Capítulo 28.

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Maratón 3/4.

Disfruten.

Akira.

No hablamos más. Se sintió un poco extraño al principio pero luego todo fue silencio, uno cómodo. Un silencio donde pude meditar y entender que Killian no me iba a juzgar. Él no preguntó nada más, y yo no me sentí muy lista para contarle, solo me acurruque junto a su cuerpo, mientras el edredón nos cubría a ambos.

El rostro de mis padres se paseó toda la noche por mi mente, pero Killian supo espantar los malos recuerdos con su toque, permitiendo que solo los buenos permanecieran. Su presencia eliminó todo mal, y pude recordar los mejores momentos al lado de mis padres. Cuando cerré los ojos pude apreciar la sonrisa de mi madre e incluso escuchar las palabras de mi padre.

Les susurré mil perdones.

Quise dejarles saber que yo no quería hacerlo. Yo no quería que ellos murieran, ellos eran mi vida y con ellos a la verdadera yo, se llevaron a la Akira que trataba de salvar pero que no logré y solo termine siendo la causante de su muerte.

Ellos solo dejaron mi cuerpo, y la parte más oscura de mi. La parte que quiso venganza porque esto va más allá, la parte que quiere recuperar lo que le pertenecía a ellos. La parte que escapó de Asia para hacerse más fuerte y volver con mucho más a pelear contra nuestro enemigo más grande.

Porque si, mis padres murieron por mi culpa, mientras yo intentaba matar a Masashi, ellos murieron.

Tal vez no debí enviar a que pusieran esa bomba destinada a matar a Masashi. Tal vez debí enfrentarlo de otra manera, pero eso era lo más fácil. Su auto tenía que explotar y así nos libraríamos de él y de sus constantes amenazas.

Pero fallé. Masashi se dio cuenta de mis intenciones y me pagó con la misma moneda, la bomba que mandé a poner en su auto fue devuelta al auto de mis padres. Y yo no pude evitarlo, así que si, Masashi tenía razón en el hospital cuando le acusó de ser una de las culpables, tenía tanta razón que duele.

No abro los ojos aunque siento el toque de Killian en mi cabello. Es suave, parecido al mismo que usó cuando estaba teniendo pesadillas la primera noche en su casa, pero ahora se siente real, y no como un movimiento calculado como aquella vez. Este se siente genuino y no obligatorio.

Su respiración es calmada y de alguna forma me transmite calma a mi también. Sigue sin decir nada, y estoy segura de que ya sabe que estoy despierta, estoy segura de que mi respiración me delata y el movimiento de mi pecho también.
Y aún así se queda en silencio, tragó saliva de forma disimulada cuando sus dedos dejan mi cabello y se trasladan dan a mi rostro, tocando con la misma suavidad, delineando mi nariz para luego delinear mis labios.

— Puedes confiar en mí, japonesa.

Ignoro su voz, pero no el hecho de que el significado de sus palabras se clava profundo en mi pecho, abriendo nuevos sentimientos y haciendo crecer a los antiguos.

No debería sentir está paz que siento a su lado, pero no me quejo porque es un tipo de paz que nadie me ha brindado antes. Es La Paz que se siente en medio de la tormenta, ese sentimiento de protección que viene de otra persona aún sabiendo que tu eres el arma, que tu eres la definición de destrucción.

Killian es el paraguas y yo soy la lluvia, y aún así busca protegerme de mi misma. Aunque no se lo pido, él lo hace y siento que no espera nada a cambio.

Sus dedos siguen, ahora delinean mis labios y formó una fina línea con estos, dejando que uno de ellos entre un poco y se jacte de la húmeda en mi boca. Su respiración toca mi frente y más tarde me doy cuenta de que se ha acercado, depositando un beso en mi frente. Sus labios se sienten fríos y sonrió dejándole saber que estoy despierta, aunque tal vez lo sabía.

Contra las Reglas. (+21) Editando.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora