Salí por la puerta con las manos llenas de los libros y papeles que me había dado el director, y me adentré en los pasillos con jóvenes yendo y viniendo en todas direcciones. Todos hacían silencio al pasar junto a ellos y se ponían a murmurar cuando me alejaba, mi seguridad se hizo enorme y caminé como si no existieran.No era que me desagradara recibir atencion, al contrario.
Estaba sumergido en mi propio mundo cuando un grito llamó mi atención, y me giré instintivamente a mirar.
Alguien corría hacia mi, y no parecía dispuesta a detenerse. Liberé mis manos dejando caer los papeles, y tomé lo que luego descubrí, se trataba de una chica.
Me envolvió con sus piernas y no pesaba casi nada, sus brazos se cerraron alrededor de mi cuello, y llevé mis manos a sus piernas.
Mi cuerpo seguía actuando por instinto, nada de aquello tenia la más mínima lógica en mi cerebro.
Se alejó un poco y me miró a los ojos.
-Rojo, no esperaba verte.-
Sus ojos brillaban emocionados y se percibía fácilmente la felicidad en ellos.
-¿Rojo?.-
Apreté su piel con mis dedos, aprovechando la oportunidad.
Siempre me gustaron las chicas que sabían lo que querían y corrían a buscarlo.
Se movió contra mí, y aunque me gustaba, no era el mejor día, ni el lugar.
Acaricié su pierna hasta donde unos shorts ajustados me lo permitieron, y llevé mis manos hacia su rodilla, deleitándome con la suavidad de su piel.
-Si hubiese sabido que me recibirían así, hubiese venido mucho tiempo antes.-
-Suéltame.-
Su voz y su actitud mutaron de golpe, sonaba firme, pero insegura.
Quería seguir jugando.
Esa chica sí que tenía agallas. Frente a todo el instituto.
-Tu subiste, ¿y ahora nos sabes bajar?.-
Seguí acariciando su pierna y sentí su piel volverse de gallina, hizo un movimiento brusco y se bajó de mí, alejándose algunos pasos, mirándome con el entrecejo fruncido.
Busqué mis cosas del suelo y me detuve un momento para verla desde abajo, aquellas piernas eran las mismas que había visto en la entrada, hacia un par minutos.
Se redondeaban de tal forma que eran sensuales, a pesar de estar en una pose de lo más corriente, aun así resultaban atractivas.
Provocaban sin necesidad de proponérselo.
Vi su rostro y era pequeño, delicado, con el cabello revuelto y la expresión de contrariedad.
Estaba actuando muy bien o muy mal, ella había buscado que la tocara y ahora parecía una monja frente al diablo.
Me puse de pie y me incliné, le hablé en un susurro para que solo ella pudiera oírme.
-Mi nombre es Gabriel.-
No respondió, solo me miró como si fuera un fantasma, hasta que su amiga la tomó del brazo, obligándola a alejarse de mí.
La vi irse, con el vestido mostrando poco más de lo necesario, y sus piernas me hicieron morderme el labio con fuerza, intercambié una mirada con unos chicos que estaban ahí, y nos entendimos.
Esa chica estaba buenísima.
Busqué mi taquilla y dejé los papeles, caminé al aseo justo cuando sonó el timbre y los chicos desaparecieron de los pasillos, dejando lugar a la calma.
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Suéñame despierta.(Completa ✔️) (2)
RomanceLlegó el momento de conocer la historia de Gabriel. (Secuela de "Soñándote despierta") Azul irrumpirá en su vida convirtiéndose en un problema más, de los miles que ya tiene. Toda su realidad se encuentra de cabeza luego de un hecho poco claro y gra...