Capítulo 34.

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Akira.

Mi celular no deja de timbrar y tengo que tener mucha fuerza de voluntad para no tirarlo a algún lado de la habitación. Es un número desconocido, y proviene de Asia. Mi mente envía alertas que me prohíben tomar la llamada, pero también esta Aoto, él dijo que me ayudaría, y la probabilidad de que sea él existe.

Llevo el celular a mi oído luego de contestar.

— ¿Quieres jugar?— escucho su voz del otro lado de la línea. No es Aoto—Pues vamos a jugar.

— Masashi...

— Armin es un buen socio.

— ¿Qué quieres?— la llamada se corta. Suelto varias maldiciones.

Esto no me está pasando a mí. Killian se remueve a mi lado, verlo dormir, así con tanta paz, logra tranquilizarme.

Ayer en la noche, cuando llegamos de la fiesta, no le di tiempo a nada más. Literalmente caí dormida, cansada de todo, y él entendió por qué no pidió nada más.

Llevo mis manos a su rostro, acariciando y memorizando cada una de sus facciones.
Es alguien hermoso, y siento que he tenido mucha suerte por encontrarlo.

Y por tenerlo en mi vida.

Definitivamente nunca me arrepentiría de haber jugado falso, de haber engañado a Abel, de haber entrado en este juego porque así pude conocerlo.
Y sé que nuestra relación inicio siendo una falsa, un juego de su parte y para mí una forma de escapar del infierno al que estoy condenada, y lo sigue siendo, pero ya no negaré más lo que es obvio:

Me enamoré de Killian Van De Woodsen.

Enamorada hasta los huesos.

Me alejo cuando bosteza, pero no logro llegar muy lejos porque rápidamente me envuelve con su brazo, apretándome contra su pecho. Ahí, donde su corazón late con decisión.

Ignoro la pregunta que se forma en mi cabeza.
Killian no tiene que saberlo, cuando se acabe esto de nuestro juego, respetaré lo estipulado, esto es solo placer, lo dije yo misma anoche. Él no tiene por qué enterarse de que estoy perdidamente loca por él, con que sepa que me gusta esta bien.

Mi celular comienza a sonar, pero lo ignoro.  No dejaré que Masashi arruine esto, no estos momentos que me llenan el corazón de paz. Porque estar con Killian siempre ha sido así, es como una montaña rusa de emociones, y todas se sienten agradables.

Me gusta Killian en su modo gruñón, cuando le grita a todo el mundo.

Me gusta el Killian sarcástico, aunque algunas veces logré sacarme de quicio.

Me gusta el Killian decidido, él que nunca se retrata en decisiones tomadas.

Me gusta el Killian tranquilo, ese que brinda paz y tranquilidad.

Me encanta el Killian perverso, ese que no tiene pudor de jugar sucio en cualquier lugar. Ese que me calienta hasta las sangre en las venas, que me deja como un volcán en tiempo de erupción. Ese que sabe llevarme al cielo, y mantenerme ahí, siempre ahí.

Me gusta el Killian cariñoso, ese que solo he visto me muestra a mí.

Me gusta Killian, en todos sus momentos. En los de fuerza, como en los de debilidad. En los de enojo como los de risa.

Porque Killian se ha incrustado en mi piel, se ha regado como un veneno dispuesto a someterme.

Killian significa muchas cosas para mí, y no puedo estar más a gusto con ello.

Contra las Reglas. (+21) Editando.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora