Comenta y vota.
Besos.
Killian
El camino hasta mi casa es tedioso e incómodo. No para mí, sino para la mujer que tengo al lado que además de haber sido drogada, estaba borracha...
Me quede viéndola toda la noche. No porque quisiera, sino para conocer sus movimientos, para saber a lo que me enfrento en este juego contra Abel.
La japonesa está metida en sus pensamientos, su mirada está perdida en el camino, sus dedos juegan nerviosamente y ella no es consiente de eso. Sonrío de lado porque ya estoy logrando lo que necesitaba desde que la vi. Y era hacerla caer en mis redes de mentiras.
¿Me atrae? Sí. Pero esa atracción no es más grande que mi venganza. Disfrutaré del sexo con ella, si es lo que ella quiere, hasta que cumplir mi objetivo, pero no cambiaré la visión que tengo.
—¿Que tanto piensas, japonesa? —Ella voltea, nerviosa, para tener una mejor visión de mi con esas dos Piedras Negras. Sus ojos brillan gracias a su estado.
—Pienso en como mi vida cambio de un momento a otro...—Su voz sale entrecortada.
Ay no... No quiero lidear con sentimientos de culpa, no ahora.
—Estaba feliz con mis padres... Y de un momento a otro me los arrebataron. Me dejaron sola—Y empieza con lo que temía... Está llorando. Sus ojos están abnegados en lágrimas, y me cuesta mirarla. Devuelvo la vista a la carretera. Había pensando en cambiar mi destino, pero al final opté por mantener el destino original, mi casa.
La japonesa no conocerá el camino, está borracha, y lo estoy haciendo más largo con la intención de que no se aprenda nada. Sus sollozos vuelven a resonar en el auto.
—No, no llores—Paso por mi rostro una de mis manos cuando empieza a llorar más fuerte—. ¡Que no llores maldita sea! no aquí.
Sus ojos me enfocan, distraídos.
—¿Porque eres tan frío? —Pregunta entre medio de hipeos—. Soy un ser humano, puedo llorar...
—Pero no aquí. No soporto ver a la gente llorar—Se calma cuando mi voz sale más dura de lo normal.
Bien. Hace silencio es música para mis oídos.
Odio a la gente llorona, la detesto. Ese tipo de personas me hacen recordar cosas de mi pasado, sucesos que deberían permanecer enterrados siempre.
En el camino se la pasa soltando suspiro tembloroso, sus ojos se encuentran cerrados, su respiración es pesada y pausada, llevándome a la conclusión de que se a quedado dormida.
Su cabello tapa su rostro privandome de admirarlo aunque sea un poco, no se es que quiero verlo, solo son sus rasgos asiáticos, que llaman mucho la atención, siendo demasiados atrayentes. Jamás ví una persona asiática ser tan atractiva, los asiáticos nunca han sido acreedores de mi atención; pero ella tiene un algo que le llamaría la atención a cualquiera, tendrías que estar demasiado perdido para no fijarte en ella.
Su cuerpo—Aunque no lo muestre demasiado— es llamativo, caderas un poco anchas, una cintura pequeña que grita tómame, piernas torneadas y largas, unos labios carnosos y rosados, esos ojos que capaces de hipnotizar, llevandote a dos grandes posos profundos y oscuros.
Suelto un suspiro frustrado por lo que estoy pensando. No debería estar describiendola ni mucho menos pensándola. NO DEBERIA.
•••
—Oye—Toco su hombro, pero nada, ni una reacción de ella—. Akira, levántate llegamos—Nada. Y como no tengo paciencia sacudo su hombro desesperada mente despertandola—. Por fin.
Sus ojos se abren de golpe, soñolientos y estira sus brazos.
—No... me levantes... así—Habla ahogada, gracias a lo soñolienta que está.
ESTÁS LEYENDO
Contra las Reglas. (+21) Editando.
RomanceFuerza, valentía, audacia. Tres cosas que no te pueden faltar en mi mundo. Lastima que algunas veces reemplazamos una de ellas por debilidad, el sinónimo del amor. No estábamos hechos para estar juntos. Mafiosos y justicieros estaban destinados a es...
