Capítulo 21

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El fin de semana fue una mierda, mi cabeza no dejaba de girar en torno a todo lo que había deducido que estaba sucediendo.

Azul, mi madre y el complot entre ellas y seguramente su pareja, no dejaba de mortificar mi vida.

Pensé en varias ocasiones aparecer frente a su casa y montarle un show de los grandes, pero una presión en el pecho me detenía de hacerlo.

Mi orgullo herido por haber sido tan idiota me dolia.

Comencé a atar cabos y todo lograba armarse con sentido hasta que el recuerdo de sus labios en los mios tiraba por el suelo todos los argumentos.

No había forma de que alguien pudiera fingir tal dulzura, tanto sentimiento, simplemente no era posible.

Había algo que no cuadraba, algo no tenía sentido, y la seguridad se escurría entre mis dedos.

Tenía que enfrentarla, tenía que escupirle todo a la cara y ver su reacción.

Era la única manera de lograr salir de aquel entuerto.

El lunes llegó y el nudo en mi estómago se apretaba con furia.

La seguí con la mirada mientras entraba al instituto y me aseguré de no ser visto, no me sentía del todo seguro aún para verla a los ojos.

Las primeras horas de clases fueron una tortura, pero decidí dejar pasar las horas intentando que mi estado anímico se recompusiera.

Solo miré al profesor y asentí a cada cosa que decía como si estuviera oyendo.

El timbre de la pausa larga sonó y el nudo volvió a cerrarse en mi interior. Tomé mi mochila tirándola al hombro y caminé con mi máscara de pura seguridad a través de los largos pasillos, algunas chicas me sonrieron, pero me mantuve con paso firme hasta cruzar la puerta del comedor.

El ruido era ensordecedor, y mis nervios iban en aumento, la máscara amenazaba con correrse dejando expuesto mi verdadero estado.

Azul movía su comida con los ojos clavados en ella, mientras Ulises y Laura se miraban de forma extraña, con algo de preocupación.

Tuve dudas de acercarme, ya que era extraño que Ulises compartiera mesa con ella, pero decidí que me importaba una mierda lo que él pensara.

Caminé rodeando el comedor y llegué a su lado.

Azul llevaba el cabello recogido y pude ver la piel de su cuello y parte de su hombro, antes de hablarle a la altura de su oído. Su olor me invadió y respiré con profundidad, casi olvidando que en realidad debía estar furioso con ella.

-Necesito hablar contigo.-

Sabía que debía alejarme, pero no lo hice, quería seguir inhalando su aroma un poco, noté su cuerpo ponerse rígido y apenas volteó el rostro para verme, asintiendo mecánicamente mientras corría la silla hacia atrás. Se puso de pie y apuré mi paso para avanzar sin esperarla.

Las manos me picaban y tuve que cerrarlas con fuerza, odiaba sentirme así.

Me importaba demasiado lo que estaba a punto de suceder, y sabía que sería un quiebre en nuestra incipiente y falsa relación.

Quería alejarla de mí, pero no me sentía preparado para volver a sentirme solo.

Estaba siendo un idiota, sufriendo por alguien que me habia tendido una trampa, pero resultaba imposible evitarlo.

Caminé cruzando el campo de deportes y no me giré a verla ni siquiera cuando no oía sus pasos detrás mío, no quería comprobar si en algún momento del trayecto me había dejado solo.

Suéñame despierta.(Completa ✔️) (2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora