Capítulo 77

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Narra Kilye:
Cuando Ivan se fue a por agua, yo me quedé despierta, hacía ya un rato que Ivan se había ido y empezaba a preocuparme por lo que salí de la habitación para buscarle, baje a la biblioteca y como allí no estaba fui hacia mi habitación, cuando llegue solo estaba Vicky.
_ ¿De dónde vienes?, me pregunta.
_ De la habitación de Ivan, ¿por cierto lo has visto?, le pregunto.
_ No, estará con otra, me dice.
_ Vicky, va enserio, tampoco estaban ni Carol, ni Marcos y ni Roque, le digo.
_ Kilye, acuéstate y duerme, me dice.
Y entonces vemos un resplandor en la ventana y se me ponen todos los pelos del cuerpo de punta, con eso empezó todo.
_ Primero fue la luz, dice Vicky susurrando en la ventana.
_ Y después vinieron los crímenes, le digo acercándome a ella.
Cuando la luz paro ambas nos miramos ororizadas y nos metemos juntas en su cama debido al miedo.
A la mañana siguiente, salí de la cama, Vicky consigo quedarse dormida después de estar hablando un rato, sin embargo yo espere a Carol y cuando llegó me contó lo que había pasado en el bosque y ambas nos quedamos despiertas toda la noche, fui al baño que ya estaba lleno y me metí en la ducha, me lave el pelo y el cuerpo y después me lie dos toallas una en la cabeza y otra alrededor del cuerpo.
_ Oye perdona - me dice una chica que no conozco - ¿tu eres Kilye verdad?, me pregunta algo tímida.
_ Si ¿y tú?, ¿te conozco?, le pregunto.
_ Me llamo Rocío, Rocío Gutiérrez, me dice.
_ Encantada, le digo.
_ ¿No sabes quién soy verdad? - me pregunta y yo niego - soy la hermana de Marta, me dice y yo noto como se congelan todas las células de mi cuerpo.
_ Madre mía, ¿qué haces tu aqui?, le digo.
_ He venido a que me digas donde puede estar mi hermana, tu la conocías, eras su mejor amiga, Kilye por favor tienes que ayudarme, mis padres están desquiciados, me dice casi suplicando.
_ Lo siento pero, no sé donde esta tu hermana, créeme que si lo supiera la hubiera traído de vuelta pero, no sé donde está, le digo y ella se marcha cabizbaja.
Termine de arreglarme y salí del baño para ir a desayunar, en nuestra mesa estaban sentados los chicos, yo me senté entre Ivan y mi hermano.
_ Buenos días, les digo a todos.
_ Buenos días mi vida, dice mi hermano y me da un beso.
_ Estas de buen humor esta mañana hermanito, le digo.
Durante el desayuno no hablé mucho con los chicos, tenía la cabeza en otro sitio, no paraba de pensar en Marta y en su familia, yo se lo que es la incertidumbre de no saber donde está una persona a la que quieres y ese sentimiento no se lo deseo a nadie.
_ Nos vemos luego, les digo a los chicos y salgo del comedor hacia el teléfono del pasillo, sacó mi móvil y marcó su número en el teléfono del internado, un toque, dos toques y al tercero descuelgan la llamada.
_ Hola, ¿ Quién es ?, preguntan al otro lado, es su voz, la voz de Marta.
_ Hola si, le llamo del Internado Laguna Negra, hemos recibido una solicitud de una beca al nombre de Marta y Rocío Gutiérrez Romero y se les ha concedido dicha beca, pueden incorporarse el lunes de la semana que viene, le digo algo nerviosa.
_ Perdona, creo que te has equivocado, yo no he solicitado ninguna beca en su Internado, ¿cómo ha conseguido mi número?,  me pregunta.
_ Estaba en el informe que nos han enviado, ¿sabe si su hermana ha solicitado la beca?, le pregunto.
_ Lo siento pero, no lo sé, me dice.
_ Bueno aunque no halla solicitado la beca puede venir el lunes a ver nuestras instalaciones y así decidir qué hacer, le digo.
_ Me lo pensaré, gracias, me dice.
_ Ha usted por su tiempo señorita Marta, le digo y espero a que cuelgue y acto seguido yo cuelgo el teléfono mientras se me caen un par de lágrimas.
Transcurridos unos segundos siento unas manos en mi cintura y rápidamente me aparto dándome la vuelta.
_ Eh tranquila ven aquí - me dice Ivan y yo lo abrazo mientras lloro - ¿qué ha pasado?, me pregunta y yo me separo del.
_ El día que fuimos al siquiatrico a ver a tu madre, el enfermero de la entrada me reconoció, le pregunté por mi mejor amiga, Marta, me dijo que nadie sabía nada de ella desde hacía tiempo, desde ese día no paro de llamar a su móvil y me siento tan culpable por haberla olvidado cuando entre aquí, ella siempre me había ayudado y yo la dejé tirada, su hermana Rocío, estaba esta mañana en el baño, me ha pedido mi ayuda Ivan, para encontrarla para encontrar a su hermana, le digo.
_ No tienes que sentirte culpable, estabas centrada en tus padres, acababan de desaparecer y también estaba Paula, Kilye hiciste que esa niña no se enterara de nada, la manteniste a salvo y lo sigues haciéndo, esa chica ya era mayorcita como para cuidarse sola, me dice.
_ La he llamado desde el teléfono del internado, le he dicho que le habían aceptado una beca para estudiar aquí, espero que venga el lunes, le digo.
_ Kilye, eso es una locura, ¿que vas a hacer si viene?, me pregunta.
_ No lo se Ivan, pero necesito saber si esta bien, le pregunto.
_ Kilye es tu pasado, tienes que seguir adelante, puede que no vuelvas a hablar con ella, me dice.
_ Ivan, puede que Marta sea parte de  mi pasado pero, ella era mi mejor amiga y yo no puedo olvidarlo, no puedo olvidarme de ella y tampoco puedo olvidarme de Mateo y de Hugo, le digo y su cara cambia.
_ Kilye, no te haces daño solo a ti, me  dice y se va.
_ IVAN, IVAN - digo mientras lo veo irse - lo siento, digo susurrando.
Pasaron las clases y durante estas tuve que soportar como Ivan tonteaba con una chica de clase, la verdad es que no sentía enfado, sentía dolor, solo habíamos discutido y no era la primera vez que esto pasaba, sabía que le había hecho daño pero el no era un santo que se dijera.
_ Carol: ¿lo habéis dejado?, me pregunta.
_ No lo se, solo hemos discutido, le digo.
_ Deberías hablar con el antes de que haga algo de lo que se arrepienta, me dice.
_ Crees que Ivan podría liarse con ella para hacerme daño, le digo.
_ El te quiere mucho, eso no lo dudes pero, esta enfadado y dolido, me dice.
_ Si me quiere como tú dices, no hará nada, le digo y me levanto para irme.
_ Kilye - me dice y yo giro la cabeza - lo vais a arreglar, me dice y yo asiento.
Salgo de la clase y veo a Ivan haciéndole cosquillas a esa chica y entonces nuestras miradas se cruzan, comienzo a andar más deprisa, no quiero que la gente me vea así.
_ Kilye, escucho que me gritan y entonces una mano hace que me gire debido a un tirón.
_ No me toques Ivan, le digo y lo empujo.
_ Venga nena, no te pongas así, me dice volviéndose a acercar a mi.
_ No te acerques a mí Ivan, eres un puto imbecil, le digo.
_ Pequeña, deja que te lo explique, me dice.
_ No me vuelvas a llamar así nunca más, le digo.
_ Kilye, no voy a permitir que me apartes, yo te necesito, me dice.
_ Es que yo no quiero que me necesites, yo quiero que me quieras y no quiero que cuando discutamos te vallas corriendo a por otra, le digo.
_ En serio crees que no te quiero, tu sabes a cuantas chicas he rechazado yo que son más, me dice pero no continúa.
_ Más que Ivan, más guapas, más listas, que besan mejor, que Ivan más que - le digo y entonces me besa y a pesar de todos mis esfuerzos por apartarlo, no puedo hacerlo - ¿lo has disfrutado? - le digo cuando junta nuestras frentes y el asiente - pues eso espero porque es la última vez que va a pasar, le digo intentando apartarme de él.
_ No nos hagas esto, no me lo hagas a mi porfavor pequeña, me dice y logro separarme de él.
_ No me llames así porfavor, le digo y me voy.
Durante esa tarde y el resto del fin de semana evite hablar con Ivan, aunque no pude evitar ver que ya no hablaba con esa chica.

El internado laguna negra Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora