Capítulo 14

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El miércoles y el jueves transcurren tranquilamente. Mi día entero se basa en entrevistar a las chicas que se postularon para el puesto de secretaria y en visitar el despacho de Christopher mientras lo ayudo con sus tareas diarias. Por suerte no vuelve a sacar a la luz el tema de nuestro acuerdo y hablamos únicamente de trabajo. Es cordial, educado e indiferente. Lejos de cualquier intento por meterse en mis bragas, tenemos una relación puramente laboral.

Por un lado tengo deseos de tirarme encima de él y olvidarme del profesionalismo. Pero agradezco que podamos intercambiar palabras en un ambiente frío y distante. Eso ayuda a no levantar sospechas y me permite cumplir con mis deberes sin sentirme incómoda o acalorada. Por supuesto, el sólo hecho de verlo mientras compartimos la misma habitación es motivo suficiente para dejarme cachonda. Pero increíblemente estoy logrando disimular mis más sucios deseos y eso se ve reflejado cuando hablo con mi padre o mis hermanos. Estos últimos dos días no hemos tenido peleas o desacuerdos y me cuesta creerlo. Sin embargo cruzo los dedos. Quiero mantener esas energías pacíficas con todo y con todos.

-¿Vas a extrañarme? -me pregunta Monique cuando terminamos de almorzar durante nuestra hora de descanso.

-Ya sabes que sí -respondo fingiendo molestia, es viernes y la muy perra va a desaparecer todo el fin de semana-. ¿De verdad tienes que irte?

-Es el casamiento de una de mis primas, no puedo simplemente rechazar un evento familiar.

-Tírate a alguien por mí. ¿De acuerdo?

-Eso no se pregunta, querida -contesta y bebe un poco de agua, luego me mira extrañada-. ¿Pero por qué lo dices? ¿No te estabas follando a esos dos tíos buenorros?

-Estaba -le digo y miro hacia un costado con resignación-. La diversión me ha durado poco.

-¿Cómo así?

Monique se sienta más derecha y frunce el entrecejo, lista para que comience a soltar prenda.

-Verás -empiezo y me inclino hacia ella como dos viejas chusmas a punto de cometer delito-. Tanto el arquitecto como el super jefazo no quieren que me acueste con otros hombres.

-No me tomes el pelo.

-Ojalá fuera una broma, pero en cuanto les dije que me estaba viendo con otras personas les saltó la vena machista y no tuve más remedio que tomar distancia.

-¡Qué fastidio! Pero peor aún… ¡Qué desperdicio! -exclama de mal humor-. ¿Los hombres siguen creyendo que tienen derecho sobre nuestras vidas?

-¿Verdad que sí? -contesto indignada-. Menudos gilipollas.

-Hiciste bien en alejarte. Pueden ser buenos polvos pero a la larga van a creer que eres de su propiedad.

-Ya me conoces, sumisa sólo en la cama.

-Amén por eso.

Monique levanta su copa de agua y la choca con la mía. Después de nuestro breve brindis pagamos la cuenta y volvemos a nuestro edificio. No le cuento mis planes para esta noche. Estoy segura que mi amiga es capaz de no asistir a la boda de su prima con tal de no perderse aquel espectáculo. Pero a pesar de las ganas que tengo de que me acompañe lo mejor es que disfrute un poco de tiempo de calidad con su familia. Sobretodo con sus padres y su hermano.

-¿En qué piensas? -pregunta curiosa cuando la dejo en la recepción, su puesto de trabajo.

-En Héctor -digo para picarla-. Ya sabes, tu apuesto hermano mayor.

Monique sonríe con malicia lista para devolverme el gesto.

-El día que me des a alguno de tus hermanos yo puedo darte al mío. Sigue soltero y en forma, piénsalo.

No Te Enamores De Mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora