Capítulo 8

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La visita a mi hermano me había afectado, aquella fue una noche larga y cargada de culpas, aunque lo peor fue no tener con quien desahogarme. Él había sido siempre mi confidente y mi juez, ahora estaba solo en el mundo.

Me sentí culpable hasta de sentirme así, mientras él corría riesgo de no volver a ser nunca el mismo, yo me lamentaba por no tener amigos.

Sin contar con el "detalle" de que el hecho de que estuviera allí era gracias a mi, eso lo empeoraba todo más.

En resumen, todo era una mierda.

Aquella mañana me negué a ir a clases, preferí pasar la puerta del instituto e irme por ahí, pero el destino tenía otros planes reservados para mi.

Antes de girar la última esquina, vi una cabeza rubia que avanzaba a velocidad, llegando a las rejas de la entrada del establecimiento en plena artillería de insultos.

Mi cuerpo cambió de planes casi al instante y mis piernas se movieron de vuelta al instituto.

Ella movía la pierna derecha de forma ansiosa mientras recargaba el peso en la otra con los brazos cruzados a la altura del pecho, mirando la puerta cerrada frente a sus narices.

No pude evitar sonreír.

Me acerqué bastante y la saludé casi hablándole al oído, su olor me recordó a la primera vez y se sintió bien.

Era lo primero agradable en lo que parecía una eternidad.

Me devolvió el saludo y se giró apenas para verme, parecía sorprendida.

Sus jeans se ajustaban a sus piernas lo suficiente para dejar saber al mundo que tenía buenas curvas debajo, su abrigo permanecía abierto dejando ver que su camiseta era ajustada.

Tenía que admitir que era bellísima.

-Te he estado buscando los últimos días, pero nadie sabía de ti. Hasta que investigué un poco y supe que debía hablar con Laura. -

Cosa que no había hecho, por idiota. Y por evitar tener más problemas.

Me miró con ojos grandes y supe que había captado su atención.

La secretaria nos dejó pasar y ella se adelantó, dejándome atrás.

Pero no pensaba dejarla ir tan rápido, de eso nada.

Avanzó rápidamente y todos los chicos que aguardaban, como nosotros, para entrar se movieron dejándome atrás, y marcando más la distancia entre nosotros. Hice uso de mis codos y mis largas piernas, que se encargaron de esquivar gente hasta llegar a su lado nuevamente. La tomé del brazo y detuve su andar de forma abrupta. Una pequeña parte de mi sintió temor de su reacción.

Se frenó y me miró con intriga.

-Azul, ¿Cómo estás?-

No quería ser molesto pero necesitaba saber que estaba bien.

-Mejor.-

Dijo en escueta respuesta y me apuré a decirle que no sufriera por su novio, pero me dejó en claro que no lo hacía. Seguía muy enojada, y no podía juzgarla por eso.

A mí me seguía hirviendo la sangre cuando recordaba lo sucedido.

Me sentí cómodo hablando con ella, parecía tener carácter y a pesar de que a veces, se perdía en sus pensamientos, respondía a cada cosa sin pensar, de forma honesta.

Me gustó eso.

Agradeció mi ayuda y volvió a disculparse por el video, me hizo sonreír por su educación. No le costaba trabajo pedir perdón, y eso es algo que en el mundo no abunda.

Suéñame despierta.(Completa ✔️) (2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora