles. El torneo pronto comenzaría, pensó que ese hombre debía seguir en Osaka.

Con el viento golpeando su rostro, se movilizó con todas sus energías, estaba en verdad desesperada, y un camino tan corto, pareció interminable.

Miró cada lugar, hasta que finalmente, cuando el sol se preparaba para ocultarse; pudo ver una silueta esperanzadora, al otro lado de una calle desolada y silenciosa.

Kyo estaba recargado sobre una pared con la mirada desorientada y posiblemente perdido en sus propios pensamientos, completamente indiferente a su entorno, incluso cuando Sunem llegó hasta ese lugar, al castaño le tomó un rato reaccionar a su inexplicable aparición.

Su figura distraída se desmoronó ante una agitada Sunem que intentaba recuperar el aire que volvía a recorrer sus vías respiratorias luego de mantener un ritmo regular.

El tiempo simplemente transcurrió, en su intento por querer estar solo. Lo ha pensado durante todo el día, pero al final no fue capaz de comprender el porqué, de pronto se sintió de esa manera. Ese pequeño cuerpo estaba frente a él, con el rostro pálido. Lucía preocupada, como si fuera a decir algo importante, sus cabellos negros sobre su rostro, le impedían ver con claridad a través de esos ojos oscuros.

—¿Qué estás haciendo aquí? Es increíblemente molesto mirarte.

A ella no le gustó la seriedad en sus palabras y, una débil sonrisa se dibujó en sus labios en un intento por rellenar, el hueco de inseguridad que se formó en su interior.

—¿Qué se supone que significa eso?

—Estas obstaculizando mi vida.

Sus palabras eran correctas, ella era una mujer molesta en todo sentido, era consciente y por ella bajo la cabeza, entonces Kusanagi deslizó sus largos dedos sobre ese rostro hundido en decepción, apartando los cabellos que le impedían apreciarlo completamente.

Él, absolutamente no iba a dejarse vencer por algo que desconocía, si solo parecía un pretencioso sentimiento de codicia. Sunem se fue en la noche con Yagami, pensó que los artistas tenían sus propios asuntos y seguramente tomarían horas en resolverse; sin embargo, ese pelirrojo soltó tantas cosas estúpidas y confusas, por su culpa, Kusanagi estaba ridículamente curioso.

—Tú y Yagami parecen llevarse bien.

Los ojos castaños brillaron hermosamente cuando sus miradas se encontraron, su expresión, era dolorosamente firme.

—¿Acaso estas celoso?

—¿Hah?

Ella simplemente se las arregló para no ser acorralada y expresó las palabras que deberían ser fácilmente tomadas a broma.

—Simplemente estoy preocupado por ti, tú no sabes nada de lo desagradable que es Yagami. Además, por si no lo sabías, yo tengo novia.

—Lo sé... Yuki.

Escuchar el nombre de Yuki salir de sus labios estaba más allá de lo concebido como posible para él y, se quedó sin palabras, mientras se preguntaba como ella podría saber algo así, pero era él quien no recordaba las cosas con claridad. La conversación no debía irse por ese rumbo, justo en ese momento, su pecho empezó a doler, como si un final inesperado anunciara su llegada.

—El día de hoy voy a encontrarme con una celebridad que participara en el torneo. Kyo, ¿Vendrás conmigo?

Los ojos expresivos y grandes del castaño se abrieron con total sorpresa. Si lo pensaba detenidamente, él vino con Sunem con el pretexto de vigilarla, pero en realidad, lo hizo porque él tendría que viajar eventualmente para el torneo, de alguna forma, todo eso paso a un segundo plano. 

Enlace De SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora