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Maratón 3/4
Akira.
No dejo de mirarlo, aunque no quiero hacerlo, no quiero seguir viéndolo y que mi corazón se acelere como una jovencita enamorada. Me niego a sentir esto, pero ir en contra de lo que siento es una tarea imposible cuando de Killian se trata.
Está aquí, frente a mí, invitándome a una fiesta de gala. Me está pidiendo que me presente junto a él, como si nada más importara, solo él y yo.
— ¿Qué dices?
— ¿Sobre qué?
— Sobre ir a la fiesta conmigo.
Repaso mis labios y no dejo de mirarlo. Está hablando de la fiesta que me hablo Jasper en la cena, la que organizan sus padres.
— Tengo que pensarlo— Buscó una excusa y lo veo atenta acercarse a mí. Parece un depredador, pero yo no soy su presa, también parezco una maldita depredadora y no sé si ambos salgamos ilesos de esto— Tengo que irme.
— Voy a esperarte— Se ve tan diferente a cómo lucia en Grecia. No quiero pensar que está ocultando el dolor, porque en cualquier momento podría explotar y no quiero estar presente.
— No prometo nada.
Se acerca peligrosamente hasta que siento su respiración calmada. Quiere besarme, pero no se lo permito, presa de la ira que aún corroe mi cuerpo.
— Akira...
— Killian— Advierto con el mismo tono, uno suave que da paso a muchas cosas— Esto me da miedo— Acepto lo que estoy sintiendo ahora— Tengo miedo de no salir ilesa de esto. Somos algo erróneo...
— No, japonesa. Éramos porque esto es un nuevo comienzo.
Su persistencia me da esperanza y soy yo quien me veo necesitada del sabor de sus labios. De su toque en mi cuerpo, y su respiración en mi cuello mientras juega lamiendo esa zona con su lengua, pero lo dejo así, en simple imaginación porque no quiero lucir fácil, no quiero que crea que hará esto cuando quiera y luego volverá a buscar un perdón fácil.
— Tengo que irme, Killian. Envíame el lugar por si decido aparecer.
— En tres días— advierte y me roba un beso. Es rápido, y el maldito sonríe dejándome confundida.
Lo miro fijamente, buscando la forma de abordar el tema de Abel.
— ¿Dejarás ir a Abel?
— No.
— Tienes que soltarlo...
— Me estás diciendo que te gusta— no lo está preguntando, lo está afirmando. Sus ojos parecen hechos con fuego, su cara semejando un volcán punto de explotar.
— No estoy diciendo eso— aclaro— Solo que no puedo permitir que lo metas a la cárcel por celos.
Lo miro a los ojos. Quiero que entienda las cosas, pero él se niega. Y se atreve a decir que no está celoso.
— Entonces deja de vivir con él. Si lo haces, lo suelto.
— Hablemos eso después.
•••
Dos días.
Dos días en los que no tengo una decisión. Abel está en prisión y Killian no se ha dejado ver para pedirle que lo saque. La última vez que lo intente, el maldito insinuó que Abel aún me gustaba, sin saber que nunca me ha gustado.
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Contra las Reglas. (+21) Editando.
RomanceFuerza, valentía, audacia. Tres cosas que no te pueden faltar en mi mundo. Lastima que algunas veces reemplazamos una de ellas por debilidad, el sinónimo del amor. No estábamos hechos para estar juntos. Mafiosos y justicieros estaban destinados a es...
