18 de Julio.
(Gabriel)
Crucé la puerta de entrada rota del jardín de Azul y me adentré en la cálida noche dejando atrás a la mujer que amaba más que a mí mismo.
Me perdonó tan fácil que me sentí culpable cuando lo hizo, había esperado gritos, enojos y hasta que me mandara a volar sin dejarme terminar lo que tenía para decirle, pero no.
Me perdonó.
Sentí un alivio enorme, pero también miedo, no estaba muy acostumbrado a que las cosas me salieran bien y mucho menos de forma tan sencilla.
Llegué a mi departamento de alquiler temporal que arrendé con Sabrina para pasar el fin de semana y ella dio un salto de la cama cuando me escuchó entrar.
-¿Dónde has estado? casi me vuelvo loca.-
No dije nada y solo tiré mi abrigo en el sofá, clavándole una mirada significativa que ella supo interpretar.
-Mira, lo siento, ¿ok?. No estuvo bien lo que hice, pero ponte un minuto en mi lugar.-
-No debí venir contigo.-
Me encaminé a mi cuarto y ella me detuvo tomándome de un brazo.
-Gabriel, no me saques de tu vida, no lo hagas. Por favor.-
Sus ojos brillaron anticipándose a las lágrimas que comenzaban a formarse en ellos y me ablandó.
-No digas tonterías, tú y yo siempre estaremos juntos. Pero necesito que entiendas.-
-Yo entiendo, te juro que entiendo. He bebido alcohol con el estómago vacío, y me ha pegado mal, te prometo que no se repetirá.-
La súplica en su mirada me entristeció y solo pude abrazarla, su cuerpo se amoldaba al mio y nos quedamos largo rato así.
-Estoy enamorado de Azul, y me ha perdonado.-
La sentí ponerse rígida, sin emitir sonido alguno.
Aquella noche dormí como hacía años no lo hacía, y soñé con ella.
Se había convertido en una mujer hermosa, siempre lo fue pero había perdido todo rasgo infantil en aquellos 3 años, transformándose en sexy y desinhibida.
Llevaba tanto tiempo sin tener sexo que mi cuerpo reaccionaba hasta con insignificantes estimulos, por ejemplo la visión de la mujer con la que llevo soñando desde hace muchisimo tiempo.
Miré la nada envuelto entre las sábanas blancas de la pequeña cama que me tocó al hacer piedra-papel-tijera cuando llegamos al piso.
Mi piel se sentía sensible, mi cerebro alerta y mi estómago cargado de un hormigueo que a pesar de las horas transcurridas no cesaba.
Había perdido la cuenta de las veces que soñé con volver a verla, pero nada estuvo ni cerca de lo que sentí cuando al fin sucedió.
Azul se había transformado en un ángel y llegué a idealizarla al extremo de casi rezarle cada noche, no estaba seguro de que aquello fuera amor, o locura, pero creo que ambas suelen ir de la mano a veces.
Me desperté tantas veces aquella noche creyendo que el día había llegado, para comprobar desanimado que aún faltaban varias horas para el amanecer.
Pensaba correr a sus brazos ni bien el sol diera a conocer su primer rayo.
Ella me había pedido que la dejara sola aquella noche, y aunque me costó horrores cerrar la puerta dejándola, tuve que aceptar sus tiempos.
Cuando abrí los ojos y pude distinguir todo a mi alrededor, tomé el móvil y tecleé un mensaje.
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Suéñame despierta.(Completa ✔️) (2)
RomanceLlegó el momento de conocer la historia de Gabriel. (Secuela de "Soñándote despierta") Azul irrumpirá en su vida convirtiéndose en un problema más, de los miles que ya tiene. Toda su realidad se encuentra de cabeza luego de un hecho poco claro y gra...