Capitulo 25

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Caminé rumbo al piso de alquiler con el ánimo por el suelo, había experimentado la felicidad de recuperarla y la había vuelto a perder en menos de 24 horas.

Pero algo se sentía extraño dentro mío, como si las emociones estuvieran dormidas.

Intenté no darle muchas vueltas al asunto de mi hermano besando a Azul porque era algo que llegaba a repugnarme.

Bastian siempre fue duro conmigo, no me veía como a alguien que sufría sino como al responsable del dolor de Azul, siempre había sido así desde que me dictaron sentencia, y elegí no discutir con él, pero me estaba poniendo las cosas difíciles.

Llegué al departamento, estaba vacío y nuestras cosas estaban empacadas. Temí, por un momento, que Sabrina se hubiese ido pero sus cosas permanecían allí también.

-Has vuelto, creí que no lo harías.-

Dijo entrando por la puerta con apuro.

-No demoré tanto tiempo, ¿pensabas irte ya?. Tenemos otra noche paga.-

No me miró y siguió ordenando algunos detalles.

-Quiero irme ya, tú quédate.-

Estaba diciendo tonterías y supe que Azul tenía que ver.

-No voy a dejarte sola, no digas tonterías.-

-No eres responsable de mí, y no soy tu mascota, Gabriel. Y para que lo sepas, soy mayor de edad y puedo hacer lo que quiera.-

-Entonces te quedarás conmigo, porque eso lo que quieres hacer.-

Me miró con fastidio y dejó de hacer lo que estaba haciendo.

-No voy a quedarme contigo, tú tienes una vida aquí, amigos, una novia. Mientras que yo soy solo una molestia.-

Comencé a reír, casi sin proponérmelo, pero sirvió para liberar estrés.

Me miró desconcertada y supe que estaba analizando darme una bofetada.

-Yo no tengo nada de eso aquí, estoy tan solo como tú.-

Respondí cuando mi ataque de risa se calmó.

-¿Y Azul?.-

La risa se apagó por completo y me senté en el sofá-cama de la pequeña sala.

-Azul ha decidido que dejarme volver a su vida es una pésima idea.-

Acaricié el suave almohadón azul que había a mi lado, sin ver la reacción de Sabrina.

Dos segundos más tarde sentí el sofá amoldarse a su cuerpo y la vi de reojo mirándome fijamente.

-Lo siento.-

Susurró.

-Si, yo también.-

-¿Quieres que hagamos algo para subir el ánimo?.-

-Me encantaria beber hasta caerme de culo, pero tengo que estar cuerdo a primera hora mañana para ver qué hacemos.-

-¿A dónde iremos?.-

-No lo sé, pero lo más lejos posible de aquí.-

-Gabriel, yo quería pedirte perdón por lo de anoche, no sé qué me pasó. Yo...-

-No es necesario, ya está olvidado. Habías tomado y no sabías lo que hacías. Listo.-

-Es que yo debería...-

-He tenido un día difícil -Casi rogué.- y no quiero seguir hablando de esto, hagamos algo divertido.-

Me puse de pie y busqué mi móvil en los bolsillos de mi pantalón cuando noté que Sabrina seguía inmovil en el sofá.

Suéñame despierta.(Completa ✔️) (2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora