Mis cejas casi llegan a juntarse con mi cabello cuando lo vi parado en la puerta de la habitación de Sabrina, si había algo que no parecía tener lógica alguna, era aquello.
-¿Qué estás haciendo aquí?.-
El color desapareció por completo de su rostro y mi cerebro luchaba por hacer conexiones.
-Gabriel, hay algo que deberías saber.-
Sabrina me tomaba de un brazo, mientras que Azul me tomaba por el otro.
Permanecí inmóvil, algo estaba sucediendo, pero no llegaba a entender.
-¿Qué está pasando?, no entiendo.-
-Siéntate, amor-
Pidió Azul.
-No, no necesito sentarme. ¿Qué sucede?.-
Comenzaba a sentirme molesto.
-Créeme, será mejor que te sientes.-
Sus ojos se clavaron en los míos y una idea completamente alocada y sin sentido se formó en mi cabeza.
Dejé caer mi culo en la silla y miré el suelo, respirando un tanto agitado.
-Gabriel, tengo que contarte algunas cosas que sucedieron.-
La voz de Sabrina sonó insegura.
La miré a ella y me giré a verle la cara a mi hermano.
-Tú serás quien me lo explique todo.-
Señalé a Bastian y me puse de pie, enfrentándolo.
No se movió y me mantuvo la mirada con firmeza.
-Sabrina y yo estamos juntos.-
Hizo una pausa en la que tuve que hacer un esfuerzo enorme por no partirle la cara, mi mano temblaba y Azul se enroscó en mi brazo.
-No hablaré contigo aquí, te espero en la calle.-
Hablé con calma, pero tuve que apretar los dientes, la ira iba tomando control de mi. Me liberé del agarre de Azul y salí de aquella habitación con el corazón golpeando con fuerza contra mi pecho.
No podía creer lo que estaba sucediendo, las piezas del puzzle encajaron y entendí casi todo.
No podía aguardar al ascensor, permanecer quieto era algo que podía llevarme a la locura, bajé las escaleras de los, no sé cuántos, pisos que me llevaron a la recepción del hospital.
Llegué a la calle y tuve que apoyar mis manos en las rodillas, con la respiración totalmente fuera de control. Aún me encontraba débil, pero no estaba seguro si ese era el motivo de mi agitación.
Me concentraba en respirar rítmicamente cuando Azul apoyó sus manos en mis hombros, masajeandolos.
-Creí que te habías ido, ¿dónde estabas?.-
-Bajé por las escaleras.-
-Estás loco, el médico dijo que te lo tomaras con calma.-
Alcé los ojos y la miré desde abajo.
-Tú sabías. Lo supiste todo el tiempo y no me lo dijiste.-
-No me correspondía a mí decirlo, no tenía derecho.-
Estiré el torso y Azul tuvo que elevar el mentón para mantener el contacto visual.
-Es una puta locura, Azul.-
-No entiendo porque reaccionas así, se quieren.-
Discrepé con la mirada y tuve que girarme para no verla a la cara.
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Suéñame despierta.(Completa ✔️) (2)
DragosteLlegó el momento de conocer la historia de Gabriel. (Secuela de "Soñándote despierta") Azul irrumpirá en su vida convirtiéndose en un problema más, de los miles que ya tiene. Toda su realidad se encuentra de cabeza luego de un hecho poco claro y gra...