Ambrose Dash
El día anterior había sido un caos, y este iba por el mismo camino. Nos habían despertado a las 5:00a.m. para poder llegar al entrenamiento a tiempo.
Subí hasta el gimnasio acompañada de Vissel, quien guardó silencio durante el trayecto. Nos detuvimos frente a una puerta corrediza, esta se abrió apenas me acerqué a ella y me dejó ver el rostro de las demás capturadas.
Todas lucían exhaustas, con ojos hinchados debido al llanto o a la falta de sueño. Hice un pequeño repaso, para ver si Danna estaba presente, no me sorprendí al saber que no era así.
Amy tampoco estaba presente.
El lugar era más acho que largo, con colchas negras, guantes, sacos de boxeo, mancuernas, máquinas de ejercicio, un refrigerador lleno de bebidas y una gran pantalla que seguía los niveles de nuestros brazaletes.
Captian Finnes entró unos minutos más tarde. Totalmente serio, nos observó detenidamente y prosiguió a posicionarse justo al frente de la pantalla. Aquel hombre me inquietaba, y estaba segura de que era debido a sus ojos y a su apellido. Tal vez olió mi miedo y paseó sus ojos hasta donde me encontraba.
—Buenos días —soltó sin dejar de mirarme, por lo que yo decidí desviar la mirada.
—Buenos días —respondimos, aunque algunas guardaron silencio. Al parecer a Captian le causó gracia la situación y soltó una carcajada baja, pero notable —. Empezaremos con estiramientos, luego probaremos que tan en forma están —anunció —. Las probaré sólo esta semana, para la próxima cada una entrará en su especialidad.
—¿Especialidad? —preguntó una pequeña morena de cabello castaño oscuro.
—Sí, especialidad —contestó tajante —. Luego de estas pruebas serán asignadas a hacer algo en específico, ¿entendido?
—Entendido.
.
Al terminar el entrenamiento con el pedante de Captian, nos permitieron darnos una ducha, almorzar y descansar lo necesario. No habíamos visto a Amy durante el día; ya empezábamos a asustarnos y armar teorías un tanto desquiciadas.
Una histérica Jane entró a mi habitación, interrumpiendo mis pensamientos, repitiéndome que teníamos una reunión con los Finnes.
Así que una vez en los baños me dirigí al cubículo donde normalmente aguardaba mi ropa. Blanca. Ese color nunca me había transmitido tanto nerviosismo como hasta ese momento. Danna seguía mal, o al menos eso pensábamos, y así podría estar cualquiera de nosotras si algo volvía a salir mal.
Tomé el vestido blanco y me lo puse. La prenda era bastante elegante, parecía ser de ceda, se ajustaba muy bien a mi busto, cintura y caderas, desde ahí ampliaba y dejaba bastante espacio para mover mis piernas. Era de tirantes, con escote V, pero recatado. Luego Jane se esforzó con el maquillaje.
Pensé en Cina, y en sus sueños de poder surgir, llevar una vida menos trabajosa y deprimente. Cada vez que pensaba en ella o en mamá, recordaba porqué seguía ahí, cumpliendo órdenes de personas que realmente aborrecía; todo el esfuerzo que hacía en ese momento era por ellas, para darles la vida que merecían.
—Necesito...
Dejé la frase a medias y salí del cubículo. Me dirigí a las duchas, las cuales ya estaban vacías, giré sobre mis talones y encontré mi reflejo. Me veía hermosa, no iba a negarlo, incluso lucía poderosa. Pero si detallaba mi mirada, destruía esa fachada de poder. Me sentía indefensa y manejada.
Todas las sensaciones a las que le había huido durante toda mi vida estaban ahí, atormentándome.
—¿Ambrose? —llamó alguien. Así que desvié la vista de mi reflejo para ver el de Kristen.
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La Captura
Bilim KurguAnualmente son capturadas doce jóvenes de todas las partes del país. Serán sometidas a pruebas para transformarlas en fenómenos con habilidades que ayudarán en una guerra eterna. Este año será diferente, pues una de ellas tendrá la oportunidad de ca...
