Capítulo 22

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Narra Carol:
Elsa y Pedro estaban registrando en nuestra habitación de la que habían sacado diferentes tipos de drogas y alcohol, cuando entra Kilye corriendo.
_ Todo eso es mío, ellas no tienen nada que ver, dice y pienso que esta loca.
_ Que ciño dices si todo eso es mío, digo sin pensarlo mucho.
_ Vicky: que va esto es mío, dice y veo una sonrisa por parte de Kilye.
_ Amelia: todos están limpios excepto Roque, Iván y Marcos, dice una vez llega a nuestra habitación.
_ Elsa: que casualidad qué estás tienen otro cargamento - dice ella metiendo las diferentes sustancias en una bolsa de plástico - al despacho de Héctor inmediatamente, dice gritando.
Las tres salimos y en el camino al despacho se oyen diferentes conversaciones y todas sobre nosotros.
Narra Marcos:
Estábamos en el despacho con Héctor diciendole que eso no era nuestro y él ni caso, cuando de repente entran Kilye, Carol y Vicky supongo que por lo mismo que nosotros.
_ Kilye: Héctor quiero hablar contigo a solas, dice y creo que se lo que va a hacer, Héctor asiente y antes de que Ivan salga le susurra algo al oído.
_ No teníamos que haberle hecho caso, teníamos que habernos quedado, digo pasándome la mano por el pelo.
_ Ivan: tranquilo botafumeiro, estará bien recuerda que sabe cuidarse sola, dice y parece tranquilo.
_ Mira no se que sois mi hermana y tu pero, esta claro que no la quieres y que te importa muy poquito lo que le pase, digo para provocarle.
_ Ivan: no tienes ni idea así que no me calientes más, me dice y se sienta en uno de los sillones del hall.
Narra Kilye:
No puedo hacerlo, aunque solo tendría que mentir una vez más no puedo.
_ Héctor: ¿de qué quieres hablar? - me pregunta - tengo todo el tiempo del mundo, me dice.
_ Aquella noche, la de Santa Isabel, Caye y Roque salieron al bosque con un par de cervezas, una para cada uno, las robaron de la cocina y todo el mundo sabe que con una cerveza no te emborrachas, tu crees que Cayetano no tenía problemas pero si los tenía, sus padres se acababan de divorciar y tenía una mala racha aunque no como para drogarse - hice una pausa - conoces a Iván, Carol, Vicky y Roque desde que eran pequeños y sabes que jamás se drogarian pero, a mi y a Marcos no, ambos sabemos que mi hermano no se metería nada y mucho menos se fumaria un cigarro - hice otra pausa - pero yo si lo haría, el año pasado perdí el control, tuve una sobredosis y se lo que se siente, la adrenalina subiendo por tu cuerpo como una montaña rusa y eso es lo que engancha sin saber que luego todo lo que sube, baja y no quiero decir que eso sea mío sino que yo nunca me volvería a meter nada - respire hondo - Héctor confía en nosotros, cuando yo estaba en el hospital no tuve nadie en quien apoyarme y tampoco con quien hablar y te juro por mis padres que eso no es de ninguno de nosotros, acabo de hablar.
_ Héctor: tendré que avisar a la junta directiva igualmente, no se si conseguiré algo pero, gracias por confiar en mí y por contarme algo de tu pasado y ahora a clase, dice y yo me marcho.
Voy hacía clase y me encuentro a Iván en el pasillo con la mirada perdida y alegre a la vez.
_ ¿Qué te pasa?, le pregunto cuando llego a su altura y el me abraza.
_ Mi padre me ha llamado hoy, quiere llevarme a comer hoy, dice que tiene algo que decirme, dice y me levanta del suelo.
_ Me alegro muchísimo por ti pero bajame por favor, que me vas a tirar al suelo, digo y suelto una carcajada.
Narra Ivan:
Estoy en mi cuarto mirando hacia el techo pensando en todo lo que me ha dicho mi padre y en Kilye si me fuera que pasaría con nosotros, mi padre me ha dejado hace media hora en el internado y para conseguir todo lo que me ha dicho solo tengo que declarar a su favor debido a que su ex le ha denunciado por malos tratos, joder esto es demasiado para mi.
_ Hola, ya veo que has vuelto de comer con tu padre - me pregunta mi chica sentadose en mi cama - ¿cómo ha ido todo?, dice y acto seguido me da un beso.
_ Bien ha llevado a comer y me ha dado pasta - le digo poniendo mi cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro y entonces oigo un lloriqueo por su parte - ¿eh qué pasa?, le pregunto levantando la cabeza.
_ Ivan no me dejes sola vale, he perdido a mucha gente y pensar que tu también puedes irte, no dejo que termine y atrapó sus labios entre los míos y es cuando me doy cuenta de que yo tampoco puedo perderla, la necesito al completo, verla por las mañanas y con tan solo un beso se me quite el mal humor, tenerla por las noches entre mis brazos con su cabeza apoyada en mi pecho y que parezca que el tiempo no pasa cuando estoy con ella, cada mirada, cada beso, cada carizia... me vuelve loco.
_ Yo nunca te dejaría sola princesa, le digo y beso su frente, nos tumbamos en mi cama y caigo en los brazos de morfeo con mi chica al lado acariciandome el pelo, ojalá pudiera detener el tiempo y quedarme así siempre.
Desperté debido a un golpe y entonces la veo a mi lado durmiendo, su respiración es calmada y tiene una expresión relajada en la cara, su cabeza está apoyada en mi pecho, su mano en mi hombro y la pierna alrededor de mi cintura.
_ Una foto dura más, dice con una pequeña risa.
_ Ojalá pudiéramos quedarnos así siempre, le digo dándole un beso.
_ Ojalá pero ahora mismo me estoy muriendo de hanbre así que levántate ya, dice y suelta otra carcajada.
_ Si no te bajas la falda no vas a salir de esta habitación - le digo debido a que se le ha levantado la falda por la parte de atrás, ella suelta otra carcajada, se acerca a mi y me da un beso corto en los labios, así lo único que consigue es calentarme más - cariño si quieres comer no hagas eso, le digo cogiendola de la cintura.
_ Después de la cena tu y yo en el desván y guardar hueco para el postre, me dice y vuelve a besarme.
La cena paso con tranquilidad y hablamos de cosas sin importancia, por la noche fuimos al desván y hoy por la mañana con mi chica al lado puedo asegurar que ha sido una de las mejores noches que he pasado nunca.

El internado laguna negra Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora