Voten y comenten. Sus comentarios y votos ayudan a saber si les está gustando. Gracias.
Akira.
Lara me sonríe cuando me ve. Solo que no es una de sus sonrisas comunes, es una llena de nostalgia.
Me acerco a ella sin dudarlo, y la rodeo con mis brazos.
— No tienes que irte si no quieres.
— ¿Crees que es mi decisión?— Inquiere con un tono sarcástico y la miro expresando mi confusión— Killian ni siquiera se ha dignado a enfrentarme. No me ha dicho a la cara que mamá murió, ni siquiera una llamada y ahora se atreve a dar órdenes para mandarme a otro país.
— Si no quieres irte...
— No Akira. No estás entendiendo, cuando mi hermano da una orden, la cumples o simplemente él te hace cumplirla.
Que hable así de Killian me pone a pensar en él. No me dijo nada de esto, actuó por su cuenta y aunque Lara es su hermana, ella es mayor de edad y puede decidir por su cuenta.
— Voy a irme— Dice con una voz lastimera— Pero voy a volver. Volveré cuando esté mejor, porque ahora no podría ni contra una mosca.
— Eres fuerte Lara.
— Quiero creer eso.
Vuelve a abrazarme. Cuando se separa me tomo pocos segundos en ver la ropa que tiene puesta. Es todo negro, desde sus zapatos hasta la tira que está recogiendo su cabello. Tal vez quiere expresar el luto, o no lo sé, pero no pregunto.
Pasó el resto del día con ella. Jasper me avisa que no le dijo nada a Killian, porque él no sabe que yo sé que Lara se irá. Acepte eso, y me comprometí a decirle que no iba a decir nada que lo comprometiera. Killian quería hacer esto sin que yo me diera cuenta.
•••
Killian.
Akira se marchó sin avisar.
Ignoro a esa maldita voz y vuelvo a golpear el saco. Golpeó y golpeó, queriendo eliminar estos malditos pensamientos que no me dejan trabajar tranquilo. Mis nudillos duelen a falta de protección, pero sigo golpeando.
Recuerdo su rostro. Su sonrisa, sus hermosos ojos marrones, cuando se oscurecían mientras estaba debajo de mí. Pienso en sus palabras, en esa escena de celos mientras estábamos en el bosque. Pienso en su forma de elaborar respuestas, en su necesidad de siempre querer ganar una discusión.
Pienso en esta mañana. Me dijo "te quiero" y se escuchó sincero.
Resuello y vuelvo a golpear, solo soy consciente de una cosa: estoy perdido por esa japonesa.
Patada y golpe, golpe y patada. A eso se resume el entrenamiento, donde terminó sudoroso y con ganas de un maldito baño que aligere mi respiración.
— Ministro.
— ¿Qué pasa, soldado?— el mismo muchacho que me disparo, McKinley, se acerca a mí a paso apresurado.
— Disculpe la molestia— no puedo ver sus ojos, la mirada gacha que carga no me lo permite. Asiento para que continúe hablando— He estado entrenando este mes completo, mi capitán dice que ha visto mejora y...— hace una pausa— Yo solo quería decirle cómo iba mi entrenamiento, ministro.
Suspiro profundo.
— No creo que tu entrenamiento esté funcionando— Le digo y llevo mis manos a sus hombres— La boca suele hablar muchas mentiras, los ojos acostumbran a hablar con la verdad, pero no me los estás mostrando.
Me mira. Su mirada azul compacta con el verde de la mía. Con un gesto de mis cejas lo instó a contarme nuevamente.
— Mi capitán asignado ha dicho que estoy mejorando mucho, ministro.
ESTÁS LEYENDO
Contra las Reglas. (+21) Editando.
RomantiekFuerza, valentía, audacia. Tres cosas que no te pueden faltar en mi mundo. Lastima que algunas veces reemplazamos una de ellas por debilidad, el sinónimo del amor. No estábamos hechos para estar juntos. Mafiosos y justicieros estaban destinados a es...
