Epílogo 1.

1.2K 49 65
                                        


Killian.

Akira era esa mujer que lograba poner mi mundo de cabeza.

Desde el momento en que la conocí, aún siendo la esposa de quien era considerado un enemigo por mi parte.

Cuando la vi, quise mentirme a mi mismo diciéndome que necesitaba usarla para una venganza, pero solo fue la tapadera para el deseo innato que creció en mi de tenerla y contemplar sus labios y su cuerpo.

No me estaba dispuesto a una relación, sentía que estaba bien solo, y no era el momento.
Así lo consideraba.

Pero Akira cambio todo eso, desde sus besos, sus palabras, sus acciones. Su simple persona fueron suficiente para cambiar mis perspectivas y hacerme desear una vida diferente a su lado.

¿Como no hacerlo?

¿Como no desear estar con una mujer como Akira?

Parecía de hierro. Alguien dispuesto a levantarse siempre que sus rodillas tocaran el suelo, y creo que eso en especial me hizo colarme por ella. Hizo que siempre quisiera más de su presencia, de sus tontas palabras y sus berrinches.

Todo en mi interior quería estar cerca de ella, en un principio no sabía por qué, solo quería hacerlo.

Y la conocí. Ella me dejo entrar a través de sus barreras. Me mostró a la verdadera Akira, fuera de la coraza que había creado para todos, fuera del ojo de sus enemigos.

Y no pude evitar caer como un loco enamorado, nunca quise demostrar que la tenía en un pedestal, porque sabía que ella necesitaba a alguien que estuviera a su altura.

Para ella, ella se enamoró primero, pero yo sé con certeza que ella me enamoró sin saberlo. Con cada palabra, con cada beso, con cada vez que la veía, con todo lo que hacía, así fueran cosas fuertes.

Ambos nos enamoramos, pero debía aceptar que yo caí más fuerte.

Y aquí, aquí la tenía. Apretando mi mano con fuerza mientras gritaba y seguía las instrucciones de la doctora encargada de su embarazo. A pesar de tener casi 3 horas, ella seguía luchando.

Estábamos ahí, a punto de conocer a nuestro bebé, el primero fuera del sufrimiento, el primero que nacería.

— Una vez más— pidió la mujer, y ella apretó mi mano con más fuerza, lo hizo varias veces más, para al final mirarme con los aceros que tenía como ojos.

— Lo hiciste— dije cuando vi a la doctora con el bebé en sus manos— Lo hiciste, Japonesa— Miro a la doctora y luego a mi, nos miramos con intensidad, en el mismo momento en que el pequeño empezó a llorar.

Era el sonido más reconfortante que había escuchado en mi vida, y sabía que para ella también.

Incluso superaba escucharla a ella, ese niño era fruto de nuestro amor, de lo que ambos sentimos, era el resultado de una lucha que parecía interminable.

— Está llorando— musitó con una sonrisa— Nuestro bebé nació bien.

No podía describir la felicidad en su rostro. Pero si podía sentirla, era el inicio de una nueva etapa en nuestras vidas.

— Si japonesa, está llorando— lleve mis dedos a su rostro, sudoroso, y acaricié con mucho cuidado.

— Pueden cargar a su bebé— dijo la doctora que llevaba nuestro proceso— Es un bebé saludable y fuerte como sus padres.

No pude evitar que las lágrimas salieran de mis ojos. Eran lágrimas de felicidad, porque por fin había encontrado lo que todo hombre merece.

Una mujer como Akira.

Y una familia.

Acerque el bebé a los brazos de mi esposa.

— Se parece a ti— dijo aún con una sonrisa.

Yo sabía que era fuerte, aún se mantenía despierta después de un parto de horas.

— No mientas— dejé un beso en su frente— Se parece a su madre, y es una hermosa niña.

Sus ojos se abrieron grandes.

Yo también sentí lo mismo segundos antes, cuando creía que sería un pequeño.

A pesar de su conmoción, no dudo en mostrarle su amor a nuestra pequeña.

Que desde su nacimiento llegaba siendo una traviesa, igual a su madre.

Al principio, nos dijeron que parecía una niña, pero conforme los meses fueron pasando y Akira se realizó otra ecografía, nos dijeron que el sexo era masculino, y ahora resultaba que si era una niña como se mostró al principio.

— Nos engañó.

— Eso quiere decir que tendremos que buscar el otro bebé— dije con ese tono que usaba siempre que quería ver sus mejillas rojas— Cuando estés lista.

Asintió y ambos volvimos a prestar atención a nuestra pequeña, que con su manita apretó uno de mis dedos, aún sin abrir los ojos.

— Me gusta Anika— dije uno de los nombres que tanto nos costó elegir, porque con solo ver el rostro de nuestra hija, vi lo agraciada y feliz que sería.

— Apoyo la moción.

— Anika Van Der Woodsen Uchima— la bebé pareció sonreír, e hice lo mismo satisfecho.

La doctora pidió tomar una foto, y abracé a las dos mujeres más importantes de mi vida.

Las amaba, y no quería cambiar ningún suceso de mi vida, si eso me traería a este momento.

Era feliz, teníamos una gran familia, y al final de todo, una buena vida. Éramos 5. Y planeaba agrandar la familia. Había recuperado a mis hijos, los que antes había creído muertos, y estábamos bien.

                                      Fin.

•••

Sin creerlo.

¿Qué les pareció la historia en sí?
Completa.

Besos.

Contra las Reglas. (+21) Editando.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora