Capítulo 5

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Entramos a una pequeña sala con muchas personas. La única luz proviene del centro de la habitación, y sirve para iluminar únicamente una mesa de juegos roja y circular. Hay cuatro sillas alrededor de esa mesa. Un par de ellas libres, y las otras dos ocupadas por dos hombres que parecen tener la misma edad de mi hermano.

La poca iluminación más el denso humo de los cigarrillos hacen que mis ojos se cierren involuntariamente pero al cabo de unos minutos puedo ajustar mi vista. No puedo ver con detalle el rostro de los demás espectadores, pero me doy cuenta que todos llevan billetes en sus manos. Eso me indica que no sólo los jugadores apuestan entre ellos, si no que el resto de las personas ponen dinero sobre quién va a ganar o no.

Una doble apuesta. Eso es una locura. No puedo imaginar la cantidad de dinero que se va a mover sólo en un par de rondas.

Todos los ojos se posan en nosotros de manera curiosa y Donovan mira a su amigo con el rostro serio. Luego se pasa la mano por el cabello y vuelve a mirarme a mí.

-No creí que iba a decir esto jamás -empieza con molestia-. Pero no te separes de él. ¿Entendido?

Asiento y me revuelve el pelo.

-Cuídala con tu vida o eres hombre muerto -le advierte y nos da la espalda para unirse al resto de los jugadores.

Me siento como pez fuera del agua. No conozco a nadie y para ser sincera ninguno de ellos tiene el aspecto confiable o amigable que esperaría en una reunión de amigos. Aunque, por supuesto, éste no es un lugar para hacer amigos y el sólo hecho de haberlo imaginado hace que me sienta una niña estúpida e ingenua.

Por un momento me arrepiento de haber venido, pero tomo coraje y me aguanto las ganas de irme. Instintivamente apoyo mi cuerpo al de Jack al sentirme intimidada. Y él, sin mirarme, busca mi mano en el medio de la oscuridad y la entrelaza con la suya. El ambiente es de lo más tenso y peligroso. Estamos hablando de hombres bebiendo y apostando. Sin embargo mi cuerpo se siente lleno de adrenalina por el cálido tacto de Jack, y me olvido de todo por un segundo.

-¿Dónde está Peter? -pregunta mi hermano al ver la silla restante vacía.

-Peter no está disponible -contesta uno de los jugadores-. Pero su suplencia viene en camino.

Donovan observa la hora de su lujoso reloj y hace una mueca de desaprobación.

-Espero por su bien que se apresure. Ya estamos unos minutos atrasados.

-Siempre tan amargado -responde Erika, la rubia despampanante, saliendo de entre la gente con una copa de champagne en su mano

Luego le sonríe con burla y se sienta en su regazo.

-Oye -le digo a Jack-. ¿No crees que es un poco intensa?

Jack me mira de reojo y sonríe sin soltarme de la mano.

-No te preocupes por ella -me contesta-. Tu hermano sólo se la está tirando.

Trago saliva con fuerza. Su manera cruda de decir las cosas me pone… inquieta.

-Bueno -intento articular-. Donovan es igual de intenso que ella, no me sorprende si terminan casándose.

-Las chicas como ella no se casan por amor o por la fuerza del destino.

-¿Las chicas como ella? ¿Te refieres a las que sirven sólo para tirárselas? -no me doy cuenta pero me pongo a la defensiva por una mujer que ni siquiera conozco.

-Briana -me reprocha-. Ya sabes lo que quise decir… No tiene nada de malo que le guste acostarse con la cantidad de hombres que quiera, pero no es el caso de Erika. Ella está atrás de tu hermano por su billetera.

No Te Enamores De Mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora