Guardo el teléfono en mi cartera sin pensármelo demasiado. No tengo intenciones de responder el mensaje de Donovan o de hacer lo que me pidió. Si quiere hablar que venga a buscarme como una persona civilizada.
Llego a mi piso y salgo del elevador directo hacia el despacho de papá, luego golpeo dos veces y entro. Samantha está sentada frente a su escritorio tomando notas a gran velocidad mientras mi padre le enumera un par de tareas básicas para que se vaya acostumbrando.
-¿Cómo lo llevas? -le pregunto con una sonrisa en mi rostro-. ¿Ya te ha dado tu primer dolor de cabeza?
La joven sonríe nerviosa y niega con la cabeza.
-Para nada, el señor Torres ha tenido paciencia conmigo. Demasiada, diría yo.
-Tonterías -responde mi padre y se recuesta en su asiento-. Tu primer semana va a ser puramente de adaptación. Sería un pésimo jefe si pretendo lo contrario.
-Aprovéchalo, conmigo no fue tan generoso -bromeo y mis ojos se dirigen hacia él-. ¿Has leído el correo que te envié?
-¿El del viaje? -pregunta con tranquilidad y se lleva una mano a la boca mientras me estudia con detenimiento-. ¿Ya te ha pasado el itinerario? Me gustaría verlo.
-Aún no lo tengo, pero te enviaré una copia cuando lo reciba -miento sin muchos problemas y mi padre parece satisfecho con aquella respuesta.
La puerta de su oficina se abre y entra Donovan hecho una furia. Al juzgar por su expresión y su lenguaje corporal no se ha percatado de la presencia de Samantha.
-¿Necesitas una lección de educación, preciosa? -me dice sin un ápice de simpatía cuando llega mi lado.
-¿De qué estás hablando?
-No me piques, Briana -contesta completamente cabreado-. Te mandé un mensaje y no sólo me has clavado el visto sino que decidiste venir y resguardarte en los brazos de papá.
-Lo estás sacando de proporción -intento responderle en un tono amigable teniendo en cuenta el rostro asustado de Samantha que nos observa con la boca abierta y la mano a medio escribir-. Tenía que tocar unos temas con papá antes de pasar por tu despacho.
-Briana…
-Donovan, no es momento ni lugar para tus rabietas -la voz de mi padre es serena pero firme.
Mi hermano mayor levanta una ceja y se acerca a él para decirle algo pero recién en ese momento se da cuenta que no estamos solos. Inmediatamente se lleva un puño a la boca y se aclara la garganta, claramente avergonzado.
-Lo lamento, Samantha. No sabía que estabas aquí -se disculpa con la joven y vuelve a recuperar la compostura-. ¿Podrías dejarnos a solas por unos minutos?
-Samantha está haciendo su trabajo -le interrumpo decidida a que no se salga con la suya-. En todo caso el que tiene que irse eres tú.
Mi padre se levanta y camina en nuestra dirección mientras se acomoda la corbata. Luego mira a su secretaria y le sonríe.
-¿Por qué no vas hasta la oficina de recursos humanos y me traes una copia del permiso inmobiliario que te envié por correo?
-Por supuesto, señor Torres.
La joven guarda su agenda con sus manos prácticamente temblando de los nervios y desaparece en un abrir y cerrar de ojos, pero no cierra la puerta. Porque Alexander entra en el momento que ella cruza el umbral.
-¿Qué puta mierda, papá? -exclama igual de cabreado que Donovan-. ¿De qué viaje laboral está hablando?
Tenía mis sospechas de que mi hermano mayor quería hablar de eso cuando me envió el mensaje pero aún así no puedo evitar sorprenderme.
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No Te Enamores De Mi
RomanceBriana Torres es una hermosa y brillante joven que cambia su antiguo trabajo por un puesto como la secretaria de su padre en la empresa de construcción Torres y Asociados. Allí tendrá que pasar sus días soportando los celos y la intensidad de sus he...